Una gran necesidad nos pone en marcha, la de cambiar nuestra terrible situación como explotados y oprimidos; vamos contemplando toda la ofensiva del régimen, las pugnas burguesas y sus mecanismos para mantener los antagonismos de clase en el mismo plano engendrando peores condiciones de vida y de trabajo, nada hay pues que nos haga renunciar a la lucha por cambiar la sociedad actual, todo nos convoca a combatir al capitalismo.
La burguesía a través de sus más fieles servidores sigue persistiendo en la política de reformas estructurales que ha llevado a los países de América Latina a vivir la situación más ruinosa en las últimas décadas, es ilusorio pensar que los explotadores por una u otra razón revirtieran la situación de la que tanto provecho han obtenido para engrandecer sus monopolios.
De ésta manera, el régimen presiona para que a toda costa las consecuencias de su propia decadencia sean pagadas por los trabajadores. Su política en algunos casos recula en varias posiciones pero solo obedeciendo al temor de estallidos revolucionarios, no cede terreno a sus prerrogativas, únicamente modifica la forma de aplicarlas para preparar el escenario que continúa escapándosele al control tradicional.
Todos podemos ver que esos cambios van en un sentido plenamente antipopular y fascista, no guardan el más mínimo resquicio de acción alguna en defensa de las masas trabajadoras, son cien por ciento acciones fundadas en el mandato de los monopolios nacionales e internacionales, en el poder del gran capital y los imperialistas. No son los cambios que desde abajo anhelamos.
No lo son, porque se trata de procesos dirigidos desde instituciones bajo el control de partidos burgueses empeñados en sacar fruto para adquirir rango de simpatía o para no perder el favor de los distintos sectores de la clase capitalista, tampoco lo son porque el esquema de imposiciones viene siendo determinado por el nivel de compromisos y adquisición de distinciones por parte de grupos oligárquicos bien definidos.
En oposición, los cambios que el proletariado se plantea solo pueden emanar de su organización de clase, es decir, de la construcción de una amplia red que nos organice a las mayorías para resistir, oponernos y trazar una trayectoria de luchas populares contra el régimen y sus políticas nefastas. Sea el problema del salario, las condiciones de seguridad social, vivienda, todos podemos ver que ha sido fundamentalmente el esfuerzo de grandes luchas populares lo que marca la pauta para conquistar derechos, asimismo que cuando estas luchas no se hacen presentes, sucumben o no encuentran perspectiva, entonces se hace patente la sistemática pérdida de aquellos derechos.
Progresivamente a la necesidad de organización nos vemos obligados a destacarle un programa que de prioridad a las banderas contra el monopolio, contra la explotación capitalista rural y urbana, que centre sus luchas contra el régimen capitalista y se plantee el establecimiento de un nuevo poder del proletariado, en donde la sociedad se reorganice sin la explotación asalariada.
Por consiguiente, esta política de nuestro Partido, destacada en todos los procesos en que participamos, hace hincapié en la organización consciente de los trabajadores, su fuerza radica en que sea abrazada por éstos a fin de que la pongan en marcha, ello entraña un trabajo especial y específico, el de asumirnos en un rol organizador haciendo énfasis en determinadas formas de lucha abocadas a la movilización masiva y la construcción de organización de base.
Mas sabemos que toda tendencia, mayormente tratándose de la que la clase obrera sustenta, está obligada a perseverar en el terreno práctico, precisa destacar sus fuerzas para acometer sus empresas, nada le será concedido por la gracia de sus opresores, tiene que luchar por hacerse sostenible en el seno de los movimientos populares, con lo cual lanzar las acciones suficientes para doblegar la posición de la oligarquía financiera que nos lleva a una catástrofe de envergadura nacional.
Quienes buscan hundir al país en la penumbra fascista, creen poder reducir las expresiones de lucha asesinando, encarcelando o desapareciendo a mas de cinco mil activistas denunciados por sus sistemas de seguridad, para luego hacer una sumatoria de cerca de veinte mil luchadores sociales vinculándoles absurdamente con organizaciones guerrilleras, tienen además el propósito de sobredimensionar un enemigo interior antisocial para hacerse de la cobertura requerida con el propósito de santificar y poder ejercer sin límites el desenfreno fascista. Ellos se enfocan a esto para prevenir que tú como persona sencilla que quieres otras condiciones que hagan la vida tan solo más tolerable, no te reveles por tomar la organización de la sociedad en las manos de tu clase social y les expropies cuanto han obtenido del fruto de tu trabajo por encima de su interés monopólico esta misma reacción del régimen no solo juega el papel de premisa oligárquica, también presiona por contradicción a empuñar las banderas proletarias para hacerles frente. Los trabajadores se están volviendo contra sus perseguidores para quitarnos la mortaja que ya nos pusieron por adelanto los grandes burgueses.
Lo peor que en estos momentos podría sucedernos es que no venzamos las resistencias ante el paso de la lucha de clases a la creación del frente único, manteniéndonos en los anquilosados esquemas de secta y estrechez gremial, muy apropiados para la propia burguesía, pero peligrosos para el movimiento revolucionario. Los revolucionarios deben destacar de entre las tareas que el proletariado tiene al frente, la de superar los procesos que solo reciclan acciones donde la perspectiva socialista es un simple elemento externo sin repercusión para la organización de masas, para convertirla en el motor de la tendencia de clase revolucionaria y comunista.
La organización durante el proceso de acumulación revolucionaria de fuerzas es más que un factor de propaganda, es en sí una necesidad inmediata, de muy diversas escalas y formas, pero ante todo, de base clasista en donde lo que se coloca como primordial es la lucha organizada por los amplios intereses populares y proletarios. La organización de masas centrada en la defensa de sus intereses y la estrategia de la revolución proletaria cumple de mecanismo para elevar nuestras luchas, concentrarlas, asegurar sus triunfos y reforzar las nuevas tareas del ascenso de la lucha de clases. |