El pasado 6 de abril un incendio y una lluvia de balas ocasionados por los matones de los caciques priistas corrieron a los habitantes de un pequeño poblado de Morelos, en el municipio de Santa Catarina Yosonotú.
Ahí Adolfo García Morales se encontraba dentro de su casa de madera cuando una bala se impactó destrozando las maderas a modo de pared. Federico Sánchez Aparicio salía de su casa, cuando repentinamente sintió un terrible dolor en el pie ocasionado por otra bala.
Fue entonces cuando lenguas de fuego empezaron a rodear la población quemando cada una de sus casas, como también se volvieron coladeras por el impacto de las balas.
Al mismo tiempo en los lugares conocidos como la Peña del Pajarito, y el faldón del Cerro del Gentil, separados por 300 metros, se incendiaban.
Las autoridades municipales llegaron del centro de la población a Morelos donde fueron recibidos por otra balacera.
“Son los de Santa Lucia Monteverde” reveló un campesino que desde el cerro de Yucunicuca vio a los autores del incendio y de los balazos contra la población.
A la pregunta de la razón del incendio el síndico Municipal, Narciso Hernández, respondió “Es por el problema de tierras, ellos queman la tierra, los animales, las casas para ir a donde están nuestras tierras”.
Entonces explicó que Santa Catarina Yosonotú cuenta con el Título Primordial otorgado por la corona española y luego con la Resolución presidencial emitido en 1970.
Así funciona el cacicazgo aquí, con el único propósito de dividir y enfrentar a los pueblos indígenas. “Ellos están afiliados a Antorcha Campesina, son del PRI, así es su forma de ellos para obtener lo que quieren” nos comenta otro campesino.
Al otro día que comenzaron los incendios, el 7 de abril, las autoridades municipales de Yosonotú encabezadas por el presidente municipal Zenaido Morales, llegaron a la delegación de gobierno en Tlaxiaco para exigir el cese de la violencia que empezaba a apoderar de las tierras de los campesinos.
El día 8 de abril llegaron a Yosonotú gente de CONAFOR (Comisión Nacional Forestal) y una patrulla de la Policía Estatal Preventiva a tratar de apagar los incendios, pero fueron repelidos a balas cuando intentaban controlar el fuego en Morelos.
Mientras, lejos de ahí en el cerro Nuyucu, el más grande de Yosonotú, era incendiado por los campesinos afiliados al PRI. Al otro día se incendia Yucinicuca y después Ocote Cuate.
Los campesinos huyen, los territorios limítrofes con Santa Lucia Monteverde son incendiados impunemente amenazando a toda la región, provocando un ecocidio, la muerte de animales domésticos, la pérdida de casas y varias personas resultaron heridos.
El pueblo de Santa Catarina Yosonotú es agredido y las autoridades municipales y comunales no tienen a quién dirigirse.
La zona es escenario de terribles enfrentamientos entre pueblos hermanos. “Ahora, ya sería mucho que nos culparan a nosotros que no somos del PRI de estos hechos, pero estuvieron los policías de testigos de quienes fueron autores de estos hechos” comentaba otro campesino.