Smog, embotellamientos, contaminación auditiva, carestía del transporte, stress, etc., es a lo que los trabajadores que vivimos en las ¨ciudades dormitorio¨ del Estado de México nos enfrentamos día con día, a partir de que recibimos un crédito para vivienda en la zona metropolitana de la Ciudad de México como: Ecatepec, Tecámac, Coacalco, Tultitlán, Chalco o Naucalpan.
Nuestros días comienzan muy temprano. Abordamos los camiones, micros o peseros desde las 4 de la mañana para llegar a las 5:00 am que es la hora en que abren el metro. Esto es para los que entran a las 6:00 de la mañana, pues es preferible entrar hasta media hora antes al trabajo, o dormir unas estaciones más, ya que si salimos 20 ó 30 minutos más tarde de casa, nos encontraremos con el embotellamiento que se hace en las autopistas de entrada al D.F., y es seguro que llegaremos una hora tarde al trabajo. Quienes entran a las 9:00 am deben salir de casa con al menos 2 horas de anticipación, lo que da al día 4 horas perdidas en el transporte, y que son aprovechadas para medio dormir un poco más.
El transporte es caro. El mínimo son 4.5 pesos y un pasaje de Indios Verdes a Tultitlán es de $12.00 pesos. Después de viajar durante una hora u hora y media durante las horas pico llegamos al paradero, lugar en donde el caos vial impera, el ruido de motores, claxon y checadores es aturdidor aunado al humo que respiramos ahí mismo. En seguida la entrada al metro que se inunda de trabajadores y resulta difícil caminar por las escaleras. Al abrir las puertas de los vagones todos quieren un asiento para seguir durmiendo, aunque sea solo unos minutos.
Ya de regreso a casa, nos enfrentamos a lo mismo, pero ahora el trabajo nos ha dejado agotados. Hay quienes salen temprano, pero muchos entramos a las 9 de la mañana y salimos a las 7 de la tarde por lo que ocupamos todo el día en transporte y trabajo. Por ello es que se le conoce a estas grandes unidades habitacionales como ¨ciudades dormitorio¨, pues los trabajadores solo llegamos a dormir para levantarnos muy temprano e iniciar una agotadora jornada más de trabajo. |