Se distinguen en la arena nacional las posiciones de los más diversos partidos de la burguesía y sus principales representantes en el aparato estatal, con vaguedades respecto a las líneas de su política, se preocupan más por obscurecer el verdadero sentido de sus propuestas que por hacerlas claras y comprensibles para las mayorías. Esto es por dos razones fundamentales.
Una razón consiste en el profundo entramado de sus posiciones en torno a los problemas del desgaste de la economía capitalista, la completa sujeción a los monopolios y la imposibilidad de defender abiertamente sus privilegios; la otra razón se debe a que ello permite seguir atrayendo a muchos sectores populares con promesas y esperanzas astutamente manejadas en el discurso a manera de impedir la movilización contra el régimen.
Calderón por ejemplo, intenta aparentar benevolencia con los trabajadores, aunque no deja de amenazarnos con confrontar cualquier movilización, asegura ser capaz de contener el avance del país hacia una nueva escalada inflacionaria y crisis económica, pero solo puede hacerlo a plazo fijo, en apariencia nada tendría que obligarlo a mentir más allá de la cuenta, no obstante el temor a los grandes magnates que lo controlan, el temor a que los monopolios mediáticos influyan en su destitución lo lleva a definirse a su favor, destacando que efectivamente ha de preparar la inflación controlada, ha de desatarla en los siguientes meses, y que por tanto ellos tampoco deben preocuparse porque todo apunta a cumplir con sus intereses, aunque sabemos que por el desgaste económico de los trabajadores, la situación está por escaparse de las manos de las instancias económicas para desatarse una nueva crisis.
Ebrard imita el gesto, pero luego se contradice, primero estaba respondiendo a su contrario y ahora se ve obligado en esa misma dinámica a tener que adoptar los criterios y posiciones de Calderón para continuar confrontándole desatinadamente en una disputa tendiente a que los reflectores y las posibilidades para salir a una posible crisis política incidan en el Jefe del Gobierno del Distrito Federal.
En ambos casos, lo único que se pone de manifiesto es su servilismo ante los monopolios, la devoción que profesan a la gran empresa se hace evidente, cuando uno de ellos abandona una posición temporalmente, el otro la retoma sin tardanza y viceversa, por ello, más que la supuesta defensa de los intereses populares, lo que apoya y respalda a los políticos de la burguesía son las alianzas monopólicas que están tejiendo por todos los medios, aún bajo este momento de recubrirse ante el rechazo de las políticas económicas sean de aumentos o multas por doquier; busca cada cual la mejor manera de prepararse de cara a los próximos acontecimientos en que se avecinan la liquidación del campo, los aumentos a los combustibles, la inflación, el desempleo y la contención salarial.
Así como el país se encuentra amenazado por una mayor ruina y los soberanos del régimen continúan socavando las conquistas populares, así como los burgueses redoblan sus medidas económicas; la política de éstos en todos sus matices solo preserva los rasgos más puros del interés capitalista, que a lo sumo ha llegado a declarar no estar de acuerdo en algo que les pueda estallar en las manos, asegurando que de cualquier manera ha de aplicarse aunque sea un par de meses después, o bien, subrepticiamente parte por parte de aquí en adelante.
¿Qué otra cuestión está deteniendo los intereses del gran capital?, de alguna manera la hemos planteado, pero hay que destacarla muy concretamente, en la medida que se afirmaron los intereses de los grandes monopolios, la disputa de sus grupos se hace manifiesta, se azuzan, se provocan porque cada cual desea satisfacer primero sus apetitos y tomarse el control del país bajo la dominación del imperialismo. Ese interés a pesar de todo choca con la inestabilidad que todos han estado sembrando con sus medidas extremas que encarecen la vida, militarizan y rompen con todo derecho social.
Los políticos de la burguesía, del PAN, el PRI, el PRD y demás, creen que con cada nueva maniobra se quiebran las aspiraciones de sus enemigos, se acaba sus resistencias y se les encajona, para que prevalezcan unos sobre otros, se olvidan de que las facciones del gran capital son también quienes alimentan sus intereses, y por tanto los llevan a perpetuar así sea bajo los mismos postulados neoliberales, una pugna por la hegemonía en el marco de un creciente descontento social ante un año de verdaderos desgastes de su misma legalidad e instituciones hoy aturdidas por la corrupción rampante y otros lastres del bien llamado contubernio político.
De algo estamos claros los proletarios, en este país ya está haciéndose necesario desarrollar ampliamente una política sin esas ambigüedades donde lo único que queda en claro es la defensa intransigente de los intereses de la oligarquía financiera, la realidad nos sigue demostrando que hace falta sostener con fuerza la política de clase que consistente en combatir la explotación en el campo y la ciudad, enfrentar al régimen y sus políticas, replantearnos la urgencia de un frente único de todo el pueblo, de todas las luchas y los luchadores.
Sólo una política contra el capitalismo es posible para sostener que se hagan valer los intereses del obrero, el campesino, el colono, el magisterio, los estudiantes y todos los demás sectores populares, hoy día han quedado evidenciadas las tendencias que durante décadas traicionaban a los explotados, que concertaban frente a sus opresores, por ello la organización proletaria y popular es necesaria. |