En el último cuarto del siglo pasado, dos fenómenos provocaron un aumento en la tasa de población de Morelos, en particular en la zona conurbada a la capital, lo cual ha traído como consecuencia el problema de la vivienda en el estado. Estos fenómenos fueron:
La construcción de la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca en los primeros años de la década de los 70´s, en el municipio de Jiutepec, atrajo a cientos de migrantes de los estados cercanos, sobre todo a campesinos de Guerrero, en busca de empleo en una de las tantas fabricas qua acababan de instalarse. La segunda ola migrante, se da en los años posteriores al terremoto de 1985, ya que familias, provenientes del Distrito Federal, que resultaron dañadas por el sismo, se vieron obligadas a mudar de residencia, saturando por un lado, las pocas unidades habitacionales que hasta el momento había en Cuernavaca, y por otro, fundando asentamientos irregulares en cerros, barrancas, o a lo largo de las vías del ferrocarril.
Aparentemente, existe un superávit de casas construidas, sobre todo, al sur de la capital donde se encuentran miles de casas que llevan ya un par de años sin ser habitadas, esto ocurre no por la satisfacción de la necesidad de vivienda que tiene el pueblo, sino porque los bajos salarios de la entidad no permiten a un gran porcentaje de la población acceder a un crédito que les permita adquirir una de estas casas, que están hechas con materiales de baja calidad y tienen extensiones pequeñas; el porcentaje de población que logra acceder a un crédito, no tarda en darse cuenta que se ha endeudado de por vida y que en muchos años no hará más que pagar los intereses de su deuda, que van al aumento, provocando el cese del pago y con ello el embargo de la vivienda.
La incapacidad del estado, de garantizar a la población las mínimas condiciones de vivienda y seguridad social, ha generado, que el pueblo morelense busque otros lugares dónde vivir, colonias populares, asentadas en: barrancas, cerros, áreas naturales protegidas; donde llegan, bien sea, a tomar las tierras o víctimas de personas que los engañaron vendiéndoles un terreno en litigio o irregular a bajo costo.
Así, se han fundado en los últimos años una cantidad sorprendente de colonias populares, sin servicios como: agua potable, drenaje o luz y -ya ni se diga- pavimentación; cabe mencionar que la mayoría de las casas en esas colonias, son campamentos improvisados de: madera, carrizo, láminas de cartón, materiales de desecho o con lonas de las campañas electorales.
Debido a lo anterior, la lucha por una vivienda digna, está a la orden del día, lo cual ha provocado que en Morelos se genere un movimiento urbano popular acostumbrado a fuertes luchas, pero que en los últimos años ha sido golpeado por la represión, el oportunismo y el control corporativo. |