Reducir la pobreza, el analfabetismo, la desigualdad, y otros males que azotan a los pueblos latinoamericanos, dicen, son los objetivos de los países imperialistas, sin embargo, esto dista de ser cierto, lo que buscan es saquear más a los países latinoamericanos y dar paso libre a la inversión extranjera, ese es el objetivo real de imperialistas yanquis y europeos, que disfrazan las presiones sobre gobiernos latinoamericanos de paquetes de “ayuda humanitaria”.
Por lo pronto, la Unión Europea, anunció, que para el periodo 2007-2010, otorgará un monto de 614 millones de dólares, en ayuda financiera para América Latina y el Caribe, esta cantidad esta destinada a desarrollar e incentivar el comercio regional, potenciar el desarrollo regional, atraer inversiones y ayudar a reducir la pobreza, esto según las palabras de Peter Thompson, director de Desarrollo y Comercio de la Comisión Europea.
Cabe mencionar que con esa cifra, la Unión Europea, se convierte en el mayor benefactor económico de América Latina y el Caribe y al mismo tiempo, convierte a la Unión Europea, en un ente con mayor injerencia sobre las decisiones en materia de economía política, además de un monitoreo sistemático sobre los países latinoamericanos, con el fin de dar recomendaciones para el crecimiento económico de la región, esto implica la violación total a la soberanía de los pueblos y a su libre autodeterminación.
Detrás de los paquetes y programas de “ayuda humanitaria”, lo que se encuentra son distintas formas de presión a los gobiernos latinoamericanos, toda vez que para que sean aplicables, los países, tienen que cumplir ciertas condiciones dictadas desde los organismos financieros internacionales, tales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), y el Banco Mundial (BM), dichas condiciones, van desde la implementación de las reformas estructurales, hasta acallar las voces que están en contra del progreso, es decir, la represión en contra de la lucha popular.
Algunas de las recomendaciones del FMI para este periodo son: inversión, productividad, política fiscal y desarrollo de los mercados financieros. Por su parte el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), plantea, en voz de su presidente, Luis Alberto Moreno, que para los países latinoamericanos, sería imposible mantener empleos, financiar importaciones, sustentar los pagos de deuda externa y garantizar una estabilidad cambiaria y peor aún, sería imposible erradicar la pobreza. Ante tales argumentos, los gobiernos latinoamericanos prefieren supeditarse a los sabios consejos de los imperialistas, a costa de que lejos de crecer el empleo aumente el desempleo, a costa de que los precios de los productos básicos aumenten hasta el grado de que para los trabajadores y las masas populares, sea imposible adquirirlos, a costa de la privatización de los energéticos, de la educación, de la salud y prácticamente todos los servicios, pero esto no importa a los gobiernos latinoamericanos, antes al contrario, también buscan salir beneficiados.
Así mismo, el FMI, el BID, el BM, y la Organización Mundial de Comercio (OMC), se han unido en santa alianza, para, recomendar una mayor injerencia de capital privado, sobre todo en materia de grandes proyectos de infraestructura, por ahora mencionan que el futuro de América Latina, depende de la mayor participación que pueda tener el capital privado en todos los ámbitos de la vida económica de los países, sin embargo, no es sólo en este rubro que se tendrá mayor injerencia, toda vez que para ello, se hace necesario que el Estado de los pasos necesarios para que la inversión privada se pueda llevar a cabo en todos los sectores.
Es de mencionarse que el imperialismo, busca todas las formas posibles de presión, algunas más descaradas que otras para que los gobiernos latinoamericanos, acaten sus designios, algunas veces se les amenaza abiertamente con no otorgar más créditos, y otras, busca los mecanismos que cree más pertinentes para impulsar sus planes, para dicho efecto la OMC ha creado la llamada “Ayuda para el Comercio”, dicha organización tiene injerencia sobre los países miembros de la OMC y su finalidad es, promover las bondades del libre comercio, y ayudar a diseñar estrategias a los gobiernos y al sector privado para vencer los obstáculos que se le presenten al libre comercio y sus políticas económicas.
Por otra parte, los imperialistas de todo el mundo mantienen sus propias formas de presión sobre los gobiernos latinoamericanos, las cuales se descaran hasta el hecho de conservar tropas diseminadas por todo el territorio latinoamericano bajo el argumento de luchar en contra de la delincuencia organizada, el narcotráfico y el terrorismo. Se presiona a los gobiernos latinoamericanos para aceptar tratados bilaterales o multilaterales de sujeción político-económica, inducidos desde el gobierno yanqui y la Unión Europea, por lo que para hacerlos entrar en vigor, ni siquiera, hace falta el visto bueno de los gobiernos latinoamericanos, aunque sobra decir, que estos han aceptado sin chistar los designios yanquis a pesar de que ello implique una total injerencia en la vida de nuestros pueblos. Para el imperialismo esta es la mejor forma de proteger sus intereses, y a la vez mantener sometidos a los pueblos, de tal forma que no se atrevan a protestar.
Ante la nula protesta por parte de los gobiernos latinoamericanos a acceder a los planes imperialistas, se hace necesario que los pueblos luchen por su libre autodeterminación, en todos y cada uno de los países a la vez, conjuntando estas, a las que se está dando en contra de los Tratados de Libre Comercio y de seguridad. |