Número 249 semana del 15 al 21 de octubre de 2007
Huelga en General Motors
Manifiesta la profunda crisis del sistema capitalista yanqui
Durante los últimos días de septiembre se produjo una huelga general, liderada por el sindicato United Auto Workers (UAW por sus siglas en inglés), de los trabajadores de la mayor multinacional automotriz estadounidense, General Motors.

73,000 trabajadores de General Motors en 80 empresas sindicalizadas, ubicadas a lo largo y ancho de Estados Unidos, se declararon en huelga, para frenar la brutal ofensiva de dicha empresa que intentaba despojar aún más a los trabajadores de sus derechos, en particular en lo respectivo al mantenimiento de las pensiones para los trabajadores jubilados. La empresa pretendía reducir o recortar las prestaciones que recibían los trabajadores ya jubilados y que además hubiera afectado las condiciones de jubilación de futuras generaciones de trabajadores de General Motors.

Esta huelga, en una de las mayores empresas manufactureras yanquis se produce en el contexto de una profunda agudización de la feroz lucha inter-imperialista por el control de mercados a nivel mundial. Dicha lucha, está desarrollándose en muchos frentes y a muchos niveles, en definitiva es la causante de la crisis actual que vive la industria automotriz de EU.

En el marco de esta lucha, General Motors ha venido perdiendo terreno frente a otras empresas automotrices (Toyota, Volkswagen, etc.) La pérdida de mercado de General Motors en las últimas décadas, ha motivado el despido de decenas de miles de trabajadores. Los capitalistas de General Motors, no se han conformado con dejar en la calle a muchos de sus empleados, sino que, han intentado reiteradamente hacer que sean los propios trabajadores de General Motors los que paguen las consecuencias directas de la crisis actual.

Los trabajadores históricamente han resistido los embates de la empresa. Sin embargo, la política colaboracionista de la dirigencia del sindicato, ha impedido que los trabajadores consigan una victoria definitiva y contundente. De hecho, el acuerdo logrado entre el sindicato y la patronal para poner fin a la huelga no hace más que postergar la solución duradera y justa al tema de las prestaciones a los jubilados de General Motors.

El sindicato UAW se ha comprometido a ser el gestor de los fondos de pensiones por lo que la empresa de alguna manera se lava las manos, pasa esa responsabilidad al sindicato. Un sindicato que realmente quiera defender los derechos de los trabajadores no puede convertirse en un gestor y salvador de la crisis del capitalismo.
La gestión por parte de los sindicatos de los fondos de pensiones –a las que los trabajadores han contribuido miles de millones de dólares- de las empresas no es un fenómeno nuevo en Estados Unidos. Lleva practicándose desde hace tiempo y siempre con resultados nocivos para los trabajadores. El manejo de los fondos de pensiones por parte de los sindicatos suele estar plagado de operaciones ilegales, corrupción, enriquecimiento ilícito, inversiones especuladoras y poco éticas, gestión capitalista y todo tipo de actuaciones reprensibles que siempre han ido en detrimento de los beneficiarios, es decir, los trabajadores.

La trayectoria colaboracionista y corrupta de la burocracia sindical hace inevitable que en un futuro los trabajadores activos y jubilados de General Motors tendrán que organizarse y movilizarse con planteamientos de clase, para exigir de su propio sindicato las mismas reivindicaciones por las que hoy se han movilizado contra General Motors.
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