Colombia y México, han emprendido una serie de convenios en la llamada lucha contra el terrorismo, las relaciones de cooperación en dicha materia, se establecieron en el marco de la discusión del Plan México.
Sin duda, uno de los elementos que caracteriza tanto a Uribe, presidente de Colombia, como a Calderón, es su supeditación ante el imperialismo, sobre todo el yanqui, toda vez que implementan las políticas dictadas por el gobierno yanqui, sin que les importe en lo más mínimo las consecuencias que estas tengan sobre los pueblos colombiano y mexicano.
Así mismo, la política de agresión en contra de la lucha del pueblo trabajador y la lucha de las masas populares, ha sido una constante tanto en el gobierno de Calderón como en el de Uribe, los cuales por si fuera poco, utilizan el mismo argumento para amedrentar a la población, es decir, la lucha contra el narcotráfico, cobijándose en este argumento, es como se ha solicitado la ayuda, -que en la vía de los hechos se traduce en intervención militar directa- del gobierno yanqui.
Ahora bien, el gobierno colombiano, está dispuesto a ayudar a Calderón, para que a éste le sea más fácil el implementar los planes de inteligencia y contrainsurgencia en México, sobre todo a sabiendas de que tanto el pueblo colombiano como el mexicano, han mantenido una tradición de lucha contra de los designios imperialistas, que si bien han tenido retrocesos, no dejan de ser importantes en el camino por sacudirse el yugo imperialista.
Haciendo un breve recuento de los acuerdos entre los gobiernos actuales de México y Colombia de cooperación para la lucha contra el terrorismo, tenemos que uno de los primeros viajes que realizara Calderón, aún antes de tomar posesión como presidente de la república, fue a Colombia en octubre del año pasado, en ese entonces, dos fueron los acuerdos más renombrados, el hecho de que Colombia se integraba al Plan Puebla Panamá y el trasladar la política de “Seguridad Democrática” implementada en Colombia, a México.
En tanto que durante el gobierno de Fox, en un encuentro de los cancilleres mexicano y colombiano en el 2003, se establecieron las bases para lo que llamaron, una estrategia conjunta para la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y delitos conexos, como el lavado de dinero y el tráfico de armas. Otro de los objetivos de dicha reunión, fue el invitar, por no decir presionar al resto de los gobiernos latinoamericanos, para que se adoptara un “enfoque multidimensional” común, en materia de seguridad, bajo el argumento de que el flagelo del terrorismo, amenazaba a las naciones latinoamericanas.
Como resultado de esa entrevista entre los cancilleres, emanó un documento, denominado Declaración Conjunta México y Colombia, en el cual, quedaba estipulado, en un apartado especial, la condena al tráfico ilícito de armas, ya que este se vinculaba directamente con los delitos de narcotráfico y terrorismo, con ello quedaba claro, que condenaban la lucha de la guerrilla colombiana y mexicana, dado que ambas son consideradas como agrupaciones terroristas y delictivas. Cabe mencionar que a esa reunión, acudieron también los Ministros de Defensa, el entonces titular de la Secretaría de Gobernación, y el Ministerio del Interior y de Justicia de Colombia.
En este mismo tenor, al comienzo del gobierno de Calderón, fue enviado a México, como embajador colombiano Luis Camilo Osorio Isaza, conocido por su actividad paramilitar, y que enfrenta tres procesos judiciales en Colombia por implicaciones con el narcotráfico y el paramilitarismo, desde su llegada a México, ha tenido una gran injerencia en asuntos de política interior, en el sentido de asesorar a Calderón en cuanto a la militarización del país. En este sentido, Osorio Isaza, ha aplaudido desde principios de año la salida del ejército a las calles para combatir al narcotráfico.
Dicho sea de paso, Osorio Isaza, fue Fiscal General de la Nación, durante su mando al frente de dicha dependencia colombiana, la Fiscalía, paso por una de sus peores etapas como instrumento de represión contra el pueblo. Osorio Isaza y aquellos bajo su mando, ordenaron numerosas detenciones masivas sin orden de aprehensión, además, ordenó la apertura de oficinas de la fiscalía en cuarteles militares, estas medidas fascistas implementadas contra el pueblo colombiano, son las mismas que el gobierno yanqui pretende implementar en México, por el momento lo intentan mediante la asesoría de sus mejores discípulos colombianos, pero de seguir en esta lógica y de llevarse a cabo el Plan México, tendremos la injerencia directa del ejército yanqui en el país.
Osorio Isaza, protegió a paramilitares y efectivos del ejército colombiano que han cometido crímenes atroces en contra del pueblo colombiano, como embajador en México, ha promovido los encuentros entre mandos militares de México y Colombia, así como de los miembros de organismos de inteligencia y del poder judicial, lo anterior deja ver, que no están dispuestos a dejar un solo cabo sin atar para tener las mejores condiciones para el Plan México.
Aunado a lo anterior, resulta que los titulares de distintas dependencias mexicanas, han realizado varios viajes a Colombia, con el objetivo de entrevistarse con Uribe, el vicepresidente de Colombia, los ministros del exterior y de defensa, así como con los comandantes de las fuerzas militares y Policía Judicial Especial, el Fiscal General y los presidentes de la Corte y la Judicatura, dichos funcionarios mexicanos son: Eduardo Medina Mora, titular de la Procuraduría General de la República, y Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal.
Considerando estos hechos, nos damos cuenta que las políticas de represión en México, no son casualidad, buscan acallar las voces de protesta y el descontento popular, mediante los mismos métodos utilizados en contra del pueblo colombiano, es decir, mediante políticas dictadas por el gobierno yanqui. Por otra parte, la embajada de Colombia en México, es un instrumento de la inteligencia yanqui, que ha utilizado labores de espionaje en contra del pueblo mexicano y las organizaciones sociales y populares.
Con estos antecedentes, pasamos a un escenario actual, en el que, se ha hecho un señalamiento constante de que la guerrilla colombiana, mantiene vínculos con organizaciones mexicanas, por lo que se requiere, el gobierno mexicano tome medidas antes de que se comiencen a suceder actos violentos en México según palabras del vicepresidente colombiano, aunado a esto, se insiste en la cuestión de la vinculación y financiación del narcotráfico hacia la guerrilla colombiana. En este sentido, ahora será más fácil, al menos jurídicamente, que el gobierno mexicano persiga a las organizaciones sociales y populares, dado que las vincularía directamente al narcotráfico.
Parte de la estrategia hacia México en estos momentos, por parte del gobierno yanqui, es utilizar al gobierno colombiano para promocionar los beneficios del Plan Colombia, que según altos funcionarios colombianos, ha traído grandes resultados, esto a pesar, de las críticas sobre el hecho del incremento de la violencia y la violación de los derechos políticos y sociales del pueblo colombiano.
En el marco del foro Seguridad y Derechos Humanos: Base para el Progreso en México y Colombia, realizado la semana pasada en la Ciudad de México, Mario Iguarán Arana, fiscal general de Colombia, declaraba, que la lucha contra el narcotráfico es esencial en estos momentos, y que se requiere de la participación de diversas instituciones, entre ellas el ejército, además de la cooperación internacional, esto último, avalando la participación del gobierno y ejército yanqui, a quienes se tiene el descaro de agradecer su participación económica y militar.
Ante esta situación, es que los pueblos mexicano y colombiano, deben unir sus luchas en contra del imperialismo, al mismo tiempo, que se hace necesario llamar a la unidad de América Latina, dado que vivimos la misma problemática de gobiernos subordinados al imperialismo. Hoy se requiere de la mayor unidad para hacer frente a los planes imperialistas. |