--Los sucesos del primer año de Calderón aclaran cuál será la ruta de los próximos años: la entrega total del los recursos de país y la libertad de explotación para los monopolios.
-No se contemplan soluciones a las exigencias populares pero sí corresponderán con más agravios para la población trabajadora.
-Durante este primer año se deterioró más la vida de los trabajadores y se evidenció la falsedad de las promesas calderonistas.
Los resultados del primer año de la administración de Felipe Calderón se inclinan sólo a favor de la oligarquía financiera y los intereses imperialistas, durante este primer año se deterioró más la vida económica de los trabajadores, también se evidenció la falsedad de las promesas calderonistas con las que pretendía embaucar a la población.
La imposición mediante el fraude electoral se trató de cubrir con el despliegue de las fuerzas militares a Michoacán con dos intenciones; distraer la atención de la población que se manifestaba contra el fraude y militarizar al país con la intención de intimidar a la población, que en el estado de Oaxaca ofreció una prueba fehaciente del auge que la luchas de clases podía tomar, el pretexto para mantener continuamente este proceso militarista fue la lucha contra el narcotráfico y la seguridad de la nación.
Los dos elementos anteriores alimentaron el rechazo popular que obligo a Calderón a abandonar las intenciones de acercarse a la población trabajadora y lo enclaustro a pequeños eventos protegidos por el Estado Mayor Presidencial, práctica que no se ha perdido hasta el día de hoy. El objetivo perseguido mediante la utilización del ejército se fue frustrando al paso de los pingües resultados contra el narco y de los escandalosos delitos cometidos por el ejército contra la población.
Un fracaso llevo a otro a Calderón en su intento por atraerse simpatía entre la población y dotar a su fraudulenta administración de una razón de existir, así, los crímenes de militares entre los que sobresalieron los de la señora Ernestina Asencio y el asesinato de una familia entera en un reten de Sinaloa se convirtieron pronto en razones para exigir el regreso de los militares a los cuarteles.
De estos acontecimientos se desarrollo otro de los elementos que caracterizan al gobierno de Calderón, se trata de la violación flagrante de los derechos humanos y de la vergonzosa complicidad de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos encabezada por José Luis Soberanes. Se acumulan los delitos cometidos por Ulises Ruiz en Oaxaca, la desaparición de los dos militantes del Ejército Popular Revolucionario, el crimen industrial cometido contra los trabajadores de las plataformas de Petróleos Mexicanos, entre otros.
Otro aspecto de la vida de los proletarios lacerado fue el incremento del precio de los productos básicos; primero fue la tortilla -en donde el monopolio de Maseca domina el mercado-, a este hecho el gobierno, por medio del secretario de Economía Eduardo Sojo, le dio una salida que en nada beneficiaba a los trabajadores, se dijo que nada se podía hacer, porque el gobierno no ponía los precios, después, utilizando los medios de comunicación alardeaba de lograr acuerdos que paraban el incremento, pero que no revertían los daños.
En materia económica el escándalo del gasolinazo disparó un incremento de precios que en conjunto para el mes de octubre sumaban un aumento del 40 por ciento en productos de la canasta básica, el descontento que entre la población causo este nuevo impuesto obligo a diferir su implementación para enero del 2008 (el próximo mes), con esto los precios no bajaron y continua el riesgo de nuevos incrementos que aguardan para cuando se implementen.
La reforma a la Ley del ISSSTE cerró la pinzo sobre las condiciones de vida de los trabajadores, es importante señalar que esta reforma fue posible gracias a que los diputados del Frente Amplio Progresista (FAP) la aprobaron a cambio de la reforma electoral, así la línea del Fondo Monetario Internacional se aceptó por el FAP a cambio de asegurarse mejores condiciones para las contiendas electorales del 2009.
Podríamos encontrar más casos en donde el deterioro de la vida de las masas se incremento a lo largo de este año, el trato al problema migratorio es también un caso destacable, pero corresponde contrastar estos agravios a la población con las ventajas que la burguesía a consolidado con Calderón.
En este lapso se comprueba la total subordinación del aparato del Estado a los intereses de los monopolios, comentamos el caso del aumento del precio de la tortilla, destacó la venta de la empresa Aeroméxico a Citigroup y el posicionamiento de Carlos Slim como el hombre más rico del mundo, en noviembre se les otorgó a las empresas el 30% de descuento en el consumo de energía eléctrica en las horas de mayor ritmo productivo y se reactivo el proyecto de la construcción de la hidroeléctrica “La Parota”, aquí si se pudieron bajar los precios a diferencia de cuando subieron los de la canasta básica.
Por si fuera poco el proceso neocolonial en México se agudizo por medio de la reactivación del Plan Puebla Panamá que Calderón desempolvó del sexenio pasado y, ahora se logró extender el proyecto hasta Colombia, por medio de este plan el gobierno calderonista continúa con la triste tradición, de que por medio de nuestro país, se impulsen los proyectos imperialistas en la región que comprende Centroamérica.
La política imperialista se desbordó con la aplicación del Plan México que funciona como complemento militar del dominio neocolonial, utilizando el mismo pretexto del combate al narcotráfico se subordinó al ejército a funciones de protección de las fronteras de los Estados Unidos y del flujo migratorio, por una parte y por otra se profundizó el proceso de militarización en México como medida preventiva a posibles estallidos sociales; no sólo eso, el entrenamiento y la presencia militar de oficiales estadounidenses en nuestro país se evidenció a pesar de las negativas del gobierno sobre este asunto.
En términos generales, las graves condiciones de vida en que viven los trabajadores mexicanos se agudizaron, a diferencia de los logros obtenidos por la clase burguesa y los monopolios imperialistas, la grave situación política que vivió nuestro país a raíz de la imposición de Calderón fue hábilmente desactivada por medio del descompuesto Congreso de la Unión, con ello la energía y la disposición a desarrollar la lucha del pueblos fue apagada en uno de los referentes que lograron agrupar a más ciudadanos, la Convención Nacional Democrática a lo largo del año se erosiono, al grado que en el FAP ya se habla de fracturas, y la hegemonía de Obrador se está deteriorando en medio de las pugnas perredistas que ya lograron ganarse su lugar como un partido represor, como se demuestra más recientemente en Chiapas y Guerrero.
El acto con que se cierra el telón del primer año son las desgracias de Tabasco causadas por la complicidad con las empresas privadas generadores de energía eléctrica y la negligencia de los gobiernos estatales y federal que obviaron los riesgos en aras del interés privado; la otra es la desgracia que representa la impunidad de los crímenes contra periodistas, que fueron orquestados por el gobernador de puebla Mario Marín, conocido por su vinculación con la prostitución infantil y la pederastia, aquí la última instancia de justicia aclaró para que están los tribunales en el capitalismo: para proteger a la burguesía.
Los sucesos de este primer año del gobierno de Calderón aclaran cuál será la ruta de los próximos años: la entrega total del los recursos de país y la libertad de explotación para los monopolios; no se contemplan soluciones a las exigencias populares.
Sin embargo, las cartas con que el régimen se quiere sustentar se han ido agotando una a una, la principal de ellas, la lucha contra el narcotráfico, se pulverizó en los primeros días del mes en curso, justamente en el lugar en donde nació (en el mes de enero del 2007, se inauguró con las tanquetas, cercando Michoacán), supuestamente para liquidar al narcotráfico que tenía controlado el estado michoacano; antes de concluir el año, el narco asesino a un conocido cantante popular en un franco aviso de quién ejerce el control territorial de ese estado.
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