Las turbulencias en el palacio legislativo de San Lázaro no cesan, los operadores de la censura durante el Informe Presidencial aparecieron ahora del lado de los acusados cuando vieron afectados sus intereses.
Una vez cumplido con el formalismo y el escándalo, el gobierno se avocó a cristalizar lo que en meses anteriores venían trabajando en torno a las negociaciones que hicieran posible las tres reformas estructurales, finalmente en un descarado trueque se resolvieron las necesidades del pueblo trabajador.
Avanzando este primer paso, lo que siguió fue el nuevo reacomodo electoral en vísperas de las elecciones en el 2009, la primer cabeza que cayó fue la de Luis Carlos Ugalde como un símbolo de la venganza por el fraude electoral y la táctica de cerrar el paso a los grandes capitales en las campañas electorales, tocó los intereses de las dos principales empresas de medios de comunicación, Televisa y Tv Azteca.
La oligarquía cedió una parte en la reforma electoral al Frente Amplio Progresista que permutó sus intereses electorales por sobre los intereses populares, con el acuerdo de aprobar las dos reformas nuevamente la socialdemocracia se olvidó de los verdaderos intereses del pueblo como lo hizo con el movimiento contra el fraude electoral.
La respuesta de los monopolios televisivos ante estas negociaciones fue defenderse como gato bocarriba, pues esto significó la pérdida millonaria de recursos durante los periodos electorales, este acontecimiento es parte del complejo rompecabezas de contradicciones entre la propia oligarquía, intereses imperialistas y necesidades políticas del régimen.
Derivadas del capitalismo neocolonial, de las prioridades imperialistas entre la propia oligarquía existen fuertes dificultades de equilibrar los intereses económicos de los monopolios, en los últimos meses resaltaron contradicciones como la sostenida entre Teléfonos de México con la empresa española Movistar en torno a la Contribución Empresarial de Tasa Única (CETU), también las licitaciones para nuevos canales televisivos confrontó a la norteamericana General Electric con el duopolio de televisoras, estas dificultad estuvieron en serios aprietos a la administración de Calderón, ya que las multilaterales contradicciones presionaban al ejecutivo a equilibrar el respaldo monopólico a su gobierno.
El desprestigio que vive el gobierno y los partidos políticos derivado del fracaso en resolver las necesidades básicas de la población obligan al régimen a buscar un tanque de oxígeno en las nuevas reformas, que sin embargo, y antes de su aplicación, ya dejan ver su impotencia para resolver la problemática social en el país, más aún, desde el propio Banco de México se está advirtiendo de los riesgos inflacionarios del gasolinazo.
En este complejo escenario por readecuar, se evidencia la falta de terreno por donde prestigiar al capitalismo entre los trabajadores, ya que ninguna iniciativa ni del gobierno, ni de los partidos políticos burgueses defiende solo alguna de las aspiraciones populares.
El camino por donde orientamos los trabajos de nuestro partido se dirige a contribuir a que la propuesta de Frente Único se sostenga en el movimiento de masas, el desprecio a las aspiraciones de los trabajadores es la continuidad del Estado y sus partidos, que sólo ofrecen promesas y paliativos económicos como gancho a los trabajadores para que abandonen la perspectiva política de la lucha de clases.
Presenciamos con qué habilidad la socialdemocracia representada en el Frente Amplio Progresista está recomponiendo nuevamente las esperanzas en la vía electoral burguesa y atrayéndose a los sectores que se manifestaron consecuentemente en el periodo de la lucha contra el fraude electoral.
Este reacomodo, también tiene sus límites, ya que se circunscribe al número de curules y cantidad de recursos destinados a los partidos políticos burgueses, en tanto que en la amplitud del movimiento popular continúan resistiendo cientos de pequeñas luchas y amplios referentes de agrupaciones de organizaciones políticas populares que son la base para recomponer la lucha proletaria y el programa socialista.
En las condiciones concretas de estas luchas la propuesta de Frente Único nos ofrece al conjunto de las fuerzas proletarias y populares un recurso para reagrupar y desarrollar frente a las opciones políticas burguesas la posibilidad real de construir un referente organizativo y político más allá de las reivindicaciones económicas.
Lo que la socialdemocracia pretende reducir de la lucha popular es lo que el Frente Único tiene que transformar en fuerzas revolucionarias, el conjunto del movimiento ha trazado un programa general de aspiraciones populares y democráticas procesadas en distintos referentes como el Dialogo Nacional, en Consejo Nacional de Huelga, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y La Otra Campaña.
El sostener la perspectiva del Frente Único en el movimiento, con sus características actuales ponen de relieve el cuidado de las jornadas de lucha populares y sus acercamientos, trabajar con ahincó combatiendo las dispersiones y desconfianzas en las posibilidades transformadoras del movimiento de masas..