Número 258 semana del 07 al 13 de enero de 2008
Todos contra el alza
del pasaje en Morelos

Concesionarios privados del transporte público en Morelos ya anunciaron los resolutivos de sus “pláticas” de Noviembre con el gobierno y su Dirección General de Transportes (DGT), encabezada por su director, Gómez Basilio.

Tales convenios entre la burguesía y sus funcionarios se hicieron fuera de toda consideración de la voluntad popular, aislados de los medios y con todas las características de una negociación gangsteril ya que las determinaciones sobre las que deliberaron son a todas luces nocivas para la economía popular. El acuerdo principal es el de encarecer los costos de la tarifa mínima en transporte público para toda la entidad de $ 4.50 a $ 5.50 pesos con el inicio del año 2008.

Esta medida es la propuesta de las empresas propietarias de unidades del transporte público con las que alegan hacer frente al reemplacamiento, el alto costo de las refacciones y los nuevos impuestos sobre la gasolina. Cabe señalar que para las grandes concesionarias los nuevos impuestos no presentan en realidad un gran obstáculo que amenace con pérdidas para la empresa, y que de hecho, con esta nueva tarifa mínima no solo la burguesía será capaz de enfrentar la carestía del combustible sino que lucrará con él, utilizándolo como el justificante para aumentar los costos del pasaje y obtener, a pesar de los impuestos, una mayor ganancia.

Tal afirmación se fundamenta en la experiencia de hace 3 años, en la que la DGT anunció el aumento de $ 3.50 a $ 4.50 pesos lo que fue una evidente medida por acrecentar los negocios de los propietarios más importantes como una forma para monopolizar el transporte, privatizándolo y dejándolo en cada vez menos manos.

Esta medida de la burguesía la identificamos como un agravio al pueblo enmarcada en la ofensiva general del régimen de la oligarquía financiera a nivel nacional y estatal. Es una política con la que se pretende enriquecer a los acaudalados y arrasar los bolsillos de los trabajadores, lo que aunado a la entrada en vigor del capítulo agropecuario del TLC, la inflación y el encarecimiento de la canasta básica, los bajos salarios, los altos gastos del alquiler para las familias proletarias, etc., hace aún más difícil la vida de las amplias masas del pueblo en las ciudades.

Este incremento criminal nos afecta a todos y por lo tanto todos unidos hemos de ser quienes impidamos que prospere este nuevo precio del pasaje. Es importante que los espacios juveniles democráticos que luchamos ya por la reducción al pasaje a los estudiantes nos fortalezcamos y así podamos no solo agrupar en torno nuestro el descontento para organizar y parar la ofensiva burguesa, también para vincular a otros espacios del pueblo organizado que serán afectados por el aumento, para acumular fuerzas y juntos derrotar a nuestro enemigo común.

Desde Vanguardia Proletaria decimos a los compañeros transportistas que con este aumento, como saben, las condiciones de los operadores no mejoran ya que los patrones aumentan la cuota para beneficiarse a sí mismos dejando en peores condiciones a los trabajadores puesto que otros aumentos les afectarán en la compra de las mercancías de su consumo. Ni siquiera se beneficiarán los pequeños propietarios llenos de problemas, sino los pulpos transportistas.

La salida no es agravar las condiciones del pueblo con nuevas tarifas sino que hay que solucionar revirtiendo los impuestos que son igual de nocivos para los propietarios de una ruta como para el pueblo que la utiliza. Obreros, estudiantes, amas de casa, maestros, pequeños comerciantes, pequeños transportistas y operadores hemos de unirnos para impedir este agravio al pueblo, mantener los costos en $ 4.50 y frenar el gasolinazo.

En este
258
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