- La edificación de la Huelga Nacional, debe ser una tarea cotidiana.
-Deberá emprenderse en barrios, escuelas y fábricas; con los estudiantes, jornaleros y los obreros.
-Condiciones de miseria, explotación y supresión de los derechos, arrojan al trabajador a la lucha.
En el Consejo Nacional de Huelga, el Diálogo Nacional, el Frente Nacional Contra la Represión, en otros referentes y en cada organización que forma parte de estos procesos se agenda para enero la Huelga Nacional.
Sin embargo, aún hay dudas respecto a cómo materializarla, cómo ir construyéndola al seno del movimiento, cómo vincular esta tarea a las que otros espacios empujan, cómo darle el filo revolucionario del proletariado y cómo hacer de ésta una tarea que ayude al desarrollo del frente único.
La Huelga Nacional, de la mano a, las movilizaciones, la organización, debates internos, el estudio y la vinculación a otros procesos, son importantes formas de enseñanza para los trabajadores y las masas populares, que le ayudarán a desarrollar su conciencia y tareas de clase, de dar al traste con las viejas formas de dominación capitalista y su modo de producción.
Para que la Huelga, revista del carácter nacional, el proletariado deberá abrazar sus propias demandas y las de otros sectores. Este poderoso instrumento del proletariado y sus aliados, deberá estar impregnado de las reivindicaciones inmediatas y más sentidas del trabajador, desde el aumento salarial, la autonomía sindical, el reparto de utilidades, la defensa de los Contratos Colectivos y la seguridad social, así como, de las banderas en pro del sindicalismo democrático, de clase y revolucionario; sin dejar de lado las necesidades de otros sectores de la sociedad, que van de la vivienda, la educación, hasta las demandas de los trabajadores del campo, el reparto de tierras y otras.
Pero, más allá de la consigna y de las aspiraciones del movimiento nacional, la edificación de la Huelga Nacional, debe ser una tarea cotidiana, que deberá emprenderse en los barrios, en las escuelas, en las fábricas; con los estudiantes, jornaleros y los obreros.
Para que esta sea una tarea exitosa, necesitamos llegar al fondo de lo que representa el capitalismo, poniendo en claro el papel de cada clase social. Esto nos ayudará a que, a pesar de la espontaneidad, economicismo, el proletariado avance, venciendo en las discusiones, en la vía de la práctica aquellas visiones que lejos de ayudar y acelerar el proceso revolucionario, pretenden dar juego a la burguesía, dando zancadillas al movimiento proletario.
Las huelgas, son una forma elevada de lucha, que nos platean nuevas perspectivas en las lucha de clases, tales como las recientes huelgas mineras, que a pesar del bombardeo que recibieron por parte de los medios oficiales de comunicación, de las trabas legales que se les impusieron y del aislamiento en que se pretendió metérseles, son una victoria del proletariado en cuestión de elevar la conciencia y la organización.
Estas huelgas, junto con las movilizaciones nacionales, demuestran que a pesar de las medidas de represión, así como de las calumnias, las campañas de desprestigio y los engaños con los que se quieren hacer pasar por buenas las reformas del gobierno, hay una necesidad real del pueblo de organizarse y de salir a las calles que rebasa incluso los procesos nacionales. Son las mismas condiciones de miseria, explotación, de supresión de los derechos las que arrojan, al trabajador a la lucha y le hacen cada día tomar formas más contundentes de acción.
Ya están de forma clara, las abismales e irreconciliables diferencias entre el proletariado y la burguesía, ahora corresponde a las organizaciones y partidos revolucionarios ayudar a desarrollar la lucha clasista, haciendo temblar los cimientos de este putrefacto régimen de explotación.
En la actualidad, ya no podemos titubear respecto a las tareas y posiciones del proletariado, en el México de hoy, se debate el proyecto de la burguesía, que promete el endurecimiento del régimen, la supresión de los supuestos derechos sociales y la agudización de su crisis, que, por más que busque detener, se desborda, generada por sus propias contradicciones, manifestándose en el descontento popular y en la lucha que día a día libra el trabajador por trabajo, techo, alimentación, educación.
Las aspiraciones de los explotados y oprimidos, de liberarse de las cadenas del capital, de emanciparse y con ello desarrollar -sin atadura alguna al interés mezquino de unos cuantos- una nueva sociedad, se hacen cada vez más latentes. |