Número 247 semana del 01 al 07 de octubre de 2007
Alza de precios aumenta riesgos de estallido social
La imparable oleada de aumento de precios de los productos básicos estremeció las valoraciones políticas del gobierno de Felipe Calderón, al grado que éste se vio obligado a retroceder su propia propuesta fiscal.

El fracaso en este aspecto de las proyecciones recaudatorias del gobierno, significó también un retroceso en las negociaciones con los otros partidos políticos que canjearon esta reforma (fiscal) a cambio de la reforma electoral, en otras palabras el gobierno vendió barata su propuesta fiscal, ya que los resultados previstos en esta última no pudieron consumarse.

Los efectos surgidos con la publicación de este aumento fueron sufridos directamente por el poder adquisitivo de los trabajadores, pues se disparó una escalada de aumentos que incluyó a la mayoría de la canasta básica directa e indirectamente: el pan, el gas; prácticamente todos los productos que integran la canasta básica se incrementaron más de 40% con respecto a diciembre de 2006. Entre otros, estos productos son: lenteja, 97%; salchicha, 69; frijol, 87; leche condensada 73; leche en polvo, 55; mantequilla, 54; arroz, 27, y huevo, 36 por ciento. El pollo y la carne molida de res han registrado aumentos de casi 55 y 40%, respectivamente.

Calderón ante esto, declaró, ”He decidido detener el aumento al precio de la gasolina y el gobierno cancelará cualquier incremento al precio de la gasolina magna, el diesel, el gas LP y el derivado del petróleo, así como las tarifas eléctricas durante los próximos meses para proteger la economía de los más pobres…”, pero esto no detuvo el alza de precios, como tampoco detuvo el aumento al precio de la tortilla, Calderón y el gobierno demostraron no tener capacidad de influir en la economía del país, quien domina son los monopolios y las leyes del económicas del capitalismo, la capacidad del equipo económico de Calderón queda evidenciada con la respuesta que dieron ante este fenómeno, decidieron posponer el incremento a los combustibles para enero del próximo año, es decir, incrementar su precio en la llamada cuesta de enero, sin que con esto se logre impedir el aumento de precios.
La agitación que los aumentos propiciaron entre la población fueron hábilmente capitalizados por el oportunismo de los partidos burgueses PRI y PRD, quienes pidieron la renuncia del Secretario de Economía, Eduardo Sojo, el PRD llamó a la conformación de un frente nacional contra la carestía con el fin de utilizarlo como un instrumento más de presión contra el gobierno calderonista.

Lo que ya es un hecho, es que los riesgos de un estallido social son evidentes y son usados como medida de chantaje entre los partidos burgueses, entre las propias pugnas interburguesas la situación miserable de la población sirve para azuzar a ésta contra alguna de las fracciones burguesas como se evidencia en la respuesta que se está dando en los medios de comunicación en respuesta a la reforma electoral, como nunca antes se cuestiona a los partidos políticos burgueses de la situación que vive el país, en los medios de comunicación se responsabiliza a los programas de gobierno de la pobreza de la población, en venganza por recortar las posibilidades de lucro en las campañas electorales, en la agitación contra el gobierno también esta jugando un papel la iglesia católica que desde las pantallas provoca a los creyentes, esto lo hace con el fin de que el debilitado gobierno calderonista ceda demandas del clero respecto a la participación de religiosos en asuntos políticos de manera abierta y en la impartición de educación religiosa en México.

Entre otros asuntos de las pugnas interburguesas, el hecho de que hoy la renuncia de altos funcionarios de Estado como Eduardo Sojo de la Secretaría de Economía y de Francisco Ramírez Acuña, Secretario de Gobernación, se presente como medida para destensar la situación política, nos deja ver que la capacidad contenida en las masas es algo que la burguesía ya percibe como algo real y con claras posibilidades de estallar, las declaraciones de los jefes de bancadas de los partidos burgueses confirman este juicio, Javier González Garza, coordinador del PRD, advirtió que si Sojo no actúa, lo que vendrá será un asunto de “conflictividad social”, por el Partido Revolucionario Institucional, Emilio Gamboa Patrón exigió a Sojo que actúe con energía, porque “no hay argumentos para que suban los precios; no es aceptable que él no responda, que esté aislado, que no esté dando la cara frente a esto que es dañino para toda la ciudadanía. ¡Parece que no está consciente de dónde vive!”, la última parte hace alusión al descontento social en México.

Los riesgos de oleadas de rebelión popular también aumentan dado el vacío político que el régimen muestra ante el desgaste de sus formas políticas de legitimar su dominio, en este sentido, el hecho del fraude electoral que impuso a Felipe Calderón originó que un amplio sector de la población se agrupe en la Convención Nacional Democrática encabezada por López Obrador, situación que está jugando un papel en el desgaste de la figura presidencial y en crear condiciones subjetivas de la posibilidad de un derrocamiento del actual gobierno al considerarlo ilegítimo, a pesar de la propia dirección reformista de Obrador.

La ausencia de un poder vigoroso y centralizado de la burguesía, se manifiesta también, en el rol que esta jugando la Conferencia de Gobernadores, esta se esta posicionando como un elemento con el que se tiene que negociar para mantener el equilibrio de las fuerzas político-burguesas, aún allí, las divisiones se hacen evidentes, tomando como ejemplo, las disputas por la aprobación en los congresos estatales de la reforma electoral.

Estos son algunos elementos que se resaltan de la realidad vivida el los palacios de la burguesía y en las confrontaciones que están protagonizando recientemente, del otro polo de la sociedad, en las calles, en donde se desarrolla ese elemento del cual los burgueses tanto se alarman, también se están gestando cambios en la cantidad del número de luchas y el la cualidad de sus proyecciones y formas.

El descontento social, también se alimenta de la situación miserable que viven millones de trabajadores que perciben el salario mínimo, que requieren 11:40 horas de trabajo para adquirir un kilo de bistec; 11:10 horas para comprar un kilo de carne molida, y 1:27 horas de trabajo para un kilo de tortillas, la carestía se concentra sobre todo en los alimentos de la canasta básica, los cuales han incrementado 36.01% su precio en lo que va de la administración de Felipe Calderón.

El galopante es una constante en la vida de las clases populares, este factor produce un incremento exponencial de subempleados que buscan su sustento en el comercio informal, esta salida a su situación de miseria también es amenazada por las políticas del gobierno tendientes a reglamentar esta forma de comercio con el fin de extraerles por medio de impuestos recursos para el Estado.

Una embestida aún mayor la sufren los trabajadores con la desaparición de sus derechos sociales, la reforma a la ley del IMSS y del ISSSTE, atenta directamente en la vida de miles de trabajadores que están saliendo a las calles por todo el país con la finalidad de echar abajo estas reformas.

Otro factor que se suma, es el creciente odio contra el régimen ante sus prácticas represivas tomadas para resolver problemas sociales como en Atenco y Oaxaca, en donde los asesinatos y violaciones a los derechos humano se convirtieron en una bancarrota para el régimen tanto a nivel nacional como internacional.

La estrategia militarista con que hizo su aparición Calderón está fracasando en toda la línea, desnudándose con hechos como el asesinato de Ernestina Ascencio, la familia acribillada en Sinaloa, los nulos resultados contra el narcotráfico, la creciente movilización social contra la militarización que obligaron al titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos a declarar la pertinencia de abandonar las prácticas militares en asuntos de corte civil, contradiciendo a su jefe Calderón después de tantos escándalos de esta Comisión por las absurdas deducciones que sacó del caso de la violación y asesinato en la sierra Zongolica de la señora Ernestina Ascencio.

Entre los factores de mas importancia para las clases populares esta la constancia que ha mantenido el movimiento popular en sus distintos referentes, las distintas expresiones organizadas abarcan a sectores indígenas, obreros, campesinos, estudiantiles, continuidad que está permitiendo la creación de programas políticos con el aval de las bases que la sienten como suyas y que realmente participaron en su elaboración, tal es el caso del Programa Mínimo no Negociable surgido del Diálogo Nacional.

No sólo en cantidad se expresa el auge de masas, también en extensión a lo largo del territorio nacional se comprueba este fenómeno, procesos como La otra campaña, ayudaron a reconcentrar en los distintos estado a grupos que antes mantenían cierta dispersión, las caravanas del Diálogo Nacional, también han contribuido a generalizar el espíritu de lucha entre los trabajadores del país y continúan el trabajo con la constitución de Consejo Nacional de Huelga y la realización de los paros nacionales, esta extensión de la lucha actualmente se puede observar en las movilizaciones encabezada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, contra la reforma al ISSSTE desde Tijuana hasta Chiapas.

En cuanto a las formas de lucha, estas se están incrementando y elevando su combatividad desafiando de tajo a la propia legalidad burguesa y construyendo mecanismos de democracia popular directa como en el caso de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, ejemplo que se emula en procesos de reagrupamiento de fuerzas en estados como Morelos, Guerrero, Ciudad de México, Jalisco y Chiapas entre otros.

Tan multilateral desarrollo de la lucha popular exige a los progresistas y revolucionarios plantearse una táctica orientada, inclinar en favor de las clases populares y del programa revolucionario de la clase obrera, descontento social que da señales de desbordarse de los actuales marcos de la legalidad y de la lucha pacífica, la energía revolucionaria de los proletarios y campesinos de nuestro país exige una ruta programática revolucionaria, si no se quiere repetir la historia de la anterior revolución mexicana en donde se logró recomponer la burguesía y el régimen capitalista.
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