La Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) surge el 17 de Octubre de 1938, luego de los esfuerzos emprendidos por agrupaciones de trabajadores de diversas dependencias e instituciones gubernamentales.*
Luego de su constitución formal, la FSTSE logró aglutinar en su seno a una mayor cantidad de trabajadores federales, fundando diversos sindicatos nacionales en las diversas dependencias de gobierno desde 1938 hasta la década de los 70´s en que encuentra nuevos cauces en su accionar, luego de la adición en 1960 del Apartado “B” a la Ley Federal del Trabajo y el Articulo 123 Constitucional.
Sin embargo, la FSTSE desde su creación se ha caracterizado por ser una organización charril, corporativista y al servicio de la burguesía; fundamentalmente su afiliación a la CTM representó la pérdida de la independencia política de los trabajadores federales ante la clase en el poder, pues esto derivó en la filiación obligatoria al PRI, que en aquel entonces era la expresión política de la burguesía gobernante. Las gestiones de la FSTSE desde un principio estuvieron enfocadas no a elevar el grado de organización y de conciencia de clase de los trabajadores, sino a aislar a los elementos revolucionarios en su interior, pervirtiendo el sentido de este término y enganchándolo al carro de “la familia revolucionaria”, como se autodenominaba el PRI.
Las conquistas económicas de los trabajadores federales, tales como la seguridad social, la contratación colectiva, los incrementos salariales y en prestaciones, los beneficios de jubilación y pensión digna (actualmente lacerados con la nueva ley impuesta al ISSSTE), la “Semana Laboral de Cinco Días para Servidores del Pueblo de México”, etc. fueron posibles a pesar de la dirección charra de la FSTSE, quien buscaba darle otra orientación a estas luchas, capaz de permitirle obtener nuevas y más jugosas canonjías con el Estado y que finalmente ha representado puestos políticos de importancia para la burocracia sindical formada en su seno, tales como diputaciones, senadurías y otros cargos de representación popular bajo el registro del partido oficial.
Actualmente bajo la dirección gangsteril de Joel Ayala Almeida, la FSTSE se ha desenmascarado como un órgano donde se administran los intereses patronales por encima de los intereses de los trabajadores. Dicho personaje, (quien se ostenta como licenciado en derecho aunque carece de estudios y reconocimiento por parte de la Dirección de Profesiones de la SEP) fue empleado supernumerario de la Secretaría de Salud, y luego obtuvo de sus padrinos políticos, los charros Roberto Dueñas (entonces secretario general del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud) y Rubén Nurucumbo Díaz, la plaza oficial como trabajador administrativo, a la cual renuncio en 1990 para tomar posesión como “presidente” de la FSTSE, a la cual no debiera tener acceso al no ser trabajador federal ni sindicalizado.
Hoy en día, el flamante “presidente” de la FSTSE se puso al servicio de los yunquistas-ultraderechistas del PAN con la intensión de poder mantener vivas sus prebendas y los múltiples beneficios políticos que ha obtenido durante años como representante de la burguesía dentro del movimiento sindical de los trabajadores del Apartado “B”, sobre todo ahora que las negociaciones con el Estado le han dado nuevamente la oportunidad de poner en la mesa los intereses de los trabajadores con la nueva Ley del ISSSTE, de la cual él y Elba Esther Gordillo Morales, obtendrán jugosos beneficios a costa de administrar desde la Junta Directiva del ISSSTE, junto con la banca privada, el dinero de los trabajadores.
Desde la presidencia de la FSTSE hizo y sigue recibiendo conjuntamente con Elba Esther Gordillo ese jugoso negocio de la construcción de viviendas de interés social para los trabajadores, manejando con sus constructoras en toda la republica a su antojo el 5 % que nos descuentan quincenalmente. El cómo repartirse el botín del dinero de los trabajadores fue uno de los motivos que dieron paso al rompimiento y fractura de la FSTSE, lo que derivó en la Federación Democrática de Sindicatos de Servidores Públicos (FDSSP) que encabeza la charra y corrupta Gordillo. Esto, no representa ninguna alternativa política ni de organización en lo absoluto para los trabajadores federales, puesto que jamás la FSTSE ni la FDSSP han hecho algo por la clase trabajadora del país, y contrario a esto, siempre han actuado con servilismo, de forma antidemocrática, permitiendo la reelección de sus cuadros, nacionales, estatales y municipales.
En la vida interna estatal el arquitecto Mario Vásquez lleva al frente de la FSTSE en Oaxaca alrededor de 20 años como secretario general, teniendo una imagen desastrosa con los sindicatos federados donde ha sido desconocido. Su comportamiento político habla con claridad de sus compromisos y pactos traidores con la patronal y es uno de los principales enemigos de la organización independiente y combativa de los trabajadores en la entidad, su oposición furibunda hacia la construcción del Frente de Sindicatos y Organizaciones Democráticas de Oaxaca (FSODO) y la línea que ha tirado a los secretarios generales de los distintos sindicatos que integran la FSTSE en el Estado, incluyendo al Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), son el mejor testimonio de ello.
Hoy lo que debemos hacer los trabajadores al servicio del Estado, es formar de manera urgente, junto a la clase obrera, el Frente Único de Trabajadores a nivel nacional, que pueda contribuir a desarrollar la lucha económica y política de nuestra clase en la perspectiva del rompimiento definitivo con el charrismo sindical, la burguesía y su Estado.
Hacia esa perspectiva está encaminada nuestra labor en la Coordinadora de Trabajadores del Sector Salud, que actualmente agrupa a los trabajadores democráticos de la Sección 25 del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE, 28 del SNTSS, 35 y 73 del SNTSA respectivamente y que, apoyados en una política sindical clasista y revolucionaria, estamos dando la pelea por mejores condiciones de vida y trabajo, la mejora en los servicios de salud que se otorgan a nivel estatal, la ampliación del cuadro básico de medicamentos que se manejan para los derechohabientes, la defensa y ampliación de nuestras conquistas laborales-sindicales, por su puesto, acabar con el charrismo sindical y lograr la verdadera democratización de los sindicatos como arma y escuela de los trabajadores en la lucha contra el capital.
*Principalmente la Alianza de Organizaciones de Trabajadores al Servicio del Estado, Alianza de Telegrafistas Mexicanos, Frente Único de Trabajadores de Caminos, Sociedad Nacional de Empleados Postales, Sindicato Único de Trabajadores Federales de la S.O.P., Unión Nacional de Empleados del Gobierno, Ala Izquierda de Empleados Federales, Unión de Trabajadores de las Secretaría de Relaciones Exteriores, Unión de Empleados y Obreros de la Secretaría de Hacienda, Sindicato Único de Trabajadores de la Secretaría de Educación Pública, Organización de Trabajadores de la Secretaría de Gobernación y Frente Único de Trabajadores de Oficinistas del Departamento Central, quienes un año antes venían madurando la propuesta de una central única de trabajadores federales a partir de la formación de la entonces llamada Federación Nacional de Trabajadores del Estado, la cual estaba adherida a la Confederación de Trabajadores de México (CTM). |