Número 250 semana del 22 al 28 de octubre de 2007
Por doquier brotan
los conflictos de clase

Analizando la lucha de clases por estos días, puede verse cómo brotan los intereses de una u otra clase social, de uno u otro sector de clase intentando comprender y aprehender la historia para ganar tiempo en la consolidación de su estrategia, en la definición precisa, puntual de las tácticas, la política de alianzas, los compromisos y acuerdos que cada cual empuja.

La oligarquía financiera nacional e imperialista como polo contrarrevolucionario busca, en la crisis, asegurar cruzarla imponiendo sus intereses y alineando o sometiendo bajo su dictadura a las otras capas de la burguesía, la mediana y la pequeña burguesía; para esto emprende las medidas necesarias en materia económica como la reforma fiscal y el incremento y perfeccionamiento de los cuerpos represivos, dejar caer de manera despiadada, sobre las espaldas del proletariado, y las amplias masas populares, todo el peso de la crisis.

Es evidente que en la llamada gran política burguesa los intereses financieros están llevando a efecto nuevas violencias y escaladas contra el pueblo, así en PEMEX como en Aeroméxico, en todas partes sientan sus posiciones y establecen la ley del más fuerte, no importa que hayan de violar sus propias leyes pues la ganancia lo justifica absolutamente todo y los compromisos con el régimen hoy exigen el pago de sus favores.

La burguesía había esperado con ansia las reformas recientemente efectuadas para emprenderla en los asuntos de resistir a la inminente recesión norteamericana, al precio de recurrir a extremar las formas de explotar a la clase obrera mexicana por medio de exprimir por medio de impuestos el poco salario que tiene, incrementar despidos y plantear en voz de su presidente que todo ello es natural, que hay que acostumbrarse a esas cuestiones inevitables.

Así los oligarcas se adelantan a nuevas ofensivas y ponen a tono otros pendientes como la aceptación callada del pueblo con respecto a las abiertas medidas (televisadas ya) de corte fascista en la formación de las fuerzas armadas para cuestiones de aplastamiento del descontento y la protesta proletaria y popular.

Pero también es cierto que el proletariado, como polo por la revolución socialista, construyendo su partido de vanguardia, el partido marxista-leninista, avanza hacia las fronteras que lo separaran de la influencia de cualesquiera de las fracciones burguesas y como elemento constituyente del capitalismo, para convertirse en una fuerza política independiente con teoría, programa y organización revolucionaria comunista agrupando en torno suyo, de su táctica y de su estrategia a los campesinos pobres, a la juventud combatiente y a las amplias masas populares buscando en convertir la crisis en revolución proletaria y dictadura del proletariado.

En medio de las condiciones agravadas de la política y economía en México, no es fácil para una u otra clase, sin embargo, para la clase de los proletarios, la historia, pone en su camino, explotar al máximo las condiciones objetivas como prueba plena de que el modo de producción capitalista se encuentra en franca descomposición, que es urgente su solución, su transformación por la acción revolucionaria del proletariado y las amplias masas populares. Para poner fin a la esclavitud capitalista es necesaria la revolución proletaria no hay otro camino posible, no hay un término medio.

Por eso, si de democracia se trata, si de libertad se trata, si de igualdad y justicia se trata, entonces, ¿Por cuál estrategia y táctica hay que optar? Así, también, la respuesta entonces, debe ser clara y precisa: optamos por la clase de los proletarios, por su táctica y su estrategia, optamos, por la construcción de la revolución proletaria en la actual arquitectura de la lucha de clases.

Sólo esta respuesta y el poner manos a la obra para su construcción, merece ganar el corazón y la conciencia de las masas y de los combatientes de vanguardia por un mundo nuevo y una tierra justa.
Los trabajadores están percibiendo la gran diferencia de fondo que les separa de la clase capitalista, las posiciones de ésta última son fuente de los peores problemas del país, ello nos lleva a ubicarnos entre nosotros en el plano de la construcción política democrática y revolucionaria, la elaboración de todo tipo de organizaciones necesarias para lanzarnos a la lucha, la afirmación de que así mismo, necesitamos de la organización revolucionaria dirigente capaz de ponerse al frente, sin vacilaciones, sin claudicaciones, en la lucha por el socialismo.

La corrupción, la opresión, la explotación, y todas las formas de dominio de la clase capitalista se vienen incrementando por encima de las falacias y promesas de los personeros del régimen, en esencia ellos no pueden hacer otra cosa más que seguir por la misma ruta, su actuar es inherente a su naturaleza de clase, por ello derribar su sistema es una tarea revolucionaria que compete a las amplias mayorías de éste país tomando a la clase obrera como nuestra clase dirigente.

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