Número 243 semana del 03 al 09 de septiembre de 2007

Tramas burguesas
contra el Sindicato Minero

Las huelgas de algunas secciones mineras y las amenazas de los empresarios, más el contubernio de las autoridades laborales obligaron al Sindicato Nacional de trabajadores Minero Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSRM), que dirige Napoleón Gómez Urrutia, a cerrar filas al interno de la organización sindical y participar en la jornada impulsada por el Frente Sindical Mexicano, la Unión Nacional de Trabajadores, la Convención Nacional Democrática, el Consejo Nacional de Huelga y el Diálogo Nacional.

En esta embestida contra el sindicato minero, los empresarios intentan echar mano y revivir a la vieja Federación de Sindicatos Independientes, organización sindical que fue formada en los años 70's por el Grupo Monterrey a raíz de un conflicto sindical en las empresas de la industria vidriera, propiedad de los Gómez Sada y que aglutina a varios sindicatos blancos. Es por medio de sindicatos blancos de esta federación, que hoy vienen intentando disputarle al sindicato que dirige Napoleón Gómez Urrutia la titularidad y administración de los contratos Colectivos de Trabajo de varias de las secciones. Valga decir que esto ha sido auspiciado por los empresarios de Grupo México y contando con el contubernio de las autoridades laborales de la Secretaría del Trabajo y Previsión social y ante la resistencia que los mineros han dado en contra del comité espurio de Elías Morales, que pretendía tomar por asalto el Comité Ejecutivo del sindicato nacional por ordenes del mismo gobierno.

Las tramas políticas burguesas en contra del sindicato minero, se inscriben dentro de una ofensiva total en contra del nivel de vida y las condiciones de trabajo de toda la clase obrera y los trabajadores. En el fondo no se trata de una lucha en contra del charrismo sindical como han tratado de justificar, toda vez que dentro de los ejes de lucha que las asalariados han siempre levantado en contra del charrismo, se encuentra la libertad y autonomía sindical, esto significa que no puede haber lucha contra el charrismo imponiéndoles a los trabajadores dirigentes sindicales en base a criterios gubernamentales de lo que más les conviene. Lo que pretenden los empresarios y el gobierno es una dirigencia dócil para imponerles a los obreros mineros violaciones a sus condiciones de trabajo y recortarles prestaciones como viene sucediendo a toda la clase trabajadora, principalmente en las ramas de la producción donde se encuentra menos organizada.

El recurso por el que han optado hoy los empresarios de no desistir del apoyo a Elías Morales, para que le sirva como grupo de presión dentro del gremio y por otro lado utilizar a sindicatos externos que prácticamente cuentan con el apoyo de la Secretaría del Trabajo y que buscan en base a la intimidación y amenazas, prácticamente obligar a los mineros a abandonar el apoyo a Napoleón Gómez Urrutia, pretendiendo acorralar a la organización sindical por todos lados y mermar su fuerza, significa que el gobierno panista ya no solo pretende dirigentes dóciles a su política como sucede con una gran mayoría de los charros sindicales, sino que hoy pretende imponer dirigentes afines como sucede con los sindicatos de la Federación de Sindicatos Independientes, que prácticamente son controlados por el Partido Acción Nacional.

Esto significa entonces, que hoy la política laboral del gobierno se ha vuelto más agresiva en contra de los trabajadores, deslindando del viejo charrismo priista para empezar a hacerse de una base social sindical basada en la simulación y las viejas prácticas de los sindicatos blancos. En este nuevo giro de la política laboral oficial, que prácticamente prescinde del viejo sindicalismo corporativo por la serie de compromisos que aún subsisten de su parte con el sindicato minero, se convierte en un plan piloto para el futuro de toda la política burguesa, ante la serie de proyectos de corte neoliberal contra la clase de los proletarios dentro de ellos, está la reforma a la Ley Federal del Trabajo, vieja aspiración por acabar formalmente con todas las conquistas arrebatadas por décadas de lucha a la burguesía.

Sin embargo, toda esta ofensiva capitalista, lo que hace es poner en la mesa de manera obligada para toda la clase trabajadora el problema de la unidad. Todavía no se resuelve el problema de las reformas a la Ley del ISSSTE, cuando ya se vienen encima las pretensiones de violentar el contrato colectivo para los trabajadores del IMSS y se viene a conjuntar con el problema de las luchas de los mineros, a lo que se suma la misma violación del contrato colectivo para las trabajadoras sobrecargos. Aún y cuando cada conflicto pareciera tener orígenes distintos, el origen no es otro que la contradicción entre trabajo y capital, hoy todos los trabajadores debemos lograr la unidad de clase para impedir que salgan victoriosas estas ofensivas a las condiciones de trabajo. De lograr salir airosa la burguesía en toda esta política diseñada para acabar con prestaciones y conquistas, ello va derivar en empezar a diseñar las tramas políticas necesarias para reformar la Ley Federal del Trabajo.

Todas y cada una de las ilegales pretensiones de la burguesía para deteriorar el nivel de vida y las condiciones de trabajo de los asalariados, son parte de los proyectos de la reforma laboral. Por ello, la unidad de clase para detener esta ofensiva, se vuelve un imperativo, una necesidad. Además de lograr unificar las luchas actuales, se debe lograr marchar junto con otras luchas en contra del régimen capitalista, bajo un programa anticapitalista y por contraponer un proyecto de sociedad más democrática, progresista, revolucionaria y socialista, logrando unir a las masas trabajadoras en lucha y aislando al oportunismo.
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