Las presiones de los monopolios norteamericanos para acceder al petróleo en territorio mexicano no son cosa nueva, lo nuevo en la materia es el beneplácito que ha encontrado la medida en el Congreso, bajo nuevo concierto y ajustes postelectorales.
PEMEX sigue siendo uno de los principales ingresos del país, poniendo la referencia de precio en 49 dólares por barril de petróleo, se esperan obtener 344 mil 642.9 millones de pesos de PEMEX como ingresos para el 2008.
Las presiones de los monopolios vienen fuertes y se han reforzado desde mediados del año pasado (junio del 2007), el expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, y uno de los operadores más importantes del capital financiero, Alan Greenspan, viene insistiendo en la participación financiera yanqui en el petróleo: “Es obvio que urgen nuevas inversiones en campos mexicanos para reemplazar reservas luego de la caída de Cantarell a partir de 2005”. Además insiste en la producción de biocombustibles, donde los imperialistas serían mayormente beneficiados. Señala también que “en el Golfo de México hay muchas reservas de petróleo mexicano, pero el problema para su extracción radica en que la Constitución prohíbe las inversiones extranjeras en esta actividad”; contrario a lo que se maneja en la Cámara de Diputados donde se dice que sólo tenemos reservas para 9 o 10 años.
Incluso dentro de la misma paraestatal se prepara el terreno a la privatización y la inversión directa gringa, burlándose de los movimientos en su defensa. Su director en 2005 declaraba a los medios norteamericanos (The Wall Street Journal): "los mexicanos tenemos nacionalismo petrolero en nuestro ADN. Pero a menos que hagamos una apertura inteligente vamos a tener la espalda contra la pared y tendremos que vender nuestras reserva…," "la reestructuración de Pemex, además de ayudar a la empresa a competir, podría dar un impulso a negocios mexicanos plagados de altos costos". Según ese mismo medio, Pemex es la tercera productora de petróleo en el mundo, la mayor de América Latina y la segunda abastecedora de crudo a Estados Unidos, el principal consumidor mundial, pero es una de las compañías más ineficientes del ramo.
La lucha por apropiarse de PEMEX se expresa en diferentes “recomendaciones”, como la de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, que promueve para Petróleos mexicanos la inversión privada, mas no extranjera, para su Secretario General, José Ángel Gurría, el problema: "No depende que Pemex tenga o no propiedad privada o extranjera, sino que depende de si el Estado mexicano tiene capacidad fiscal y reduce su vulnerabilidad fiscal y ya no tiene que depender en casi 40% de sus ingresos y quitarle a Pemex casi dos terceras partes de sus ingresos totales",
Pero según lo que se ve en la correlación de entreguismos de la Cámara de Diputados, la tendencia ya está definida, el consenso de los monopolios va muy avanzado, tanto que ya públicamente el PRI se pronuncia por permitir la asociación de capitales privados con Petróleos Mexicanos, con el objetivo de abrir la posibilidad de participación privada –incluida la extranjera– en exploración y explotación de petróleo en aguas profundas, así como en generación de energía eléctrica.
Esta vía de privatización sería iniciando una alianza con la brasileña Petrobras para la extracción de petróleo. Eludiendo la esencia del tema dice su coordinador: “El tema prioritario y fundamental del PRI será hasta dónde vamos a llegar en la reforma energética. A Pemex lo vamos a modernizar, sin perder un ápice de soberanía nacional. Va a haber inversión”. Se anuncia la exploración y explotación privada de crudo en aguas profundas, supuestamente por no contar con tecnología y no puede contratar o rentar maquinaria a empresas que cuenten con ella, por lo que el único camino es la asociación.
Por su parte un sector de la socialdemocracia está también dispuesto a la “flexibilización”, “el senador perredista Silvano Aureoles Conejo indicó que su partido está dispuesto a “flexibilizar” su postura sobre la inversión privada en Pemex, y a no dejarse presionar por las movilizaciones en defensa del petróleo que prepara el Frente Amplio Progresista.
En realidad la reforma que promueven los partidos pro oligárquicos legitima la ya reconocida inversión extranjera hasta en un 50%, para dejarla ahora ya completamente abierta. De lo que se trata es de legitimar la entrega total al imperialismo.