Número 273 semana del 21 de abril al 27 de abril de 2008
Artimañas del régimen para privatizar PEMEX


La ofensiva que trata de imponer la reacción contra los trabajadores, últimamente a raíz de la privatización de Pemex, ha puesto de manifiesto el proceder de la política burguesa, dando cuenta de purgas intestinas con el fin de presentar propuestas que otorguen una mejor rebanada de ganancias a los grandes monopolios y beneficiarse colateralmente a partir de dadivas y cotos de poder.
Son diferentes las formas como tratan de beneficiar a los monopolios del petróleo y a una naciente clase burguesa petrolera.

Hay que tomar en cuenta que, a manera de mercancía, nos presentan por los medios de comunicación sus propuestas con una envoltura atractiva y una propaganda que habla de los maravillosos beneficios de éstas. Ingeniadas por un partido, grupo o individuo que crea a sueldo un producto para beneficio de un patrón burgués.

El que elabore la mercancía que más beneficie al patrón o a los patrones para quien trabaje obtendrá mejores beneficios para su bolsillo. De la misma manera piensan los partidos y grupos que actúan en la política burguesa tratando de elaborar propuestas, iniciativas y sacar a la discusión cuestiones que requieran cambiar para acrecentar las ganancias de la oligarquía financiera y los grandes monopolios.

Tomemos en cuenta que el petróleo y todos sus derivados resulta un negocio seguro para los capitalistas, pues representan una de las piedras angulares para el desarrollo de este sistema, además de las enormes ganancias de la industria, acrecentada por los altos precios recientes.

Los ojos han sido puestos en Pemex por ser una de las pocas empresas públicas a nivel mundial que no han recibido el golpe tajante de los monopolios petroleros: es decir, su privatización. Y cómo no van a poner los ojos en ésta empresa si es de las principales productoras de crudo a altas tasas de ganancias.

El plan elaborado por los panistas contempla varias rebanadas para los monopolios, acordándose de repartir éstas ante monopolios petroleros, banqueros, autoservicios y demás especuladores financieros a partir de las distintas iniciativas presentadas por ellos en el Senado: bonos petroleros, contratos de tercerización, apertura al capital monopolista a la inversión en exploración, extracción, refinación, transporte y venta de petróleo y derivados.
Al no salirles las cosas como lo planeado le tomaron la palabra a los “intelectuales” de “ir al debate, en tiempos en que el debate exige, un procedimiento civilizado y racional”, pensando en “legitimar” el despojo de Pemex convirtiéndonos en colaboradores de tal rapiña.

Las agendas las tienen sobre la mesa, las temáticas que proponen también, pero la discusión en la que se han entablado es vacua para los intereses de los trabajadores ya que cualquiera de los métodos que se proyectan para realizarlo tienen el mismo fondo: decidir la forma en cómo se efectuará el despojo a espaldas de los trabajadores.

La estratagema del consenso y debate guarda naturalmente un conocido entrampe por el cual muchas luchas se perdieron en el pasado, los mismos socialdemócratas al apostar todo a las vías institucionales han visto cómo se desvanecen de entre sus manos sus más importantes victorias electorales. Con tal perspectiva siempre se sujeta al movimiento de masas, se le pone en segundo plano como simple fuerza de presión entre los de arriba, en otras palabras, se le mantiene sujeto para servirse de éste.
Pensar que nuestra voz se escuchará y se tomará en cuenta es sólo una ilusión y un auto engaño, pues ellos controlan el monopolios de los medios de información, tienen en sus manos a las instituciones burguesas y son ellos quienes concentrarán y controlarán los canales de comunicación donde supuestamente se llevará el debate nacional.

Las propuestas son tan irracionales como el proponer que aquél debate se realice en las instalaciones del Senado ubicadas en la Torre del Caballito. El control por los grupos de poder es manifiesto hasta en la propuesta de que el Senado incorpore un grupo de élite “de muy alto nivel”: 10 “especialistas” y 10 “personalidades” repartidas entre estos grupos para su realización.
Este supuesto debate es parte de las maniobras que utiliza el régimen para imponer las reformas anti populares, junto con sus tácticas de contención del movimiento (división, desvío de atención de los temas centrales, propaganda negra) y de velo demagógico (manipulación de conciencias, consumismo, enajenación)

Las pugnas entre estos personeros desvían la atención de lo central de sus propuestas, de los métodos de la política burguesa que tratan de llevar para engañar al pueblo haciéndolo creer que lo toman en cuenta. Nosotros, los trabajadores, no debemos esperar a que vengan a organizarnos o que nos digan cómo hacerlo y dónde poner nuestro voto.
El pueblo trabajador ha desarrollado formas verdaderamente democráticas de discusión, resolución y dirección para la organización en defensa de nuestros intereses: la asamblea de barrio, de fábrica, de escuela, de ejido; en fin no esperar a que decidan nuestro futuro.

Incorporar la defensa de una industria petrolera en beneficio del pueblo al conjunto de nuestras demandas, ya que ésta forma de combate hará la función de un aglutinador de las luchas que persiguen la solución de los mismos problemas bajo las condiciones materiales en que se desarrolla el movimiento de masas.

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