-En México se han vendido 26 millones de televisores con sistema de digitalización; Sony principal beneficiado.
-General Electric a través de Telemundo, segunda cadena nacional de habla hispana en EU, pudiera ingresar a México.
- Televisa controla el 70% de las audiencias; impone los precios que se le antojen para espacios publicitarios.
A plena discusión de la nueva reforma a las leyes federales de telecomunicaciones, radio y televisión, ya quedó claro que Televisa y TV Azteca en adelante tendrán las puertas cerradas para pedir nuevas concesiones, según los senadores, es necesario abrir los espacios a nuevas voces de la “sociedad civil” y evitar la existencia de empresas monopólicas.
La idea de esta negativa dicen, es la implementación de medidas antimonopólicas, incluido el requisito de que después de 20 concesiones, las empresas no podrán adquirir ni una más; pero al mismo tiempo confirmaron que no retirarán ninguna concesión, aún cuando actualmente las televisoras mencionadas concentran el 92.4% de las estaciones de televisión abierta, y por consecuencia controlan el 98% del mercado publicitario.
Aunado a lo anterior, está la decisión de la Suprema Corte de Justicia que en junio pasado invalidó algunos artículos de la anterior Ley Federal de Radio y Televisión, llamada en su momento “Ley Televisa”, que aprobaban la subasta de concesiones, la renovación automática de las mismas y la posibilidad por parte de los concesionarios para ocupar otros espacios o estaciones por medio no de una concesión, sino de un permiso, y por lo tanto no tener que pagar el monto correspondiente.
De esta manera, las concesiones que el Estado dio anteriormente al llamado duopolio televisivo, en nada resultarán afectadas con la nueva Ley, incluida la renovación, realizada en agosto-septiembre de 2004, de 225 concesiones a Televisa y 169 a TV Azteca las cuales concluirán hasta el año 2021, gracias al “favor” que les hizo el entonces presidente Vicente Fox.
Estas concesiones, que fueron hechas sin licitación alguna, es decir, de manera ilegal, se expusieron como parte del trato entre el gobierno y las televisoras para digitalizar todo el sistema televisivo, lo cual incluye el cambio de todos los aparatos de televisión, así como la producción y emisión de las señales, lo cual culminaría en el 2021, dicho sea de paso, esto representará un negociazo para Sony, empresa que ya produce y distribuye los nuevos aparatos digitales, pues tan sólo en México funcionan alrededor de 26 millones de televisores.
Por su parte, Felipe Calderón declaró en pleno evento de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión, que si habrá concesiones, es decir, para las empresas que tengan posibilidades de pagarlas, como es el caso de Telemundo, propiedad de General Electric que desde septiembre del año pasado presentó una solicitud de licitación para operar una cadena de televisión a nivel nacional, en asociación con el empresario Isaac Saba Rafoul con el escándalo que en consecuencia armó el duopolio televisivo.
En el mismo sentido, según senadores, las concesiones televisivas no estarán restringidas para otras empresas, lo cual constituye el principal problema para las televisoras, ya que sigue cercana la posibilidad de que General Electric a través de Telemundo, la segunda cadena nacional de habla hispana en Estados Unidos, pudiera ingresar a México si no con una red televisiva nacional, por lo menos con señales en los estados, por el momento.
Esta posible nueva competencia no significa, al contrario de lo pregonado, el fin del monopolio en los medios de comunicación mexicanos, sino la llegada de una empresa más al monopolio de medios que no dejará de existir porque se integren una, dos u otras más empresas, ya que al final el espacios radioeléctrico seguiría copado por unas cuantas televisoras.
Es el caso de Estados Unidos, existe también un monopolio de la comunicación expresado en tan sólo seis grandes consorcios, entre ellos, Universal, NBC, CBS, ABC, Telemundo y FOX, que aún cuando son más de dos, no quiere decir que no concentren en unas pocas manos, la mayoría de los medios de comunicación en un mercado tan amplio de alcances nacional e internacional.
Así pues, las reformas van en función del cambio y control de contenidos en la Televisión, la restricción del poder político de las mismas, el ahorro del Estado en el gasto para los medios de comunicación, lo cual quedó comprobado con la aprobación de la reforma electoral, en la que se prohíbe la compra venta de spots electorales.
También se busca el ahorro mismo de la demás empresas cuyos dueños forman la gran burguesía nacional e internacional que opera en México y que necesariamente tiene que publicitar sus productos en los medios y ya que es Televisa quien controla el 70% de las audiencias, puede imponer los precios que se le antojen, por eso los golpes del gobierno van más contra la empresa de Azcárraga Jean que contra la de Salinas Pliego.
Empezando por el gasto en publicidad que cada año destina el gobierno federal; llama la atención entonces que el primer semestre de este año TV Azteca recibió por pago de publicidad 67 millones 155 mil pesos por parte del ejecutivo y Televisa recibió apenas 2 millones 250 mil pesos, cuando el año pasado recibió en el mismo periodo, 69 millones.
Al perder buena parte del botín por concepto de publicidad electoral, con la puerta abierta para la entrada de competencia con una empresa igual de fuerte, Televisa y principalmente TV Azteca tendrían grandes pérdidas económicas, lo cual se traduciría en un reposicionamiento del Estado para negociar con las televisoras.
La intención de gobierno actual, no es aplicar leyes antimonopolios, como tanto se difundió en pasados días, sino introducir a uno o varios terceros en discordia que le permita a los monopolios y El estado en su conjunto tener un relativo control de los medios, pero la disputa ha de seguir. |