¿Cómo hacer un balance general de la situación del movimiento estudiantil a nivel nacional? Lo normal es que se aborden únicamente las experiencias de aquellos lugares donde políticamente los estudiantes se encuentran mejor organizados que en otros lugares.
A lo mucho, podemos decir que lo más constante del movimiento estudiantil está en el Distrito Federal y en los estados de Oaxaca, Michoacán, Puebla, y en los últimos meses en Chihuahua, Durango, Baja California, Morelos y en estados donde el único movimiento lo representan las normales rurales.
Sin embargo hay una serie de estados donde podemos encontrar grupos estudiantiles en serias condiciones de organización, los cuales representan la única resistencia al proceso de semiprivatización de la Educación Pública en los niveles medio superior y superior.
Es notorio que en los lugares donde el movimiento estudiantil es más fuerte, es decir, donde hay más estudiantes organizados, más grupos y organizaciones y una tendencia aunque sean mínima a la unidad en la lucha, los avances de las autoridades universitarias seguidoras de la línea del régimen, se han visto limitados en mayor o menor medida.
De esta manera, las reformas a planes de estudio, la implementación de programas de calidad productiva, el autoritarismo en las formas de gobierno universitarias, las cuotas económicas, la entrada de empresas privadas entre otras cosas, son todavía procesos que avanzan poco a poco en las escuelas donde el movimiento estudiantil es más abundante.
La táctica de las autoridades consiste en arrinconar no sólo al movimiento estudiantil, sino a las posibilidades de que en un futuro los demás estudiantes se organicen. Se trata de ponernos poco a poco contra la pared, suavemente, de manera en que es perceptible para la comunidad el cambio, pero no tan abruptamente para hacer que la misma se pare contra él.
Sin embargo en las Universidades donde los grupos organizados son mínimos e incluso se reducen sólo a un grupo, la política semiprivatizadora avanzó desde hace años. La falta de un movimiento estudiantil en sí, dio fácil entrada a la implementación de golpe de reformas al antojo de las autoridades.
Algunos ejemplos: en la Universidad de Baja California las empresas privadas hacen su agosto enjaretando tarjetas de crédito a los estudiantes por mano directa de las autoridades, en la Universidad Autónoma de Morelos las cuotas semestrales van de $700 a $1500, los cursos propedéuticos cuestan $700 (obligatoriamente), los servicios de credencialización, constancias de estudios entre otros también se cobran.
En la Universidad Autónoma del Estado de México, los intentos de organización estudiantil son perseguidos sin preámbulos por instancias policiacas, la propaganda política no es permitida, las altas cuotas monetarias son ya comunes, etc.
La privatización de la educación superior es ya un hecho a nivel nacional, que va de la mano con la corporativización de las bases estudiantiles, aunque en las pocas universidades donde hay mayor organización política todavía no esté completado este proceso.
Incluso en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, donde existe desde hace tiempo un movimiento estudiantil que ha ido creciendo, en las últimas semanas vimos como los grupos de poder resuelven las cosas a punta de balazos, bajo el amparo del gobierno estatal y con la intervención directa del mismo en las elecciones de director de una sola facultad (Derecho), ya no digamos de toda la Universidad.
Los “arreglos” mediante el uso de fuerza brutal y explícita no suceden comúnmente en la Universidad Nacional (aunque si hay casos), que muchas veces se utiliza como referente para evaluar la situación del movimiento estudiantil, pero en las Universidades de los estados es el pan de cada día.
Por ello, de manera natural, los balances realizados por movimientos estudiantiles en mejores condiciones, caracterizan la situación de la educación pública como en “proceso de privatización, de imposición, de reforma” cuando la realidad en los estados es otra.
En las Universidades de la mayoría de los estados del país, las imposiciones se realizan como tales, sin ambages, sin preámbulos y en algunos casos con el uso directo de la fuerza. Es en estos estados donde más ha pegado la política de creación de corporaciones estudiantiles porriles y la cooptación de federaciones antaño democráticas, hoy plegadas a las decisiones del régimen o sumidas en el sectarismo, que finalmente terminan haciéndoles el juego a las autoridades.
Las organizaciones reaccionarias, ya no se diga las socialdemócratas, han logrado consolidar una base de jóvenes no muy grande, pero que por lo menos supera a cualquier colectivo u organización juvenil de izquierda. No estamos hablando de grupos porriles o de choque, sino de jóvenes políticamente convencidos de la línea de su organización (PRI, PAN, organizaciones ultraderechistas), que son desarrollados como cuadros del régimen.
El movimiento estudiantil en los lugares donde está fortalecido, ha jugado un papel importante empujando la lucha popular, con todo y sus limitaciones, pero en los lugares donde no está fortalecido, ha sido el mismo movimiento popular el que ha ayudado a los estudiantes a organizarse, a crecer, a fortalecerse, tal es el caso de los estudiantes en Chihuahua y Durango, donde el desarrollo de la lucha popular incentivó el propio desarrollo político de un sector de estudiantes.
Integrar al proceso revolucionario lo poco o mucho que haya en cada estado de movimiento estudiantil, pone a este último automáticamente a la avanzada, lo modifica, lo desarrolla y lo perfecciona.
Esta es una de las cosas por las cuales podemos afirmar que al empujar el movimiento obrero, campesino y popular, empujamos al movimiento estudiantil a nivel nacional, ayudamos a desarrollarlo y a generar condiciones para construir en los hechos un movimiento estudiantil nacional que pueda presumirse como tal.
En mayo, la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México llevará a cabo una jornada nacional de lucha, contra la desaparición de las normales rurales, ¡bienvenida sea esta jornada contra la política del régimen, y todas aquellas luchas que apunten a la unidad contra el enemigo común!