Como era de preverse, las elecciones del 7 de octubre para la renovación de los ayuntamientos municipales resultaron fraudulentas para las aspiraciones de cambio y transformación de las condiciones de vida y de trabajo de la población.
La administración municipal es utilizada por la burguesía gobernante como un instrumento de sometimiento y control de la población hacia sus intereses, un medio de enriquecimiento de individuos y grupos locales, son utilizados como puerta de salida para la fuga del presupuesto estatal y federal, para el fortalecimiento del poder económico y político de las mafias que se enquistan en la estructura del Estado, también para el impulso de las campañas políticas de los candidatos del partido gobernante.
Por ahora, después de la “conquista” de la totalidad de los distritos electorales para el PRI, con lo cual aseguran el poder, para coberturar su impunidad en el manejo del presupuesto y en las decisiones políticas; el control de los municipios les permite mejores condiciones políticas para garantizar la “gobernabilidad” y el cumplimiento de sus compromisos con los inversionistas locales, nacionales y extranjeros.
Por eso, La burbuja, (grupo de poder enquistado en el gobierno estatal) y el PRI, emplearon todos sus esfuerzos, los recursos del Estado y todas sus mañas, -en las que por cierto Ulises Ruiz es docto- para mantener o recuperar el poder en los 152 de los municipios, que se disputan mediante el sistema de partidos políticos, del total de 570 municipios en que se divide el estado de Oaxaca.
El proceso electoral estuvo plagado de irregularidades, su práctica común se caracterizó por lo siguiente:
1.- El control total de Ulises Ruiz sobre el Instituto Estatal Electoral y el involucramiento de toda la estructura del Estado para organizar el fraude electoral. La frase soltada en la reunión de sus operadores de que: “¡todo aquel funcionario que no apoye a los candidatos del PRI y que sea sorprendido apoyando a candidatos de otros partidos, lo ceso!...”, es la mejor muestra de ello.
2.- Visitas públicas y clandestinas a los municipios de parte de Ulises Ruiz, para imponer la disciplina interna de los militantes del PRI hacia sus candidatos impuestos y coaccionar el voto de la población.
3.- La negociación con las tribus y mafias que controlan los partidos de “oposición” para desbaratar la coalición del Frente Amplio Progresista que garantizaría el triunfo del PRI.
4.- Compra del voto de los electores a través de la entrega de despensas, baratijas de plástico, materiales de construcción, así como con diferentes sumas de dinero.
5.- Impulso al voto del miedo, mediante el patrullaje de las policías, disparos de armas de fuego en diversos lugares, e incluso el vuelo rasante de helicópteros en las comunidades.
6.- La compra de credenciales de elector en donde ha ganado la oposición.
7.- Agresión a balazos a casas de campañas, el secuestro y tortura de activistas involucrados en las campañas de candidatos surgidos del movimiento popular, como en el caso del municipio de Santa Lucía del Camino.
8.- Rasuramiento de las listas nominales para adelgazar la fuerza de la oposición.
9.- Un sinfín de triquiñuelas de logística y cibernética para inflar la votación a favor de los candidatos del gobierno, etc.
Sin embargo, ante estas prácticas ampliamente conocidas, no podemos únicamente conformarnos con describirlas y denunciarlas, pues no basta con lamentarnos, hoy más que nunca, necesitamos poner manos a la obra para demostrarle a Ulises Ruiz que el fraude y las imposiciones ¡no pasarán!, es necesario aglutinar y organizar todo el descontento de la población, pues en donde el movimiento organizado logró colocar a candidatos con un verdadero respaldo popular, la campaña electoral sirvió para tender mucho más puentes de comunicación con la población organizada y no organizada; luego entonces, la ambición y la voracidad del tirano y su “burbuja”, han creado nuevamente las condiciones para un nuevo repunte del movimiento popular.
El Frente Popular Revolucionario y el Partido Comunista de México (marxista-leninista) apoyamos la convocatoria a todos los candidatos de oposición para conformar y fortalecer el Frente de Pueblos por la Democracia que ya fue suscrita por compañeros de la Villa de Etla, San Pablo Huixtepec, Xoxocotlán, San Blas Atempa, Santa Lucía del Camino, Santa Cruz Amilpas, Miahuatlán, San Pedro Pochutla, etc., para repudiar el fraude y la imposición, y organizar a lo largo y ancho del estado de Oaxaca la lucha por la defensa de la Voluntad Popular.
La primera movilización realizada el día miércoles 10 de octubre y la convocada para el domingo 14 de octubre, son las primeras muestras del descontento y la rabia popular, tendrán el mérito de ser el punto de partida de una nueva etapa de la lucha del pueblo de Oaxaca por la caída de Ulises Ruiz y por la transformación de fondo de las condiciones económicas, políticas y sociales para el mejoramiento de las condiciones de vida, trabajo y estudio de la población.
Saludamos igualmente, el llamado a los presidentes democráticos electos para la conformación de un gran Frente de Pueblos que permita enfrentar en condiciones de fuerza la segunda fase de la política del tirano que buscará ablandar la dignidad y resistencia de los candidatos opositores, obligándolos a claudicar hacia la política del PRI y del gobierno, para lo cual no descartarán ninguna forma de presión y chantaje para hacerlos caer en sus redes, como ha ocurrido con un sinnúmero de casos de gentes que llegan al poder municipal vía partidos de oposición y al cabo de algunos meses se enrolan con la política del gobierno del estado.
La organización de todas las autoridades electas de los municipios democráticos, ya sea mediante el régimen de partidos o de usos y costumbres, deberá permitir el diseño y aplicación de un Programa de Trabajo que represente un cambio real en el ejercicio del poder municipal, para ponerlo al servicio del pueblo, debe servir también para la búsqueda y conquista de mayores recursos presupuestales, para la dotación de mejores servicios hacia los pueblos marginados y explotados; sin lugar a dudas, lograr esto, tendrá que ser fundamentalmente a través de la movilización unitaria de todo el pueblo. |