Corrupción y redes de poder subsisten en los paraderos del metro, esto es una constante desde hace años, derivando de esta situación un enriquecimiento millonario por parte de miembros de los Centros de Transferencia Modal (Cetram) y la Secretaría de transporte , vialidad de la Ciudad de México (SETRAVI) y de dirigentes de vendedores ambulantes, microbuseros y taxistas. Así mismo observamos la arbitrariedad del secretario de la SETRAVI, como de sus incondicionales; ejemplo claro de ello son los despidos injustificados que dictó desde su escritorio su titular Armando Quintero, quien empezó su carrera de corrupción en el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México para pasar posteriormente a las filas del PRD, donde a base de disfrazarse de “luchador social” y “sindicalista” ha ocupado cargos como el de diputado, delegado y actualmente la SETRAVI.
Así pues vemos un claro contraste, ya que al ocupar una diputación en años pasados, contrató a su cuñado Martin Mejía Sayas, como secretario particular con un sueldo de 52 mil 162 pesos quincenales y a su sobrino Osvaldo Martin Mejía Quintero como asesor con un sueldo de 15 mil pesos quincenales, mientras en su actual cargo despidió a más de sesenta empleados por negarse a aportar obligatoriamente el 20% de su sueldo mensual que irían a parar a la campaña del entonces candidato a la presidencia Andrés Manuel López Obrador. Así mismo nos encontramos con que los líderes de los vendedores ambulantes, de las rutas de microbuses y taxis obligan a sus agremiados a apoyar las movilizaciones o candidaturas del PRD, esto para conservar sus formas de subsistencia.
Estas redes de corrupción y poder, como se ve, se ejercen de manera sistemática desde el edificio de gobierno del DF y pasan por sus secretarías y subsecretarías, hasta los mandos medios, que en su conjunto cooptan a los líderes, para que estos controlen y expriman el dinero a sus agremiados por medio de “cuotas” y todo tipo de “cooperaciones”, como el mantenimiento y limpieza de los puestos o bases tanto de comerciantes como de microbuseros y taxistas, las mordidas que exigen los mandos de la Secretaría de Seguridad Pública para no arrebatarles la mercancía “pirata” (artículos que son más baratos que los “originales” y accesibles a los trabajadores del DF por los míseros salarios que perciben), las rentas de sus puestos, etc.
Los concesionarios, sin importar el tipo de unidad, deben pagar $108.20 pesos mensuales por cada vehículo por concepto del uso de bienes muebles e inmuebles de los Cetram. Por ejemplo en 2002 se obtuvieron por cobro de cuotas en los Cetram $10 millones 460.80 mil , de una estimación inicial de $15 millones 142.8 mil, en 26 paraderos administrados por la SETRAVI.
Otra forma en que se expresa la extorción y el abuzo de poder, es el lucro por parte de los altos mandos y mandos medios de la SETRAVI con respecto a los permisos, concesiones y placas del transporte público, ya que hacen un negocio redondo para otorgarlas a los solicitantes, al pedirles una suma de dinero para aprobar su solicitud.
Así vemos cómo las cúpulas burocráticas se enriquecen a costa del trabajo de decenas de miles de capitalinos, llevando como siempre agua para su molino, obligando a miles de trabajadores a votar y apoyar a candidatos del partido en el poder, que en este caso es el PRD, aunque la situación no cambiaría para nada con los demás partidos burgueses, ya sea PRI, PAN, PRD y el resto de la chiquillada que lo único que les interesa es responder a los intereses de la oligarquía financiera.
La corrupción ejercida contra el pueblo en la Ciudad de México, sólo será erradicada por medio de la organización de trabajadores y amplias masas populares en torno a un eje de lucha que responda a los verdaderos intereses de los explotados, eliminando la barrera existente entre gobierno y gobernados. Donde el gobierno aplica reformas y leyes que benefician a unos cuantos millonarios, mismas que empobrecen, explotan y afectan a millones de hombres, mujeres, niños, ancianos y jóvenes que no pueden tener la mínima oportunidad de subsistir de manera digna en esta urbe de hierro.
Podemos concluir que los abuzos cometidos contra trabajadores de la SETRAVI y los Cetram, comerciantes y choferes del transporte colectivo por parte del gobierno capitalino y sus instituciones; engloban despidos injustificados, extorciones, despojos violentos de sus formas de subsistencia, coerción para avalar el actual sistema electoral y la “democracia burguesa” y un sinfín de atropellos, todo con el principal objetivo de arrebatar a un sector de la población la mayor cantidad posible de sus ganancias.