Número 259 semana del 14 al 20 de enero de 2008
¡Ni continuación ni renegociación!
Consecuencias del TLCAN desbordarán la paciencia de los trabajadores mexicanos


-Subsecretario de Egresos de Hacienda, Ernesto Cordero, afirmó: el régimen, decidido a mantener a toda costa el Tratado de Libre Comercio como está.
-Para los millones de proletarios y campesinos pobres una renegociación no significa que sus condiciones de explotación cambiarán; sólo un paliativo.
-Con o sin Tratado el sistema capitalista mantiene a los campesinos sojuzgados a los intereses de los grandes monopolios.


Las consecuencias que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) amenazan con desbordar la paciencia de los trabajadores mexicanos, la explotación capitalista y el neocolonialismo han arruinado al país, los estragos no se pueden ocultar, como tampoco la decisión de Felipe Calderón de imponer las políticas imperialistas.

Si las oleadas neoliberales desmantelaron las empresas estatales y otorgaron su explotación a los monopolios tanto nacionales como extranjeros, la apertura comercial en el sector agrícola representa uno de los últimos dos escollos para la dominación total de la economía mexicana, el otro lo represente el sector energético.

La crisis social que se perfila no está dejando a ningún sector a resguardo de la rapacidad de los monopolios, en el caso de la producción agrícola desde la entrada en vigor en 1994, el TLCAN no ha dejado un solo año en que se beneficien las exportaciones de este rubro, sólo en el desempleo que se convierte en migración es donde se tienen cifras superiores a los otros socios de tratado, tanto en materia laboral como comercial el tratado no favorece a los trabajadores.

A finales del año pasado los aumentos al precio de la tortilla y la intentona del gasolinazo provocaron una inflación cercana al 3.9 %, en el primer caso Felipe Calderón defendió a los monopolios del maíz como Maseca argumentando que el Estado no puede definir los precios de las mercancías, por lo segundo la aplicación a las gasolinas se pasó para la segunda quincena de este mes. A partir del alza de tortillas se generó incertidumbre entre la población y un ambiente propenso a las movilizaciones.

La envergadura del descontento popular por estas medidas fue minimizado, al igual que hoy las protestas campesinas no son tomadas en cuenta y se está montando una campaña de flagrantes mentiras acerca de los éxitos del TLCAN, (como los ridículos spots de la golfista), enfilados en declaraciones a favor del TLCAN destacaron las del embajador en Estados Unidos Arturo Sarukan, para quien el tratado es “una historia de éxito” para el país.

De manera más burda y sin ruborizarse Santiago Creel tajante advirtió que el tratado, particularmente en el Capítulo Agropecuario no se renegociaría, agregó que en esta materia “no hay que echarle la culpa más que a nosotros mismos”, en el mismo sentido el subsecretario de Egresos de Hacienda, Ernesto Cordero, afirmó que el régimen está decidido a mantener a toda costa el tratado de libre comercio como está.

Queda claro que los voceros de la oligarquía están en el entendido de preparar la defensa de los intereses de su clase a costa de la agudización de la pobreza de los trabajadores. Para engañar a la población se enredan en promesas que de ningún modo menguarán los resultados de la dependencia económica.

Por ejemplo, la titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Beatriz Zavala Peniche, que los precios de la leche y los productos de la canasta básica destinados al abastecimiento de la población en extrema pobreza en las zonas rurales están “blindados”; en el caso de Liconsa cuenta con “recursos aprobados por la Cámara de Diputados para garantizar que la leche se siga vendiendo a precios inferiores a los del mercado y dar certidumbre a la población más necesitada”. La secretaria se refiere a la población en extrema pobreza descartando a los millones de trabajadores que ganan el salario mínimo, hay que señalar también que solo se refiere a uno de los productos del la canasta básica y particularmente a la leche Liconsa que de por si es de mala calidad.

Por si esto fuera poco, y a alguien no convencieran con sus impertinentes declaraciones les queda otra, aun más desafortunada, ésta consiste en echarle la culpa al pueblo mexicano como si este hubiese sido partícipe de las decisiones que impusieron el TLCAN. Según el panista Santiago Creel, pretender una renegociación del Tratado de Libre Comercio “abriría una caja de pandora” y traería consecuencias más catastróficas de las que estamos viviendo.

El margen para continuar con la política del capitalismo se achica y lo pone contra la pared, sabiendo que las tenciones se agudizan toda clase de lobos oportunistas, se aprestas para disfrazarse de corderos y llaman a revisar el Tratado de Libre Comercio aparentando considerar los intereses populares, este papel lo está jugando la jerarquía de la iglesia católica y diputados del PRI, sus intenciones son amedrentar al gobierno calderonista a cambio de espacios políticos, impunidad y ventajas electorales respectivamente, como si no fuera el propio PRI y la iglesia quien alentara a inicios de los noventas a la firma del tratado.

La criticas oportunistas se remiten al discurso nacionalista y superficial de los estragos del TLCAN, buscan la renegociación o eximir unos cuantos productos del tratado, pero ninguno de ellos deja la superficialidad, ninguna de las criticad de los partidos y organismos burgueses cuestiona el modo de producción capitalista que dio origen a este tratado.

Para los millones de proletarios mexicanos y para los campesinos pobres una renegociación no significa que sus condiciones de explotación cambiarían, en todo caso sólo representan un paliativo, pues ya sea con o sin tratado el sistema de acumulación capitalista mantiene a los campesinos sojuzgados a los intereses de los grandes monopolios.

Entre los aspectos programáticos que los comunistas planteamos como propuesta democrática y revolucionaria está el desconocimiento del tratado de libra comercio y la instauración de un Gobierno Provisional Revolucionario, la toma del poder por la clase obrera y los campesinos pobres. La nacionalización y la industrialización de la tierra es uno de los primeros pasos para sacar al sector agrícola de su postración.

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