-Para la burguesía la seguridad social tiene que desaparecer: que los recursos de los trabajadores acrecienten los capitales bancarios.
-Utilizando la ideología nacionalista se revisten como celosos defensores de los intereses populares.
-Discurso nacionalista y paliativos: utilizados para contener el empuje de la lucha de clases contra las secuelas del capitalismo.
Los resultados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre la educación en México que se difunden a los medios de comunicación, tienen una clara intención, y ésta no es la de mejorar la educación sino la de la privatización educativa a partir de poner en tela de duda la labor del magisterio, presentándolo como trabajadores ineficientes que gozan de muchos privilegios y quienes no rinden por lo que se les paga.
Especialmente oportuna es para la oligarquía el resultado de esta encuesta, en el contexto en que el magisterio sigue en pie de lucha, se reagrupa y discute perspectivas. Además de los acontecimientos en Guerrero, donde los normalistas de Ayotzinapa se baten con los cuerpos represivos defendiendo plazas para trabajar de maestros.
La prueba llamada Programa Internacional para la Evaluación de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), de la OCDE. Entre los resultados presentados, se difunde que el “50 por ciento de los jóvenes de 15 años se ubicó en los niveles cero y uno, los más bajos del rendimiento escolar en las habilidades científicas, matemáticas y de lectura, lo que significa que están poco calificados para pasar a los estudios superiores y resolver problemas elementales”
“Además, el país cayó 12 puntos en lectura y ciencias, y sólo aumentó 19 en matemáticas, si se comparan los resultados con los obtenidos en 2000. Así, México se distingue una vez más por ocupar el último lugar no sólo en ciencias –como se adelantó la semana pasada–, sino también en las competencias lectoras y de matemáticas de las 30 naciones integrantes de la OCDE”.
Frente a estos datos, lo que más destacan son las causas que llevan a que los estudiantes arrojen estos resultados; además del tipo de prueba, que es diseñado por un centro del imperialismo, mismo que por supuesto impone sus formas de evaluar. Es decir, lo que a ellos les interesa que se revise en la educación del pueblo mexicano para sus propios fines de extracción de ganancia, de ninguna manera es para lo que el desarrollo propio de las economías nacionales requiere y mucho menos las perspectivas de educación para la emancipación proletaria.
Las razones del bajo desempeño educativo son otras. Para empezar, México apenas aporta el 1.8% del producto Interno Bruto (PIB) a la educación, desentendiéndose cada vez más de la responsabilidad del Estado. Para sostener la educación de sus hijos, todo padre de familia tiene que pagar cuotas “voluntariamente obligatorias” para que su hijo pueda seguir estudiando, y es que estas cuotas se han legitimado con la complicidad de directores que hacen negocio. Pues el gobierno no aporta lo elemental para el mantenimiento de instalaciones educativas, tan solo aporta salarios; y de eso no es mucho, sobre todo con medidas tales como la nueva Ley del ISSSTE que despoja a los trabajadores de la educación de los beneficios de las pensiones, obligándolos a trabajar cada vez más años y recortando sus prestaciones.
Ya desde hace tiempo, los monopolios televisivos (en especial TV Azteca), han desarrollado campañas de linchamiento y medidas específicas contra la educación pública. Una de estas medidas ha sido el promover que no se les entreguen recursos a las escuelas, sino que se les de a los padres de familia un bono que puedan entregar a la escuela que les ofrezca “mejor calidad”. Esta, es una forma de promover el libre mercado en la educación, al someterla a las leyes de la oferta y demanda.
Por su parte, la Secretaría de Educación Pública se apresuró a difundir 11 medidas para revertir los resultados. Entre ellas destaca la federalización, medidas a la que los docentes se oponen férreamente, porque con esta, el gobierno federal se quita todavía mayores responsabilidades, transfiriéndolas a los estados. Esta y las otras medidas, fueron aprobadas ya por la dirección charra del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, dirigido por Elba Esther Gordillo, en su Cuarto Congreso Nacional, era de esperarse.
La causa del bajo desempeño educativo, es que se encuentra en un régimen de explotación y opresión, supeditado a los designios del imperialismo. Mientras esto persista, los cambios que se le puedan hacer al sistema educativo serán meramente cosméticos.