Las remesas enviadas a México en 2006 alcanzaron un record, culminando la tendencia a la alza de los años anteriores. Ese año las remesas alcanzaron el monto total anual de 23,741 millones 600 mil dólares, casi 3,707 millones más que los registrados en 2005.
El Banco de México (Banxico) –como órgano financiero oficial –planteaba que el incremento podía haberse debido a un mayor número de migrantes en Estados Unidos (EU), pero en sus propios números era claro ya una especie de pequeño descenso en el incremento: durante los primeros seis meses de 2006 las remesas crecieron un 27.5%, mientras en el segundo trimestre lo hicieron en 19.7%.
El gobierno asumía que algunas de las posibles causas de este crecimiento menor eran la vigilancia fronteriza, la dificultad para internarse en EU y encontrar empleo en medio de una posible desaceleración de la economía norteamericana.
La tendencia a la baja se afianzó en 2007. El monto anual de remesas fue apenas de 23,979 millones de dólares –según cálculos oficiales realizados en febrero del presente año – lo cual deja ver un magro crecimiento de apenas 1%, en comparación con el crecimiento de 17.1% registrado en 2006. Desde su óptica Banxico volvió a señalar las causas posibles: la desaceleración de la economía estadounidense, sus efectos negativos sobre la industria de la construcción, los mayores controles migratorios en la frontera y las enormes dificultades para conseguir empleo en medio de toda una serie de restricciones impuestas por los patrones y el gobierno norteamericano, complican la ocupación laboral de la clase obrera migrante.
Y si bien en abril se publica que el monto mensual de remesas aumentó en febrero en comparación con enero de 2008, no se acercaron al monto mensual registrado en diciembre de 2007.
¿Qué causas han provocado esto? ¿Quiénes serán los más afectados con esta reducción? ¿Es la crisis financiera, la represión del Estado norteamericano contra los migrantes o el sentimiento anti-inmigrante en Estados Unidos la principal causante de esta reducción de remesas?
Los grandes ricos y sus organismos financieros nacionales o internacionales cierran las explicaciones a dos causas: la crisis financiera en EU, a la cual ellos llaman desaceleración económica o recesión y, por otro lado, el sentimiento anti-migrante que pulula en Norteamérica y se expresa en leyes y mayores controles migratorios.
El Banco Mundial (BM), señaló a finales del mes de marzo, que más que la desaceleración económica en EU, lo que provocaba el bajo incremento de remesas enviadas eran los controles y leyes migratorias, así como la escalada del sentimiento anti-migrante. Como buen portavoz de los intereses de los grandes explotadores, este organismo le lava la cara al capitalismo y mete sus miserias debajo del tapete.
Es obvio que el estancamiento del monto de remesas que se envían a México y América latina repercutirá en la economía mexicana. La estabilidad del capitalismo en nuestro país seguirá haciendo agua, pues las remesas son para él un tanque de oxígeno que por años ha permitido que la miseria no se extiendan aun más entre las masas y no intensifique el desarrollo de la lucha de clases. Miles de trabajadores y proletarios con familiares migrantes en Estados Unidos verán sus bolsillos vacíos con la reducción o estancamiento de las remesas que llegan al país.
El Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) estimó que durante 2007, 600 mil familias no recibieron ingresos extras vía remesas. El mismo BM tuvo que reconocer en la segunda semana de abril que el decrecimiento en el flujo de remesas hacia México va a afectar seriamente la capacidad de consumo de diversos sectores de trabajadores.
Según sus propias estimaciones las remesas que llegan a México permiten que 4.5 millones de familias proletarias más empobrecidas, reciban dos salarios mínimos al mes durante el año. Ahora esto pende de un hilo. Millones de proletarios serán precipitados a la miseria en mayor grado, gracias a los efectos de la crisis financiera de EU en México.
Y eso precisamente es lo que tratan de ocultar los organismos multinacionales de los grandes monopolios y consorcios financieros a las masas. Echándole la culpa al sentimiento anti-migrante, a los controles migratorios, a las leyes que imposibilitan que los obreros sin papeles en EU acceden a un trabajo o a mejores condiciones en sus centros de trabajo, como si estas vinieran del cielo.
Los grandes voceros del imperialismo tratan de hacer ver que los controles y leyes anti-migrantes no tienen nada que ver con la economía capitalista de Norteamérica y su cada vez más evidente crisis. Nada más falso.
Los controles migratorios más estrictos, la reforzada vigilancia de la migra en la frontera, las redadas masivas en centros de trabajo y viviendas de los proletarios, la criminalización y deportaciones, el enorme conjunto de leyes anti-migrantes en los diversos estados de Norteamérica son formas de regular la migración a favor de los explotadores. Son formas que permiten abaratar el valor de su fuerza de trabajo poniéndolos en condiciones de esclavitud.
No son hechos aislados de la economía, los que directa o indirectamente benefician al conjunto de los capitalistas norteamericanos. A veces se regula en beneficio, cuando es época de bonanza para el capitalismo y se requiere de un nivel elevado de trabajadores migrantes. Otras veces, como ahora, en medio de la anunciada crisis económica y financiera diversas acciones regulan la presencia migrante en el sentido de evitar y complicar su entrada en mayor medida e, incluso, expulsandolos masivamente.
Toda la política anti-migrante de las diversas facciones de la burguesía norteamericana es ahora llevada al extremo, exacerbada por los síntomas de la crisis ineludible que se viene. No es algo desvinculado de la economía y la desaceleración de la misma. El muro, las leyes anti-migrantes –como la que en Arizona autorizaba decomisar las remesas bajo la patraña de ser posiblemente producto del lavado de dinero –el reforzamiento del control en la frontera son en su conjunto un instrumento a favor de la economía capitalista en debacle.
Indirecta y directamente es una forma de darle una salida a la crisis a costillas de las masas migrantes en estos momentos, y regular en negativo su presencia en EU como fuerza de trabajo multinacional. Ahí está que sentimientos y políticas anti-migrantes se funden con la necesidad de que la economía en crisis del capitalismo norteamericano encuentre una salida, mientras la clase obrera migrante paga las cuentas negras de la crisis financiera y económica en EU.