Número 251 semana del 29 de octubre al 4 de noviembre de 2007
NuestroMovimiento
La dictadura del capital
y los problemas sociales
La dictadura del capital traspasa todos los problemas sociales de nuestro país, ésta se refleja en todos los criterios y medios de aplicación de la política burguesa destacándose el irrestricto control a la población y la absoluta defensa de los intereses de la clase dominante.

Veamos los contornos de ésta cuestión, según el esquema general de los grandes problemas del país en el momento actual:

Problemas económicos

De todos es sabido el tipo de promesas de campaña de los actuales gobernantes, la forma en que en el trasfondo defendieron los intereses oligárquicos, al tiempo que hablaron de concesiones al pueblo en el ramo del empleo, la defensa del salario, la reactivación económica y el desarrollo industrial.

Desde luego, nunca consultaron ni siquiera a sus bases partidistas, todo fueron planteamientos desprendidos de pactos de la oligarquía financiera y los imperialistas, que hoy buscan hacer pasar como de consenso de todo el pueblo, renunciando definitivamente a las supuestas banderas populistas, el régimen en su totalidad se dedica ahora a establecer los medios para destacar que todas las promesas supuestamente consensadas con el pueblo, se deben supeditar a las condiciones económicas generales de los imperialistas yanquis, es decir, que ahora no se podrá hablar más que de la renuncia de los trabajadores a sus intereses en aras de que el país avance.

Por mucho tiempo los trabajadores vienen sintiendo estos desmentidos en la gravosa condición económica que padecen y el desmantelamiento de sus conquistas, según se dice, habrá que seguir resignándose en tanto los capitalistas aseguran sus negocios con estos hechos, como lo mínimo que el régimen deberá garantizarles para los siguientes años, pues se acabaron los buenos pronósticos económicos de crecimiento, los buenos negocios fáciles, por tanto, según el precepto burgués, alguien debe ser despojado.

Problemas de la democracia burguesa

En la agenda de prioridades, también se había colocado la monserga de que marcharíamos a un país con democracia para todos, luego de un vulgar fraude electoral. Pero, no solo ello se consumó, ahora nos encontramos con régimen mucho más autoritario en el que el ejecutivo, las policías, el ejército, el parlamento, los presidentes municipales, cada cual en su mundo hacen y deshacen las leyes y la vida social.

Sin consenso alguno, sin que medie la más mínima consideración de los intereses generales de la población lo mismo manipulan una lucha contra los derechos sociales bajo el supuesto del combate a sus propias lacras (narcotráfico, crimen organizado y corrupción), que desmontan sus viejas condicionantes para actuar de acuerdo a principios constitucionales que hoy consideran innecesarios y a los cuales sólo defienden en declaraciones, foros o conferencias pero impiden que se cumplan por cualquier motivo, véase que hasta en relación con su aparente democratismo universitario establecen un tipo de decisión en torno al próximo rector de la UNAM en el que el régimen tiene las riendas del proceso final.

Pero sea para la vida diaria o las acciones que normas la democracia burguesa, todo transcurre según va afianzándose una noción fascista que asegura que todo obedece a la “naturaleza de las cosas”.

Problemas de la soberanía

Es ahora un asunto que deja de estar sujeto a las propias barreras del régimen, se trata para esto de hacer pasar la fragrante condición neocolonial del país como el encanto por los usos norteamericanos para hacer desarrollar el país, pero que no es más que una pésima mascarada para desentenderse del hecho de que tanto en lo económico como en lo social, estamos ante una de las embestidas imperialistas más peligrosas en la historia del país.

Nunca como ahora habíamos estado sujetos a la disolución de algunas de las propias facultades del Estado mexicano, nunca como ahora el país había quedado tan sujeto al estricto control financiero y económico de los imperialistas.

Así mismo, nos encontramos ante el peligro del intervencionismo, la sujeción al racismo en los propios marcos del territorio nacional, o la utilización de los recursos nacionales para solventar los problemas internos de los Estados Unidos como lo son el problema del consumo de drogas en ese país, la custodia de sus intereses en la frontera, la degradación de la fuerza laboral del proletariado mexicano, sus catástrofes naturales o el uso de los recursos naturales del interior del país para explotarlos sin que medie impuesto o restricción alguna, en mucho tiempo tampoco el país había quedado a la tutela de un embajador yanqui como en estos momentos se intenta establecer de facto.

Problemas de la lucha popular

Pero a su vez, como política de choque, se nos plantea que cualquier acción del régimen en la idea de que luchar por mejorar nuestras condiciones de vida y de trabajo “denigra al país frente a los imperialistas, lo hace perder credibilidad o ubica como un país donde los de abajo se empecinan con sus insistencias en marcar “diferencias ideológicas sin razón”.

Lo mismo Ebrard que Calderón o cualquier otro gobernador que reinan cual dictadorzuelos regionales, todos se empeñan en hacer pasar cada uno de sus actos como correspondientes al interés popular, mas a todos se les deja ver el interés oligárquico en cada acción, igual defienden autoridades repudiadas, negocios turbios de los capitalistas, pactos de alcoba entre socialdemócratas y neoliberales, represiones a estudiantes, colonos, comerciantes y campesinos, despojos a comerciantes y campesinos, encarcelamientos y demás actos en los que siempre impera su línea antes que la consulta al pueblo o la búsqueda de la solución a los problemas de fondo.

Finalmente solucionan solo lo aparente sin poder impedir que la situación empeore, la miseria crece, el hambre aumenta y ahora en puerta condiciones climáticas empeoradas en lo social porque el régimen no aplica gastos de cuantía para resolver la condición ruinosa de las mayorías que sostienen al país.

***

Despojos, opresión, explotación capitalista, saqueos imperialistas, de viejo y nuevo cuño, degradación social, miseria; son las lacras que ha conocido la clase obrera y sectores populares con éste régimen en un año de mil promesas incumplidas, y ahora le pide por las buenas o por las malas que no proteste, que se atenga a las condiciones y se acostumbre a ver siempre agravadas sus dificultades, que en adelante viene una nueva etapa en la subordinación a los imperialistas en donde lo que menos puede permitirse es la protesta social.

Por tanto, al contrario de las pretensiones burguesas, hay que pasar a la organización de la lucha de clases, a la resistencia contra el TLCAN y la nueva ASPAN (Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte), se hace menester, apoyar las luchas y movilizaciones que se presentarán en las siguientes jornadas de lucha del magisterio democrático, contra la política socio-económica del régimen y el fascismo, al frente común de los opresores, hay que derrotarlo con el frente único de todo el pueblo con los trabajadores a la cabeza.
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