Las elecciones internas para renovar la dirección del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM) están insertas en un momento crucial de la lucha de clases que confronta al modelo neoliberal, a la oligarquía financiera nacional y trasnacional que lo sostienen. Rescatar al sindicato del charro Agustín Rodríguez es entonces una tarea primordial del movimiento obrero, proletario y popular para potenciar la lucha contra las reformas estructurales y el gobierno empresarial panista.
Sin apartarse de la línea de conducta de las grandes centrales charras, la dirigencia actual del STUNAM está coludida con la burguesía para mantener el status quo del orden capitalista, controlando a los trabajadores y siendo parte del engranaje de sometimiento a las clases trabajadoras. Esta es la razón por la cual la dirigencia de la corriente roja, que descaradamente muestra sus afecciones por la ultraderecha panista, pretende continuar a la cabeza del sindicato y profundizar las medidas neoliberales que sus patrones capitalistas les han encargado.
Utilizando la estructura sindical como instrumento de control sobre los trabajadores, Agustín Rodríguez y su gente han sido fundamentales para mediatizar la lucha contra las reformas estructurales, primordialmente la Ley del ISSSTE.
A la par de sus comparsas, Francisco Hernández Juárez (del sindicato de telefonistas), Roberto Vega Galina (del sindicato del IMSS, y actualmente Valdemar), han jugado un papel desmovilizador en la lucha proletaria y popular al utilizar el llamado a la Huelga Nacional como un mero spot publicitario y como chantaje ante la patronal para mostrar control y exigir prebendas, tal como lo hacía Fidel Velázquez.
Con estos hechos han logrado posicionarse y promoverse personalmente alcanzando diputaciones sin el respaldo de la base trabajadora. Por supuesto que estos han sido premios otorgados por el régimen al haber torpedeado la movilización combativa de los trabajadores en las jornadas de lucha recientes, tal y como fue el caso en que Agustín Rodríguez intentó desmovilizar a la base en los paros nacionales, contra la nueva Ley del ISSSTE, que convocó el Diálogo Nacional.
Dentro del sindicato los charros tienen muchas tareas como agentes de la burguesía. El control del sindicato lo vienen ejerciendo sobre la base de jugar con los intereses inmediatos de los trabajadores y hacer de las comisiones autónomas un medio de presión, hostigamiento, corrupción y atadura de los agremiados. Agustín Rodríguez ha sido cómplice de muchas imposiciones de la patronal, como el programa de calidad y eficiencia, el aumento de contrataciones de trabajadores de confianza, contratos externos a empresas privadas que se apropian la materia de trabajo de los sindicalizados, la desaparición de plazas, la violación al Contrato Colectivo de Trabajo y el estatuto del personal académico, etc.
En fin, nuestro sindicato no es dirigido por los intereses a los que fue encomendado en su fundación, es decir, los intereses de la clase trabajadora. Por el contrario, está siendo dirigido por los intereses de la clase capitalista en su conjunto. Todas estas políticas traen consigo el impulso de la ideología burguesa para mantener el control político de los trabajadores y no permitir elevar el nivel de conciencia proletaria y el nivel de lucha de la clases al interior y exterior de la universidad, dejando las tareas sindicales al simple rubro de la lucha por las prestaciones y en el peor de los casos por los bonos de productividad y por mantener el empleo. Así los trabajadores no ven en el STUNAM un instrumento de lucha por sus intereses inmediatos y mucho menos como un destacamento organizativo para hacer frente a la política de la burguesía.
Ante este panorama, debemos iniciar una lucha por la democratización del sindicato, en los marcos de la más amplia unidad, para derrocar a Agustín Rodríguez de la dirección sindical. Se debe emprender una campaña intensa de agitación política e ideológica para desenajenar a los trabajadores honestos que simpatizan con la corriente roja como producto de que ésta ha utilizado la estructura sindical para hacer favores y agilización de trámites con el objetivo de ganarlos y prestigiarse, aprovechándose de la necesidad de los compañeros. De hecho hay que hacer una gran labor de denuncia dentro de las bases de la roja pues la combatividad y honestidad de muchos de ellos se demostró a la hora de estallar los paros y movilizaciones contra la Ley del ISSSTE.
En el próximo proceso electoral debemos avanzar con la planilla de la Oposición Unida para dar un primer golpe que haga a un lado a la roja de la dirección central del sindicato, en particular desplazar a Agustín Rodríguez de la secretaría general.
Este será sólo un pequeño paso para impulsar todo un proceso de democratización del sindicato, sin embargo, este golpe abrirá las puertas para impulsar una reforma al estatuto que restablezca la democracia interna, suprimiendo las figuras y medidas que permiten el control cupular y clientelar, como la reelección sin límites del secretario general y de los delegados, la figura del delegado plenipotenciario, la irrevocabilidad de mandato, el manejo clientelar de las plazas en la bolsa de trabajo, el control mayoritario de las comisiones autónomas sobre las cuotas sindicales, etc.
En una amplia unidad debemos demostrar nuestra fuerza y capacidad de lucha para ir rescatando dependencia tras dependencia. Esta tarea va acompañada de todo un proyecto para rescatar el sindicato donde los trabajadores de base deben ser los principales ejecutores de la nueva política.
El proceso electoral es sólo un instrumento coyuntural, de modo tal, que la lucha por la democratización sindical rebasa las fronteras electorales y las fuerzas democráticas y progresistas deben avanzar hacia la construcción de un referente de unidad sindical que se vincule a la lucha nacional, pues, en la medida en que debilitemos el gobierno de ultraderecha de Calderón debilitaremos también al charrismo sindical.
La táctica debe involucrar una movilización interna que parta desde las dependencias por construir la vida democrática del sindicato, el rompimiento con el oportunismo y el colaboracionismo con la patronal.
Para ello es necesario desatar toda una campaña de concientización e involucración de la base trabajadora en las tareas internas por un lado, y de unidad de clase con los demás trabajadores del país por el otro. Hay que desarrollar un fuerte proceso de formación política e ideológica que permita que las bases asimilen y desarrollen la lucha democrática interna y por beneficios laborales como inseparables y supeditados a la estrategia general que debe conducir a la unidad en el seno de la lucha de la clase obrera por un proyecto revolucionario de sociedad en contraposición a la sociedad capitalista.
En conclusión, la tarea principal e inmediata es democratizar el sindicato para poner la decisión de los trabajadores en la construcción de un sindicalismo de clase y revolucionario. Hacer que los vuelvan a creer en el STUNAM como motor que potencie la lucha de clases y hagan de él un instrumento de conciencia proletaria, de unidad con los demás sectores explotados y oprimidos para la mejora de nuestras condiciones de trabajo y de vida y luchar por la transformación revolucionaria de la sociedad en beneficio de los trabajadores, es decir, por el socialismo.