La llamada “Huelga Parlamentaria” que ha empujado la socialdemocracia en ambas Cámaras en el Congreso de la Unión a partir de las iniciativas de reformas para privatizar Pemex, se ha convertido en el pretexto perfecto para que la oligarquía financiera, su gobierno calderonista y todo su aparato del régimen, destinen todo su odio y veneno contra la lucha, la organización y el descontento popular.
Así ha sido la táctica a seguir contra el EZLN, FPDT, contra el SME, contra la CNTE, contra la FECSM, contra la Ciudad Proletaria de Lázaro Cárdenas, Michoacán, contra la APPO, contra el CNH, contra el SITUAM, contra las huelgas mineras, contra La Otra Campaña, contra los dos millones de amparistas para abrogar la nueva Ley del ISSSTE, contra todo proceso o lucha genuinamente del pueblo que haga frente a la ofensiva del capitalismo y el neoliberalismo.
Con ello, la oligarquía financiera, nos quieren decir que solo su opinión es la que vale. Así es como estos explotadores quieren callar la voz de los que hemos producido su riqueza, quieren callar la voz y la lucha de los que hemos producido con nuestra sangre, con nuestra carne, con nuestros músculos, con nuestros cerebros y manos, toda la riqueza social que hay sobre la faz de la tierra.
Pero la inexorable lucha de clases como motor de la historia, no sólo se escribe bajo el guión de los explotadores y opresores, también, la estamos escribiendo los millones de explotados y oprimidos, quienes estamos construyendo nuestra emancipación nacional y social.
Así que a cada paso que la burguesía da para salvar su sistema de la revolución proletaria, nosotros profundizamos en el arma de la crítica y de la lucha que nos permitirá destruir desde sus cimientos el poder de la burguesía e instaurar el poder y la dictadura del proletariado.
Sin embargo, con su odio contra nosotros, una cosa a quedado clara: les molesta que los que siempre nos dejamos esquilmar y explotar casi sin objetar nada, ahora estemos tomando las calles, nos estemos organizando, estemos construyendo el frente único de todo el pueblo por la emancipación proletaria y estemos preparando ya la huelga política nacional.
Más les molesta que los comunistas estemos retomando la indicativa de destacar las banderas revolucionarias y democráticas en las condiciones actuales y no nos hayamos desalentado ante las complejas condiciones, antes al contrario, alentemos a continuar el proceso de acumulación revolucionaria de fuerzas y los preparativos de las próximas jornadas de lucha.
Sin duda, ante la efervescencia política nos encontramos en mejores ventajas de resolver los problemas que hasta hace poco obstaculizaban la unidad y ponían diques infranqueables al proceso de lucha proletaria.
La cuestión reside en que todas las fuerzas logremos mantener siempre los ejes fundamentales que hoy proclaman el combate a las posiciones oligárquicas, es decir, que destaquemos el programa anticapitalista, contra el régimen y por la salida revolucionaria a la situación actual.
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