Número 257 semana del 10 al 16 de diciembre de 2007
Situación de los trabajadores
en el Centro Cultural Tijuana

El Centro Cultural Tijuana (CECUT) fue inaugurado en 1982, este año es su vigésimo quinto aniversario. Actualmente forma parte de las instituciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Generalmente se le considera como una "gran institución de la cultura en la región". Cuando se le llegan a hacer críticas, por parte de la comunidad cultural, siempre estas se centran en que no promueve suficientemente la cultura, que ha aumentado los costos de los espectáculos o no produce diversas actividades, sin embargo, no se habla de algo central: las  condiciones de trabajo de quienes laboran en el Centro Cultural.

La plantilla de trabajadores de base –sindicalizados y de confianza– sobrepasa el centenar. A los trabajadores del CECUT se les ha impuesto un sindicato de protección, que forma parte de la Federación de Organizaciones Sindicales de México (FOSIM). Esta agrupación controla a nivel local los sindicatos de protección en la industria maquiladora fronteriza, los cuales sirven para defender los intereses de los patrones. Es un desprendimiento de la Confederación Regional Obrera Mexicana y está dirigido por un golpeador y aristócrata dirigente llamado Joaquín Parada. La FOSIM cuida fielmente los intereses de los altos mandos del Centro Cultural Tijuana y del Gobierno Federal en contra de los trabajadores que dice representar.

El Centro Cultural pertenece a CONACULTA. La cuestión es que por años se ha engañado a los trabajadores con el cuento de que no es así. Se nos hace ver que quien realmente administra el centro es la Compañía Operadora del Centro Cultural Tijuana. Que es una empresa casi privada y que por eso se justifica que en lugar de que estemos afiliados al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), estemos registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). El tabulador de puestos-salarios está por debajo de lo que un trabajador de la cultura ganaría en otra dependencia federal de este tipo (Instituto Nacional de Antropología e Historia por ejemplo). Dicen que somos una empresa, pero no nos pagan utilidades y durante el 2006 esta cuestión volvió a beneficiar a las autoridades del CECUT, pues no pagaron el bono sexenal. Por medio de este engaño, se ha podido exprimir a los trabajadores y regatearles derechos que les corresponden.

La mayor parte de los trabajadores del CECUT ganan entre novecientos y mil trescientos pesos semanales. Todo esto por la complicidad entre el sindicato charro, el gobierno federal y las autoridades del centro.

Desde la administración priista de Ernesto Zedillo, continuando con Vicente Fox, con Teresa Vicencio en el Centro Cultural, estas condiciones se recrudecieron. En 1998 los trabajadores de seguridad fueron despojados de su base e indemnizados. Los futuros trabajadores de seguridad dejaron de pertenecer legalmente al Centro y se contrató una empresa privada que empezó a dar el servicio. Claro, a partir de ese momento las autoridades del CECUT y el gobierno federal se ahorraron vacaciones, antigüedad, aguinaldos, entre otras prestaciones. La misma suerte corrieron los trabajadores de limpieza posteriormente.

En 2005 un grupo de trabajadores promovieron la formación de un sindicato propio, independiente. En ese momento los compañeros involucrados lograron llegar hasta la constitución misma del sindicato e interpusieron la demanda por la titularidad del Contrato Colectivo. En el marco de este movimiento, un compañero fue despedido. Lamentablemente diferentes circunstancias impidieron ganar la batalla, no obstante esa experiencia sigue siendo sumamente valiosa para futuras luchas y futuros intentos de organizarnos.

Desde ese momento, es visible que a cada retroceso de los trabajadores, el patrón promueve más y más medidas contra ellos. Cuando el ánimo decae y el desinterés se incrementa los patrones ponen manos a la obra y comienza de nuevo a girar la rueda  a favor de los de arriba.

Ahora, el CECUT promueve abiertamente una mayor vigilancia sobre los trabajadores: aprieta las tuercas para que nadie olvide los intereses de la patronal; se promueven renuncias y despidos; niegan en los hechos la posibilidad de un digno aumento salarial o en prestaciones para el 2008 aduciendo el tope presupuestal, tratando de que la revisión del Contrato Colectivo que se llevará a cabo en los próximos meses sea favorable a los de arriba y de acuerdo a los intereses de los directivos del centro.

Cada año, el CECUT paga enormes sueldos a los gerentes y sub-directores, promueve inversiones millonarias en instalaciones, le soba el lomo a los charros con dinero de los trabajadores, pero nunca hay dinero suficiente para un incremento salarial decoroso. Al mismo tiempo, las autoridades del Centro se desligan de su responsabilidad buscando deshacerse de gastos, trasladándolos alegremente a los bolsillos de los trabajadores. Como en el caso de la compra de uniformes.

A principios de 2007, un grupo de trabajadores se involucraron en la revisión del Contrato Colectivo, obligaron al representante del sindicato charro a no tranzar, a no negociar descaradamente en lo oscuro como siempre lo hacía e, incluso, a impulsar asambleas para decidir sobre los verdaderos intereses de los trabajadores.

El pequeño aumento salarial; el aumento en prestaciones; el compromiso establecido por la empresa para que el monto de las prestaciones que ahora se reciben mensualmente para el 2008 fuesen semanales; y las mejoras derivadas de la comisión de trabajadores en negociación con la empresa en los primeros meses del presente año han sido producto de nuestro interés, de involucrarnos y de que los trabajadores del CECUT luchen por mejores salarios, mejores prestaciones y mayores beneficios.

Pudo haber sido pequeño el avance, pero es una importante experiencia y una muestra de que cuando nos involucramos, dejamos de pensar que alguien resolverá nuestros problemas o que estos no pueden resolverse y luchamos por obtener nuestros derechos, las cosas no resultan tan negativas. Sólo involucrándonos y luchando podremos aspirar a obtener nuestras demandas, y tener una vida más digna como trabajadores.

Para ayudar en esto, es necesario construir poco a poco y con paciencia una organización independiente de los trabajadores del CECUT, eso sería una buena arma para que podamos avanzar como trabajadores en función de nuestros propios intereses.ede estar interesado en mantenerlo como la clase explotada en el capitalismo.

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