La crisis capitalista en México se agudiza, dando como resultado la expoliación cada vez mayor de la clase obrera, trabajadores, campesinos y amplias masas populares, llevando tras de sí aumentos en la canasta básica, disminución del poder adquisitivo, contención salarial, la pérdida de conquistas laborales, etc.
Un ejemplo de ello es la resolución por parte del consejo de administración del Instituto del Fondo nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) del día 26 de octubre de 2005 acerca de “castigos y quebrantos” a deudores, en la que autorizó a “proceder a la venta de la cartera vencida a ciento por ciento, hasta por 56 mil 491 créditos, mediante subasta publica, así como la contratación de proveedores necesarios”; esta cifra equivale al 50% aproximadamente del total de la cartera vencida de dicho instituto que haciende en total a 110 mil créditos.
Esto dio paso a un jugoso negocio por parte de la gran burguesía y la oligarquía financiera, que inmediatamente iniciaron la rapiña y despojo del patrimonio de miles de trabajadores y sus familias comprando a precios irrisorios los paquetes subastados por el Infonavit. El primer paquete comprende la zona centro -que incluye al Valle de México- cuyo valor haciende a 4 mil 55 millones de pesos, el paquete dos comprende el norte, con casi 3 mil millones de pesos, y el tres, el de occidente, por 2 mil 818 millones de pesos.
Cabe resaltar que la transnacional Norteamericana Capmark adquirió el paquete uno por sólo 415 millones de pesos, esto equivale al 10.25% de su valor total. La compra de créditos a precios tan bajos, denota la alianza y complicidad por parte del Infonavit y el gobierno federal, con Capmark ya que este último alternó con “Construcciones prácticas”, empresa ligada a los hermanos Bribiesca Sahagún en la compra de dichos créditos.
Una de las afectadas, por la resolución del Infonavit, señala que estas empresas recuperadoras de deuda, amenazan e intimidan a la gente con desalojarlas de sus viviendas de “interés social” en caso de no firmar un contrato donde se comprometen a pagar exorbitantes sumas de dinero, y en varios de los casos ya han recurrido al desalojo de familias enteras, esto con lujo de violencia.
Así mismo, comenta que ella pagaba al Infonavit $800 mensuales cuando contaba con un trabajo con seguro social, pero al ser despedida se incorporó a las filas del comercio informal ya que no encontró trabajo en ningún lugar; y siguió pagando los mismos $800 pesos al Infonavit, pero al cabo de dos años le empezaron a llegar notificaciones de que su deuda había sido vendida a Capmark y que ahora tenia que pagar un enganche de $50 mil y mensualidades de $4 mil pesos -de lo contrario recurrirían a desalojarla- cifra que ella nunca podría pagar ya que sus ingresos apenas le alcanzan para cubrir sus necesidades elementales.
En esta misma situación viven las decenas de miles de afectados y sus familias en todo el país; producto de la descomposición del sistema capitalista. Ahora el régimen se lava las manos y deja en bandeja de plata el fruto de años de trabajo de los trabajadores, aniquilando de tajo las conquistas laborales con respecto a una vivienda al alcance de la clase obrera.
Ante este tipo de agresiones por parte del régimen y del gran capital, nos queda como tarea fundamental seguir luchando y organizándonos, en nuestras colonias, barrios, escuelas, fábricas o comunidades en torno a una plataforma única de lucha que agrupe las más sentidas demandas de obreros, campesinos pobres y amplias masas populares, tomando como estandarte la lucha por la emancipación de los explotados y oprimidos de este país. |