Número 263 semana del 11 al 17 de febrero de 2008
Políticas para el control
de masas y del movimiento

Aproximadamente desde hace 10 años el gobierno federal y el gobierno del distrito federal (GDF) intentan por todas las maneras regularizar las ya constantes movilizaciones en la capital.

Han realizado desde represiones, extorsiones, asesinatos, expropiaciones, desapariciones forzosas, detenciones, hasta el impulso de diversas políticas o programas “civilistas” para poder regular o prohibir las marchas, mítines, plantones, bloqueos de calles, asambleas en plazas públicas y demás formas de expresión del pueblo trabajador para exigir sus demandas más necesarias; hasta la creación y aplicación desde hace más de cuatro años de la llamada “Ley de Cultura Cívica” impulsada por el ex Jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador.

Incluso funcionarios del GDF, como por ejemplo el Secretario de Seguridad Publica Joel Ortega Cuevas, dicen abiertamente que está a favor de que se regularicen las manifestaciones en el Distrito Federal; pero que sea una decisión de la cámara de diputados y que además sea aplicable para todos los estados de la república, es decir, que si en todo el país se legaliza la militarización y la criminalización de la protesta social, que ya está dando avances con la Reforma Judicial, no tendrán ningún inconveniente en que también se realice esta política represiva en el Distrito Federal; esto como un ejemplo más de que el Gobierno del Distrito Federal se reconoce como un régimen de la burguesía mexicana en contra de las masas populares.

Ya es bien sabido que incluso el mismo Marcelo Ebrard fue quien propuso la regulación de las manifestaciones populares en tiempos del Gobierno de López Obrador, y que dieron como resultado la reaccionaria Ley de Cultura Cívica para combatir tanto a las sexo servidoras, como a los vendedores ambulantes, los franeleros, los niños de la calle y las manifestaciones; es por eso de que el régimen en realidad no necesita de que el Partido Acción Nacional elabore dichas propuestas de regularización de marchas, como la pasada iniciativa de ley llamada, “marcha en orden, no seas parte del caos”. Ya que el propio GDF cuenta con herramientas legales para criminalizar la protesta social, y si se da una controversia de ese tipo en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) en realidad es para distraer la atención del pueblo y cegarle la vista cuando el GDF realiza expropiaciones (como en Tepito) o cuando reprime a los trabajadores que defienden sus puestos de trabajo (como a los trabajadores de la ruta 11 que están en oposición a la construcción de la línea 2 del metrobús).

Además Marcelo Ebrard no niega que esa iniciativa de ley sea aplicable en el DF, ya que si se aprueba en la ALDF el Gobierno del Distrito Federal no vetará dicha ley, como ninguna que se han aprobado “ni espero que eso ocurra”, esto en palabras del mismo Jefe de Gobierno.

Así pues, mientras por un lado el GDF busca los métodos legales para reprimir las manifestaciones y criminalizar la protesta social, por otro lado crea campañas publicitarias para entregarle migajas a las masas trabajadoras con el único objetivo de mantenerlas controladas, como son los programas de seguro de desempleo, programas como el prepa sí, programas de cambio del transporte público o programas como el “plan emergente de apoyo a la economía popular”.

Por ejemplo el Seguro de Desempleo que no contempla a los más de un millón de trabajadores de la economía informal, tampoco contempla a los más de diez mil trabajadores menores de edad, además sólo cuenta a los que fueron despedidos desde diciembre del 2006, es decir, sin contar a los que llevan mas de cinco años sin encontrar empleo seguro, o lo que es lo mismo los que despidieron mucho antes del 2006 de su empleo y que llegan a más de 255 mil 301 trabajadores desempleados, es decir, que el único objetivo que busca Marcelo Ebrard con estos programas es el otorgarles migajas a los trabajadores para poder así aparentar que el gobierno del PRD en el DF gobierna para beneficiar a la población.

Algo similar pasa con el “plan emergente de apoyo a la economía popular”, los únicos resultados que hasta ahora ha dado es que sirven a Marcelo Ebrard en la idea de poder mantenernos controlados. Algo que no podemos negar es que para las masas populares cualquier ayuda es necesaria, a lo que nos referimos es que el verdadero objetivo del impulso de estos programas es que al GDF le sirven para desorganizarnos, engañarnos y controlarnos, con la mascarada del supuesto gobierno democrático, y por otro lado entregar concesiones a las empresas imperialistas y nacionales para que inviertan con jugosas ganancia y subsidios en la capital.

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