Número 250 semana del 22 al 28 de octubre de 2007
Propaganda negra
contra los sindicatos
-Implementan campaña para despojar a los trabajadores de sus conquistas, con el supuesto de una “opulencia salarial y en prestaciones”.

-La supuesta opulencia es producto de la comparación con la miseria y sobreexplotación en que viven la gran mayoría de los asalariados.

-A diseñar un Programa de Lucha: por la democratización de los sindicatos y por la destrucción del sistema de explotación.


E
l régimen actual viene implementando una política laboral reaccionaria, que busca homologar a la baja las prestaciones de aquellos trabajadores que cuentan con Contratos Colectivos de Trabajo un poco más arriba de la gran mayoría de los asalariados. Esta política se caracteriza por buscar la manera de desarticular las organizaciones sindicales de los trabajadores y de esa manera lograr doblegar a la clase trabajadora de manera aislada, intentando hacerle perder la fuerza que logra estando unida y organizada.

Las direcciones de la gran mayoría de los sindicatos, le mantienen una lealtad perruna al sistema y que es resultado de una serie de factores históricos, desde la conformación constitucional tripartita de las juntas de conciliación y arbitraje, que en su origen intentaba una participación obrera en la serie de decisiones de estos tribunales, pero que devino con el tiempo en el enquistamiento del charrismo sindical en las representaciones por la parte obrera.

De ello se derivaron una serie de compromisos con la parte patronal y el gobierno, por consiguiente en la conformación de toda una burocracia sindical que se vio favorecida con esta situación, a lo que se suma además, la también seudo-representación obrera en la Comisión Nacional de Salarios Mínimos y la Comisión Nacional para el Reparto de Utilidades. Valga decir que la gran mayoría de las representaciones recae sobre el Congreso del Trabajo como central sindical mayoritaria, aún y cuando en los últimos tiempos, producto de negociaciones y componendas, le han sido otorgadas algunas migajas en cuanto a estas representaciones a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT).

Al sistema capitalista esta situación le ha beneficiado, al contar con representantes sindicales que en la práctica se convierten en verdaderos aliados de la patronal, si tomamos en cuenta que el charrismo sindical, como sindicalismo colaboracionista ha dejado de velar desde hace muchos años por los intereses de sus representados, para convertirse en una parte mas del sistema de explotación. Aún y con esta situación, a este mismo sistema le cuesta trabajo tener un control total de las organizaciones sindicales, toda vez que como una forma más de control, se crearon hace mucho tiempo varias centrales sindicales charras, que se han disputado constantemente la representación de los trabajadores y por ende la serie de beneficios que esto conlleva, lo que sirve a la burguesía como contrapeso de unos y otros, para evitar que alguna organización sindical cuente con demasiado poder y pueda poner sus condiciones.

Como parte de esta misma política de control sobre los trabajadores, continuamente se implementa una ofensiva ideológica en contra de las organizaciones sindicales, que busca inhibir la lucha de los trabajadores, consolidar al charrismo sindical como interlocutor ante los patrones y darle un mayor peso a las organizaciones sindicales afines a la política laboral en turno, según los planes económicos del periodo.

Con la llegada al poder del Partido Acción Nacional (PAN), partido de derecha y continuador de la política neoliberal, orientada a eliminar de las prestaciones de la clase trabajadora, toda una serie de derechos ya conquistados a través del tiempo, como las pensiones y jubilaciones y toda una serie de prestaciones en cuanto a seguridad social y otros rubros.

Pero además, esta política laboral del gobierno que cuenta con el apoyo de gran parte del charrismo sindical, también ha contado con un rechazo generalizado de los trabajadores, razón por la cual el sistema implementa toda una campaña para intentar -por medio de una serie de ardides propagandísticos- convencer que hay trabajadores con prestaciones “demasiado onerosas” y que están desfalcando a las instituciones, como en caso de los trabajadores Electricistas, de Petróleos Mexicanos o del IMSS, campaña que se intensificó con la revisión contractual en el IMSS para intentar despojar a los trabajadores de sus conquistas.

Dicha propaganda muchas veces ha contado con un sesgo, que consiste en culpar a las burocracias sindicales de todos los males de los trabajadores, propaganda que si bien manipula parte de la verdad, lo que busca no es otra cosa que poner de rodillas a las organizaciones sindicales, restarles fuerza y consenso de parte de sus representados, por consiguiente, poder de negociación, logrando con ello imponer sus condiciones.

Ante esta situación, los trabajadores al rechazar las medidas reaccionarias de la patronal, se encuentran muchas veces frente al dilema de seguir el juego al gobierno, aprovechando esta supuesta embestida en su contra para lograr democratizar a su organización sindical o plantearse la defensa de sus conquistas. Así sucedió en el caso de los obreros mineros, a los que recientemente y producto de toda esta embestida, le han venido intentando disputar a la organización sindical parte de sus secciones, haciéndole perder fuerza a la organización sindical que administraba los Contratos Colectivos de Trabajo de todas las compañías mineras, donde en aras de una supuesta lucha contra el charrismo, el gobierno vino a favorecer la entrada a sangre y fuego de una organización sindical más dócil a la patronal.

Para el caso de la revisión contractual en el IMSS, toda la campaña implementada por los medios de comunicación, no logró convencer a los trabajadores de la institución de vivir en una “supuesta opulencia salarial y en prestaciones”, donde valga decir que esta supuesta opulencia es producto de una comparación con la miseria en que viven la gran mayoría de los asalariados y de una verdadera sobre-explotación capitalista.

Esta falta de consenso hizo a la patronal dejar pendientes la serie de violaciones al contrato que tenía previstas, tales como la serie de concesiones a la Iniciativa Privada de una gran parte de las áreas y el consiguiente despido de muchos trabajadores, además de que dichas concesiones a particulares en la practica de han venido realizando, como es el caso de las guarderías, limpieza, seguridad, etc.; con el silencio cómplice del charrismo sindical, que en muchas ocasiones ha manejado una oposición a tales medidas, pero con la única finalidad de mantener controlada la organización sindical y evitar que se desborde el descontento y se rompa el control.

Los anteriores, solo son algunos ejemplos significativos del caso que nos ocupa, sin embargo, estas maniobras se implementan en varias esferas de la vida sindical, basta por mencionar sólo algunos ejemplos más, el caso del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno del Distrito Federal (SUTGDF), donde dos grupos se vienen disputando el control de la organización sindical, donde veladamente y tras bambalinas, uno viene siendo apoyado por el gobierno federal a través de la Secretaría del Trabajo y Previsión social y otro por el gobierno local del PRD y el caso de la fractura que sufrió la Federación Sindical de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) por otro grupo liderado por Elba Esther Gordillo, por lo que en ambos casos los trabajadores no podemos esperar que la política sindical de simulación y conciliación de clase cambie, antes bien, lo que busca el capital es el control de la clase obrera y los trabajadores al mantenernos divididos, por centros de trabajo, por rama industrial, por sindicato, por centrales sindicales e incluso por centrales únicas, sea el Congreso del Trabajo (CT) o la UNT.

Si bien es cierto que la lucha contra el charrismo sindical y por la democratización de los sindicatos es una lucha que no puede abandonarse, esto no debe significar que los trabajadores caigamos en las estratagemas diseñadas por la burguesía, no sólo para mantener la situación actual, sino para empeorar nuestras condiciones de vida y trabajo. Estratagemas que consisten en dividir constantemente a los trabajadores, donde distintas camarillas sindicales se señalan como sus salvadores, anteponiendo en la práctica sus intereses personales sobre de los intereses de toda la clase trabajadora, por lo que los trabajadores debemos de empezar a diseñar todo un programa de lucha que consista en que al mismo tiempo que se lucha contra el charrismo sindical, se salvaguarde la unidad de clase, prestaciones contractuales y sociales ya conquistadas.

Dicha táctica obrero-sindical debe traducirse, sin nombres o epítetos pomposos sino en la misma practica, en el desarrollo de un sindicalismo de clase y revolucionario, que luche por la democratización de las organizaciones sindicales, pero al mismo tiempo por la destrucción del actual sistema de explotación.
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