E l gobierno de Felipe Calderón arrancó en medio de varios casos de corrupción, heredados del foxismo: el fraude en la Biblioteca José Vasconcelos, uso poco claro de recursos económicos en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y contratos sospechosos en Petróleos Mexicanos (PEMEX).
Diversos abogados, cercanos al PAN, que trabajan para la empresa Orizzon HDI –que anteriormente recibió contratos de PEMEX– sobornaron hasta con 2 millones 461 mil pesos a diversos representantes de la paraestatal para entorpecieran una buena defensa legal, con el fin de que Petróleos Mexicanos le pagara lo requerido en una demanda interpuesta contra ellos. Algunos de los abogados de Orizzon HDI, como Pedro Cuevas Garza, invirtieron hasta 100 mil pesos en la pre-campaña de Felipe Calderón en septiembre de 2005.
El mismo Calderón había llegado a la presidencia bajo la acusación de que había favorecido a su cuñado, Diego Hildebrando Zavala, con toda una serie de contratos de PEMEX, de septiembre de 2003 a mayo de 2004, cuando era responsable de la Secretaría de Energía.
Fiel a la doble cara de la política de los de arriba, Margarita Zavala de Calderón, convocaba a una campaña nacional anti-corrupción en febrero. Afirmaba que: el espíritu contra la trampa, contra la mentira, contra la corrupción, es aquel capaz de cambiar integralmente el estilo de hacer las cosas. Los hechos posteriores y recientes le dan a estas palabras su justo valor. El vínculo entre Fox, los panistas y el negocio del tráfico de pseudoefedrina que benefició tanto a Zhenli Ye Gon, como a Vicente Fox, Felipe Calderón y al Partido Acción Nacional muestran todo lo contrario.
Durante el mes de julio se dio a conocer que la empresa Plenumsoft o Servicios y Suministros de Informática S.A. de C.V., relacionada con Hildebrando, la compañía de Diego Hildebrando Zavala, había recibido un jugoso contrato de trabajo por un total de 236 millones de pesos por parte de PEMEX exploración y producción, ya bajo administración calderonista. La denuncia provino de la presidenta del Instituto de Transparencia de Tabasco, Ana Lila Cevallos Trujeque.
En septiembre la revista Quién, que da a conocer las bondades y privilegios que existen en la cotidianeidad de la clase dominante, publicó un reportaje sobre la fabulosa vida que ostentan Vicente Fox y Martha Sahagún tras su gobierno. Esto reavivó y sacó a la luz pública una nueva avalancha de información sobre los negocios de estos personajes durante su gobierno: una lujosa propiedad no declarada de más de 300 hectáreas, llamada La Estancia y que vendría siendo aproximadamente la mitad de la extensión del Parque de Chapultepec; así como el tráfico de influencias ejercido a favor de Salvador Sánchez Alcántara –principal accionista de la empresa transportista Estrella Blanca– para que lograra sacudirse la presencia de los demás accionistas de dicha empresa.
Posteriormente Salvador Sánchez Alcántara obsequió aproximadamente 100 unidades a la Fundación Vamos México. Misteriosamente más de 100 unidades de Estrella Blanca aparecen como propiedad del hijo menor de Vicente Fox; finalmente y de forma extraña varias unidades de Estrella Blanca fueron detenidas por transportar masivamente pseudoefedrina entre 2004 y 2005. El 12 de abril de 2004, según Anabel Hernández, la Secretaría de la Defensa Nacional, detuvo en Sinaloa al autobús de Estrella Blanca, que se dirigía a Sonora con placas 730 SC5, el cual llevaba 39 mil 990 grageas de Serralsina con pseudoefedrina.
En marzo de 2005, el boletín 202/05 de la Agencia Federal de Investigación (AFI) reporta que 300 mil tabletas de pseudoefedrina fueron encontradas en las instalaciones del servicio de Paquetería Estrella Blanca, con domicilio en Poniente 140 número 858, colonia Industrial Vallejo, del Distrito Federal. El 11 de mayo de 2004, según otro reporte de la AFI, un embarque de un millón 500 mil pastillas de pseudoefedrina fueron encontradas en las instalaciones de la empresa Paquetería y Mensajería Estrella Blanca en Culiacán, Sinaloa. ¿Coincidencia? Más bien triangulación comercial y apoyo gubernamental para el enriquecimiento mutuo.
Obviamente al calderonismo de las manos limpias le importa un comino el asunto, aparenta involucrarse y tener disposición de intervenir para aclarar estos casos de corrupción, pero finalmente no mueve un solo dedo. Germán Martínez Cázares, el antiguo responsable de la Secretaría de la Función Pública en el Gobierno de Felipe Calderón –destinada a auditar a los funcionarios públicos e investigar posibles casos de corrupción gubernamental– y candidato a presidente del PAN, declaró en entrevista con Álvaro Delgado que el gobierno de Vicente Fox había sido honesto, igual que honesto era Vicente Fox. ¡Metería las manos al fuego por Vicente Fox! decía. Además, el fraude electoral de 2006 selló el trato.
El régimen de Felipe Calderón no sólo encubre el tráfico de influencias a favor de diversos empresarios ocurridos en el gobierno de Vicente Fox, sino que promueve sus propios actos de corrupción y beneficia desde el poder a diversos empresarios; donde hay familiares incluidos. Estas son las verdaderas manos limpias del régimen de Felipe Calderón, un producto natural del capitalismo y una práctica cotidiana en los políticos burgueses.
Solapamiento del negocio del narcotráfico, lavado de dinero a través del financiamiento a las campañas electorales del PAN, jugosos contratos que ilegalmente favorecen el desarrollo de empresarios y monopolios, enriquecimiento de políticos que gestionan el beneficio para los grandes ricos, saqueo de los recursos públicos de las empresas públicas, encubrimiento sistemático y discrecional aplicación de la ley a partir de la solidaridad de clase con la burguesía. Todo eso y más ha sido la función pública del Partido Acción Nacional con Vicente Fox y Felipe Calderón. Un ejemplo más de la corrupción como fuente de enriquecimiento capitalista y como palanca de enriquecimiento desde el Estado a favor de las empresas cercanas y los monopolios dominantes.
Generalmente la socialdemocracia ubica la corrupción como un problema individual, un problema específico de determinado funcionario. Una cuestión de buenas costumbres y moral. Si hay corrupción, el único culpable de ello es el funcionario corrupto. El sistema capitalista se salva si todos los funcionarios cobran menos y son honrados. En realidad, los hechos muestran que esto no es más que pura ilusión.
El tráfico de influencias a favor de los empresarios y monopolios, la corrupción y el saqueo de recursos públicos han existido en los gobiernos del PRI, el PAN y el PRD. Estos partidos burgueses son agencias de colocación para políticos aburguesados adictos al lucro, el enriquecimiento personal y la estafa.
Siempre dispuestos a traficar con los intereses de las masas y hacer buenos negocios, a ser los gestores y promotores de los negocios de los grandes inversionistas. La corrupción no es un problema de moralidad, es un mal inherente al capitalismo y a las democracias burguesas, como la que encabeza Felipe Calderón hoy en México. |