Número 250 semana del 22 al 28 de octubre de 2007
NuestroMovimiento
Invocaciones financieras
contra la revolución
Hablemos de los llamados logros de la modernización del Estado y el apuntalamiento económico de México, dos prerrogativas con las que vienen dando lata los burgueses y sus instituciones tanto internacionales como nacionales.

Todo parecería cosa de consagración social para el país, paso firme para lo que llaman “un México mejor”, no obstante, cuán similar se establece en los precedentes de siempre sobre la demagogia, es nuestro inmediato punto de referencia, que si bien no revela las verdades, anticipa la incertidumbre sobre intereses ocultos.

Los burgueses no niegan que ahora sus supuestos logros llevan más que un fin desarrollista, el de desbaratar los procesos de lucha aún antes de que se destaquen ahí donde va aglomerándose el descontento. Subrepticiamente, bajo declaraciones “económicas fuera de lo político”, los burgueses insisten en un discurso por demás anti-popular con la intención de que nada interfiera con sus designios, así se ostentan a favor de la continuidad en aras de que esta traerá grandes beneficios, asegurando que estos afectan positivamente a la sociedad en general, pero este mismo argumento es desmentido con cada día que pasa.

Con esa línea, los capitalistas van plasmando su visión de que los destinos del país deben atarse definitivamente al de los imperialistas, incluso llegan a vaticinar que al país no le convienen aumentos petroleros por las repercusiones en la economía norteamericana, hecho que no es del todo cierto, pero que revela la entrega a las políticas yanquis en materia de combustibles en este momento; a su vez, ponen de manifiesto que la economía mexicana debe articularse en otro grado de dominación extrema por los monopolios bajo la conducción norteamericana, reduciendo crecimiento y manteniendo una supuesta estabilidad de bajo perfil al precio de doblar la explotación sin apuntalar nuevos desarrollos en tanto los imperialistas no se recuperen, es decir, asegurarle al capital internacional que el país se mantenga estancado hasta que éste quede desmantelado por completo, a merced de los financistas y garantizándoles que no haya aceleraciones que produzcan demasiada sobre-acumulación de mercancías o activación del mercado interno, pues en ambos casos los imperialistas podrían verse dañados de muy diversas maneras.

Una ativación económica acelerada del país podría llevar a diversos sectores de la burguesía nacional a competir con la internacional, a disputar el marco de la opresión en los antiguos márgenes nacionales, y ello se busca rehuir a toda costa manteniéndola inestable, buscando solamente alianzas de corto plazo que le dejan ventajas inmediatas, pero que la van dejando en un segundo plano en la hegemonía que ahora sustentan los oligarcas de los principales monopolios establecidos en México.

¿Cómo afectan estas cuestiones a nuestro movimiento? Por esta vía, los capitalistas declaran que de lo que ahora se trata es de dar tiempo a que los efectos de su política económica se noten benéficamente, que después de haber logrado las metas económicas de la súper-explotación de la clase obrera, el despojo del campesinado, las reformas planteadas y el desmantelamiento del campo, se dejarán sentir la disminución de la pobreza, el mejoramiento de las condiciones de trabajo, la estabilidad en el empleo, la salud y muchas otras grandes cosas que nos preocupan tanto.

Cualquiera podrá preocuparse cómo de la más grave afectación a nuestros intereses podrán venir las bondades declaradas, según la receta, todo será cosa de que ahora con flexibilidad laboral, sin la seguridad en el trabajo, con las privatizaciones, obligados a la compra de la salud y la educación habremos de volvernos cuidadosos con lo que nos haya quedado, para hacerlo rendir sus frutos en estas nuevas condiciones del trabajo asalariado.

Naturalmente los burgueses se saben el cuento de las condiciones en algunos países imperialistas, el individualismo extremo y las ventajas laborales (mismas que hoy también les toca correr la suerte de su desbaratamiento por los monopolios), adoctrinan al trabajador con la fantasía de que él también tiene las mismas posibilidades de salir adelante, hacen una ridícula abstracción de la realidad nacional, niegan toda realidad del hecho de que son las actuales formas de dominación capitalistas las que no solo explotan, sino que marchan a redoblar la explotación al tratarse de grandes líneas políticas encaminadas al control supremo de los monopolios y el capital financiero.

Al sustentarse declarativamente en la idea de que los beneficios sociales han de llegar algún día, hasta recurriendo a instancias internacionales para hacer más factible el paso de ésta mentira, la burguesía quiere atajar las ideas que en el seno del pueblo se vienen labrando contra la dominación capitalista, así mismo, al proyectar obras de espectáculo a fin de que se perciba el mensaje de la gloria definitivamente a punto de lograrse, desean asegurar la inmovilidad social.

Como la burguesía tiene una ardua experiencia opresora, tampoco escatima recursos en propaganda, modernización de sus fuerzas armadas y distractores, se sabe acorralada por sus propios problemas, se reconoce envuelta en sus propias vilezas y mentiras, se siente amenazada por todas partes, entonces, impulsa este ideal de bondades a toda costa, enmascara la realidad y amenaza a todo el pueblo con ejercer la acción represora, calumnia y difama los movimientos populares.

La revolución como problema planteado en nuestra sociedad, que espera una solución consecuente, es a estas alturas uno de los principales objetivos de la burguesía, al cual contrapone grandes fuerzas, ata a sus propias organizaciones y partidos, crea un amplio espectro de terror bajo mil supuestos de seguridad con el objeto de pasar posteriormente a tipificar la lucha social como delito a espera de que esto mismo sirva de lección y advertencia. Tal es su posición reaccionaria a la que llega para defender este régimen que tantos beneficios le reditúa, al cual ve amenazado en las luchas de clases que se suceden por doquier articulándose pausadamente pero sobre seguro, verificado en la información diaria de cada estado del país.
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