La definición que el Instituto Federal Electoral (IFE) da de sí mismo es que fue creado como un “organismo publico, autónomo, responsable de cumplir con la función estatal de organizar las elecciones federales… (que tiene como principal atributo) ser independiente en sus decisiones y funcionamiento”, de igual forma asegura que se rige bajo los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad.
Sin embargo, este instituto queda evidenciado como una institución más que se suma a la comparsa de la política de los partidos, lo que caracteriza al IFE no es la imparcialidad, la independencia, la objetividad y mucho menos la certeza.
Esto se ejemplifica de forma más clara y nítida después de las elecciones presidenciales del 2006, donde el IFE se dedicó a fungir como defensor de los intereses de la oligarquía financiera, violentando un derecho democrático, suprimiendo de manera descarada y sin cortapisas cualquier expresión de la voluntad popular.
Hoy, el IFE vuelve a estar dentro de la palestra, pues varias fuerzas se encuentran interesadas en la reforma electoral como parte esencial de la reforma del Estado y como una necesidad de dar mayor amplitud de forma legal a su margen de acción. Así pues, la reforma electoral se cocina en medio de intereses encontrados por parte de las diferentes fracciones de la oligarquía financiera y los partidos que las representan en el Congreso de la Unión, quedando al descubierto la agudización de la crisis de la democracia burguesa
Por un lado, el PRD es principal promotor de la reforma electoral pues hoy como nunca se quiere reafirmar como la segunda fuerza en el país, no puede dejar pasar la oportunidad de adecuar el marco legal a sus necesidades y demostrar a los grupos empresariales que pueden mantener su confianza en la socialdemocracia.
La reforma contempla la sustitución de los 9 consejeros electorales que estuvieron al frente de la elecciones del 2006 y que se supone durarían hasta las elecciones intermedias del 2009. Esto ha desatado reacciones por parte del consejero presidente del IFE Luis Carlos Ugalde, quien ante la falta de su defensa por parte del PAN, ha declarado: “si nos vamos será la prueba palpable de que hubo fraude electoral” evidenciando con ello, el papel que jugó el IFE como institución legitimadora de la oligarquía para imponer a Calderón.
Por otro lado, el PAN ha utilizado los ímpetus del PRD de afianzarse hacia las elecciones intermedias, otorgándoles ciertas concesiones en el campo de la reforma electoral a cambio de ir generando consensos y un ambiente más propicio para imponer la reforma fiscal.
Así pues, encontramos que el principal interés que tienen los partidos en el IFE ya sea bajo el actual marco electoral o ya sea bajo la reforma electoral es el de 1.- Utilizarlo como un medio de legitimación ante los trabajadores; 2.- Que este sirva para afianzar los cotos de poder de uno u otro partido, en uno u otro campo de la política nacional, y; 3.- Mantener al IFE como principal patrocinador de la ostentosa vida los partidos y como medio de saquear los bolsillos de los trabajadores de México. |