Número 251 semana del 29 de octubre al 4 de noviembre de 2007
Problemas económicos en EU,
afectan la economía mexicana
-A la baja la industria automotriz y de aerolíneas; desde 2005 registraron pérdidas.

-Como parte de la caída del mercado inmobiliario de Estados Unidos, miles de estadounidenses serán embargados.

- De seguir los riesgos en el mercado inmobiliario, terminarán pagando hasta el 8% de intereses.

L
a recesión económica de Estados Unidos afectará directamente a la economía mexicana, al contrario de lo que los economistas burgueses quieren hacer creer. Esta desaceleración en la producción comenzó a expresarse desde el 2004, particularmente en la industria de la vivienda, a lo que se suma el debilitamiento del dólar y por tanto el aumento del precio del petróleo, que en este mes alcanzó ya los 89 dólares por barril y que podría alcanzar los 150 dólares en el año 2010, según especialistas. Esta alza afectaría por ende el transporte, que no sólo es necesario para las empresas, sino para la población trabajadora.

También se fueron a la baja la industria automotriz y la de aerolíneas, que desde 2005 registraron pérdidas, empezando por Ford y General Motors, quienes incluso cerraron plantas, a esto se suma la disminución considerable del pago de tarjetas de crédito.

La vivienda es uno de los principales impulsores del desarrollo económico en Estados Unidos y obviamente una recesión en ese sector le afecta al resto de su economía, así desde el 2004 se calcula que el 23 % de las casas adquiridas fueron para inversión y otro 13% fueron casas para vacacionar, lo cual quiere decir que una tercera parte de las viviendas construidas no están destinadas a satisfacer la necesidad de vivienda de la población, además de que las familias norteamericanas cada vez tienen menos posibilidades de comprar una casa, incluso a crédito.

Como parte de la caída del mercado inmobiliario de Estados Unidos, miles de estadounidenses serán embargados, toda vez, que no podrán seguir pagando sus casas, esto se debe, a que las hipotecas de alto riesgo, han generado un caos, dado que se les otorgan créditos para obtener casas a jubilados y otros sectores de la población, aún sabiendo, que estos carecen de ingresos suficientes para pagar las casas que la empresas inmobiliarias ofertan, pero esto poco importa a los monopolios inmobiliarios en Estados Unidos, ya que en espera de obtener más clientes y a pesar de la recesión en el rubro, ya están preparando los próximos créditos, los cuales ofertaran con un interés del 2%.

De seguir los riesgos en el mercado inmobiliario, aquellos que resulten enganchados, terminarán pagando hasta el 8% de intereses, incluso, hay quienes ya pronostican que aproximadamente, dos millones de estadounidenses, el próximo año, podrían ser embargados al estar incapacitados para pagar las altas tasas de interés.

Cabe mencionar, que el mismo problema, lo están presentado en pago de tarjetas de crédito y los préstamos para adquirir automóviles, aunado a esto hubo una pérdida neta de 4 mil empleos, lo cual implica un número de deudores importante, que se verá imposibilitado a solventar sus deudas, algunos analistas, prevén que esto traerá consecuencias en la bolsa de valores.

Se calcula que esta situación afectó en un 8% la venta de bienes inmuebles en México, por ende, afectó también la producción de las materias primas necesarias para la construcción, como madera, cemento, vidrio, metales, etc., que representan industrias importantes en este país. Para los trabajadores, esto sólo puede significar más desempleo y encarecimiento de la vivienda, lo que se sumaría al aumento de los costos de los productos de la canasta básica.

Desde principios de 2004, el dólar perdió 9% de su valor en comparación al euro, ubicándose en un 40% por debajo de su mayor valor, a esto se aunó la morosidad en el pago de las tarjetas de crédito, lo que significó la proletarización de la clase media norteamericana, efecto que también pasó en México, ya que el final del 2006 registró 72% de morosidad en el pago de dichas tarjetas.

Agustín Carstens, secretario de Hacienda, declaró que México “está mejor preparado” para enfrentar la desaceleración norteamericana, incluso algunos economistas plantean que en lugar de afectar la economía mexicana, la ayudará en gran medida, ya que muchos capitales se trasladarán a los llamados mercados “emergentes”, México entre ellos, pero esto es pura especulación, nada indica que los capitales se fugaran de Estados Unidos para venir a México.

Desde el pasado agosto, Estados Unidos reportó una enorme fuga de capitales desde muchos años atrás, lo que redundaría en una inyección a la economía mexicana, sin embargo, arriba del 75% de las exportaciones mexicanas se dirigen a Estados Unidos, por lo que México tendrá que encontrar en lo inmediato otros países a los cuales exportar los productos, cosa bastante dudosa, ya que es probable una recesión generalizada en todo el mundo, y los mismos imperialistas impiden con acuerdos establecidos que la burguesía mexicana tenga otras opciones.

Si no hay exportación de productos, disminuye la producción de los mismos, por tanto disminuye el empleo aumentando la economía informal y también más migración. La recesión en Estados Unidos provocará también la disminución de empleos, las deportaciones (de ahí las políticas antiinmigrantes), lo que impactará directamente en las remesas que en el caso de México, representan el segundo principal ingreso de la economía.

El desempleo en EU como en todas partes provoca la irritación de los trabajadores norteamericanos, esto es utilizado por el propio gobierno para generar el sentimiento nacionalista, ya que en el vecino del norte trabajan miles de migrantes latinoamericanos, una buena parte de ellos mexicanos, por consiguiente, la culpa del desempleo no es de la burguesía especuladora, sino de los inmigrantes que llegan a “robar” los empleos.

La misma burguesía al escoger entre contratar a un trabajador norteamericano (salario más alto, seguro social, prestaciones) y un trabajador ilegal (salario bajo, sin seguro, sin prestaciones), evidentemente contrata al segundo, aunado a eso la desaceleración de la producción lleva consigo el despido masivo de trabajadores, lo cual disminuye mucho más la capacidad de adquisición de mercancías por la población.
En este
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