Número 248 semana del 08 al 14 de octubre de 2007
Fracaso de Calderón abre nuevas rutas en la lucha de clases
Previo a que concluya el primer año de la administración de Felipe Calderón, los resultados de las acciones emprendidas por el gobierno han sido un rotundo fracaso en todos los aspectos.

En materia económica la elevación de los precios de los productos básicos está empeorando notablemente el nivel de vida de la mayoría de los trabajadores de la ciudad y el campo, en este sentido la función de Felipe Calderón, se probó como un títere de los monopolios ya que de ninguna forma puede controlar el verdadero poder de los monopolios que se encuentran conformes con las condiciones de explotación imperantes en nuestro país.

Felipe Calderón se limitó a presumir su impotencia ante la escalada de precios que se originó a partir de la aprobación de su propuesta fiscal, de una u otra forma los intereses de las clases explotadas se verían afectados, ya por el aumento de los combustibles o en la actual elevación de precios, la única salida de este conflicto fue postergar la aplicación del impuesto a combustibles sin que esto quiera decir que los precios ya aumentados se reducirán a inicios de el próximo año.

En las declaraciones en el palacio de San Lázaro, Agustín Carstens se dedicó a alabar los avances en la economía y el repunte en materia de empleo en el presente gobierno, como si no se dieran cuenta del deterioro del poder adquisitivo de los salarios.

Estas declaraciones se suman a la larga lista de expresiones demagógicas del gobierno calderonista tales como el “olvidar el número de narcotraficantes capturados” hasta la fecha, como lo declaró en el estado de Quintana Roo, en donde también alardeo de la efectividad que se tiene al controlar el “monopolio del poder”, esto en el sentido de justificar el creciente militarismo en el país, mismo que se esta desarrollando con la aplicación del Plan México, la semana pasada el titular de la Oficina de Política Nacional para el Control de las Drogas de la Casa Blanca (ONDCP), John Walters, declaró, que daría a conocer detalles sobre el acuerdo de asistencia militar para el combate al narcotráfico y al crimen organizado conocido como Plan México y que prevé la entrega al gobierno mexicano de una cantidad estimada en mil 400 millones de dólares, además de tecnología para labores de espionaje, aeronaves para transporte de tropas y entrenamiento militar y policial.

Los hechos muestran lo contrario, Felipe Calderón no tiene el poder ni de sostener sus propias propuestas, como lo evidenció el obligado aplazamiento del impuesto a combustibles, quien realmente se destaca como el poder es quien domina mas allá de los curules, la burguesía y el imperialismo, esto coloca en su justa dimensión a Calderón como un empleado mas de los intereses económicos de la burguesía.

El alardeado “monopolio del poder” se limita a asumir el costo político de las acciones represivas, las cuales se han venido sumando en los últimos meses y son el basamento para el desarrollo de un nuevo frente de lucha, como lo es el Frente Nacional Contra la Represión, que nació el dos de octubre pasado para exigir la liberación de todos los presos políticos y la presentación con vida de los desaparecidos políticos.

El fracaso del gobierno de Calderón, no es solo el fracaso de una u otra tendencia de la burguesía, representa el desgaste de todo el sistema capitalista en su conjunto, que se manifiesta en el galopante deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la población y a la par el sorprendente incremento de las ganancias de los monopolios integrantes de la oligarquía dominante que tiene importantes razones para mantener el actual estado de cosas.

Sin embargo, las propias contradicciones del capitalismo se están conjugando, tanto dentro de la burguesía como frente a las aspiraciones populares, la rapaz lucha por el mando del Estado entre los partidos políticos de la burguesía está dejando ver la vulnerabilidad del actual gobierno y ya se perfila la posibilidad de un derrocamiento de incrementarse la crisis social, esta tesis se lee entre líneas en las opiniones emitidas por voceros del obradorismo y en los medios impresos, por ejemplo, algunos articulistas de La Jornada entre los que destacan Gustavo Iruegas, escribe en su articulo del día 4 de octubre, –señala– “las opciones –a la crisis– de solución se encuentran en cualquier punto entre dos extremos: las elecciones de 2012 o el colapso del régimen de facto. La fatalidad del plazo está determinada por la organización del poder popular a base del reclutamiento de los resistentes, que al iniciarse octubre cuenta con un millón y medio de afiliados”.

Esta posibilidad no es menor si consideramos el desarrollo del movimiento de masas que en los últimos meses se ha extendido a lo largo del país y la aspiraciones de cambios políticos que los diferentes referentes de lucha han cristalizado en su desarrollo, como el programa mínimo no negociable del Diálogo Nacional y la propuesta mantenida por el Consejo Nacional de Huelga, de realizar el próximo año el primer ensayo de huelga nacional junto con el Frente Nacional Contra la Represión.

Los preparativos militares de Felipe Calderón son muestra de que no habrá mejorías en las condiciones de vida de los trabajadores y con la reedición del Plan Colombia, en versión para México, se perfila el endurecimiento de la política de criminalización de los movimientos sociales como medida preventiva ante el actual desarrollo de los movimientos políticos y sociales.

Es importante para la clase obrera y los revolucionarios agrupar fuerzas para consolidar una alternativa proletaria en el movimiento de masas que perfile los intereses históricos de la lucha por el socialismo.
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