Número 259 semana del 14 al 20 de enero de 2008
NuestroMovimiento
Dispositivos de enajenación oligárquica enturbian
la situación
Después de la forma tan burda en que los gobernantes y monopolios fraguaron la marcha inflacionista para saciar su sed de ganancias, comienza el turno a ciertas rectificaciones, en éstas se pretende hacer creer que el fenómeno se debe a factores externos fuera del deseo del régimen, y llegado el caso, por producto de cualquier enemigo político que murmure una recriminación.

Pero vino tarde tal artimaña, aún cuando el proceso inflacionista comenzó por la turbosina, y el aumento escalonado al precio de la gasolina, aludiendo los precios internacionales del petróleo. Como otros productos, los precios del petróleo obedecen al control de los monopolios estatales y privados, en donde las necesidades poco importan frente al interés del capital y su sed de ganancias máximas; tomando en cuenta que a mediados del 2007 PEMEX bajó el precio de la turbosina para favorecer a las aerolíneas, puede verse un poco más estos bandazos según las perspectivas de los capitalistas que ahora sí se consideran en mejores ventajas para aumentar los precios de sus servicios. Se nota un mediocre referente externo, con el que se conecta la cacareada “inevitabilidad” a la que la burguesía y Calderón aluden cuando quieren afirmar sus intereses sin que nadie se los toque ni por asomo.

Mas la tal inevitabilidad, ese truco de obscurantismo barato sobre las causas y responsables de la escalada de precios que afectan a las capas populares en primer plano, resalta la imposibilidad de encontrar argumentos válidos ante lo que el capital financiero han hecho de nuestro país, dejando la economía sumamente frágil y dependiente.

De ahí, siguen rumiando que en todo caso cuando la burbuja estalle al pueblo le quedará el consuelo de haber disfrutado antes sus dichas, como para caer en gracia frente a las mayorías, ganarse su sonrisa, su consideración y su resignación. Aunque de primera instancia los gobernantes y sus operadores políticos de televisión consigan aturdir un momento la consciencia del trabajador, el efecto está pasando rápidamente, justo lo indispensable para tomar nuestras medidas en la ofensiva inminente del gran capital.

Según la burguesía y sus propagandistas al obrero y al campesino, al maestro y al médico, al empleado y al estudiante nada les quita “lo bailado”, que con eso alcanzan a cubrir su vida, lo demás pues no les debe interesar, hay que dejarlo a los gobernantes que según todos ellos, solo buscan el bien común, aunque en realidad se beneficie únicamente la clase opresora. De acuerdo con ésta lógica, el gobierno y la misma clase burguesa se ven obligados a dejar transcurrir el gasolinazo como algo fuera de su competencia. Pero les compete, a ciencia cierta incluso están en condiciones de controlar y evitar la situación, solo que sus aspiraciones en éste momento coinciden, van en la misma dirección del aumento de precios. En todo caso, lo evidente es que su inconsistencia es proporcional a sus fracasos para dirigir el país.

El conformismo cumple un papel en el engranaje ideológico, con éste se busca que las protestas se vean limitadas a sectores organizados, reducidas a acciones controlables, dignas del desprecio y burla mediática, escarnio para los no organizados.

Unos cálculos muy sugestivos que están siendo emitidos por adelantado en la prensa reaccionaria, en la televisión y la radio, cuyo tono lo marcan los programas televisivos de seudo críticos que defienden el dejar hacer gubernamental, deslizando opiniones “de debate”, orientando la llamada opinión pública a aceptar las componendas que exclusivamente afirman el mando de los monopolios, pretendiendo ganar por sobrepeso de sus palabrerías.

Decir a los trabajadores que ésta es la mejor de todas las salidas, que el régimen está empeñado en el desarrollo del país, es continuar el proceso enajenante de lo que realmente está aconteciendo, ¡vaya que se están ideando infinidad de mecanismos para promover y establecer el conformismo como verdadera peste social!

Las organizaciones democráticas, máxime las revolucionarias, hacemos frente a éste grave problema del cual la cruda dominación capitalista confirmó en uno de sus bastiones ideológicos más poderosos para impedir la movilización popular. Estas cuestiones solo pueden vencerse si llevamos a cabo un esclarecimiento profundo por todo el país de las implicaciones de fondo de los acontecimientos económicos y políticos del momento actual, de tal grado que hasta pueda tenerse una noción clara tocante a lo que tiene que ver con el proceso en su conjunto que para los imperialistas es cosa simplemente interna de México siendo que en realidad ellos tienen mucha responsabilidad acrecentada a partir de la firma del TLCAN, con lo cual la lucha antiimperialista se vuelve una premisa necesaria.

Así mismo, desde todas las áreas de la vida burguesa se crean innumerables tendencias para desviar nuestra atención, hacia las rutinas, el deporte, el arte decadente, las manifestaciones culturales burguesas, etc., desde luego, desglosándolas, descontextualizándolas y aislándolas del conjunto como si se tratase de asuntos al margen en los que las personas pueden vivir su aislamiento sin verse afectadas por otros asuntos, incluso insinuando que de esa manera nada puede afectarte. El caso es que todo nos afecta, más tratándose de las cosas fundamentales de la actividad social.

En general el decadentismo mueve todos los criterios burgueses para orientar el adormecimiento de la consciencia de las mayorías, si se aplica la concreción de los hechos enfocándose desde los intereses del proletariado, súbitamente se adquiere la dimensión de lo que los capitalistas persiguen con su ofensiva en el terreno de las ideas difundidas.

Al ocultar sus intereses y enredarnos las cosas, los poderosos saben su cuento, con sus actos nos acortan no simplemente la visión, sino que reducen a lo insignificante toda respuesta que queramos dar, convierten nuestras mejores batallas en hechos marginales que tarde o temprano se verán arrastrados por la inercia del dominio monopólico y el devenir capitalista, nuestro objetivo es desbaratar ese juego con el que tantos perjuicios causan a la humanidad.
En este
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