Número 243 semana del 03 al 09 de septiembre de 2007

Se aísla el régimen del pueblo

Dar frases y obras de relumbrón que buscan lo rimbombante, es una manifestación de la insidia contra los intereses populares, encubriendo el mismo fracaso del régimen para facilitar la defensa del gran capital. La atención sobre los problemas nacionales se ha intentado encausar a los resultados del primer informe de Felipe Calderón Hinojosa, distintos intereses y posiciones buscaban sacar alguna ventaja del éxito o del fracaso de este acontecimiento.

La intención de los medios de comunicación fue repetir que la polémica principal residía, en si Calderón debía o no rendir el informe en el Palacio legislativo, la polarización se originaba en el significado que le daba el PAN y el gobierno por una parte y el PRD, los grupos obradoristas y el Frente Amplio Progresista de otra, el PRI participó con la posición que lo ubica como el engrane necesario para ambos lados en inclinar la balanza.

Para el PAN, que el informe lo diera Calderón en San Lázaro representaba asentar la figura presidencial, demostrar el control del Estado y alejarse del desprestigio del fraude electoral, para esto las posiciones más reaccionarias del PAN empujaban a que Calderón (pese a las amenazas perredistas) se impusiera y mostrara la faz autoritaria que sus principios fascistoides lo orillan a mostrar, Manuel Espino junto a Santiago Creel encabezaban esta posición, también movidos por ganar posiciones dentro de su propio partido. A pesar de ello, consiguieron un espacio exclusivo al día siguiente en Palacio Nacional.

Para los grupos obradoristas esta era una nueva oportunidad para escandalizar al congreso en la lógica de desprestigiar al gobierno impuesto y posicionar a Obrador en su papel de presidente legitimo, el mecanismo era impedir a Calderón dar el informe y acrecentar el vacío de la figura presidencial, lo que significara apuntalar la propuesta que Obrador esta agitando sobre la renuncia del presidente, esta última es el tema central de sus discursos en el presente periodo.

La apuesta del PAN fue negociar con las distintas fracciones perredistas una tregua, a cambio de mejorar los equilibrios respecto a la reforma electoral y la cabeza de los consejeros del Instituto Federal Electoral (IFE), los resultados se dieron después del congreso del PRD en donde la fracción encabezada por Jesús Ortega se cargó a la negociación con el gobierno, lo cual propició una fractura que debilitó a las posiciones obradoristas quienes calificaron de traidores a quienes reconocieran a Calderón, lo que no evitó que se aceptara la propuesta para dialogar con el ejecutivo en el 2008, inclinando la balanza en favor del Calderón.

Para el priismo, la oportunidad fue capitalizada con posicionarse con una ficticia imparcialidad, pero en los hechos se plegó a la posición Obrador, permitiendo que la presión del escándalo en el Congreso tomara fuerza, para el PRI que Calderón pierda prestigio representa ganar terreno frente a un gobierno debilitado y mejores condiciones para negociar aspectos como el respaldo a los gobernadores del PRI.

Los limites del informe presidencial se quedaron en los marcos del formalismo, representó para todos los partidos un botín respecto a los posicionamientos del poder, finalmente representó un formalismo que está desgastándose para la burguesía y que trae más problemas que beneficios, se ha convertido en una contienda año con año que evidencia las pugnas burguesas y la descomposición de las instituciones del régimen.

Los medios de comunicación y los intereses de los partidos burgueses se estacionaron en el significado formal del informe, y no del contenido del mismo, nada se tocó respecto a los problemas de fondo, nadie impugno por las violaciones de los derechos humanos, desempleo o los bajos salarios, salud o vivienda, educación ni militarismo, antes al contrario, se demostró como respecto a los temas de fondo, los partidos burgueses coinciden.

En la víspera al Informe presidencial el verdadero interés de los partidos políticos se develó en las negociaciones que consolidaron la aprobación de la reforma fiscal calderonista a cambio de destituir a los consejeros del IFE empezando por Carlos Ugalde, y la reforma electoral, en esta transacción de los intereses de las capas populares y los trabajadores, el PRD y el Frente Amplio Progresista, demostraron que los curules y los espacios electorales son su prioridad sin importarles las afectaciones que la reforma fiscal traerá para la población, aquí los interés generales de los monopolios más fuertes tanto nacionales como extranjeros prevalecieron encima de las capas trabajadoras.

Considerando la algidez de la crisis política y la gravedad del fraude presidencial, el Primer Informe de Gobierno representó en conjunto un avance en la estabilidad del gobierno de Calderón y de los intereses de los planes provenientes del Fondo Monetario Internacional, en primera, la reforma a la Ley de Jubilaciones y Pensiones se aprobó, segunda, la reforma fiscal está amarrada, como lo asienta la bancada priista que asegura entre el 4 y el 5 de septiembre se concrete, este es otro objetivo de los capitalistas, es decir, en el fondo los planes calderonistas se están cumpliendo.

Esta consolidación de la política neoliberal, se está realizando en otras condiciones, si bien en medio de turbulencias políticas por el poder burgués, éste es garantizado si hoy ocurren aparentes caídas de los símbolos del presidencialismo, representan solo eso, símbolos, pero no contenidos: la actitud de López Obrador, los resultados del congreso perredista, la inmovilidad de las masas congregadas entorno a la Convención Nacional Democrática, señalan que las reglas del juego serán respetadas, los objetivos hoy de la socialdemocracia son de asegurarse posiciones en el IFE, para ya no ser burlados en la próximas elecciones del 2009.

Estamos presenciando un reacomodo en la formas de hacer política de la oligarquía y el imperialismo, en medio de una sociedad que da señales de que la opresión del capitalismo sobre los trabajadores se está rompiendo en distintos puntos, podemos ver en lo próximo, escándalos en la tribunas, lloriqueos, tenciones y bandazos, que no representan para el régimen una amenaza a su sistema estatal parlamentario, ni de sus intereses económicos ni políticos.

Este reacomodo se limita al parlamentarismo estatal, esta estabilidad se circunscribe a las posibles rebeldías de las fracciones burguesas, no se generaliza a todos los campos de la sociedad, por lo que no se deduce que este avance en el control del poder estatal sea proporcional al control de la sociedad.

Para ejemplificar esto, el propio informe que rinden las jornadas de lucha del IV Paro Cívico Nacional en el país, son prueba que las reformas y la continuidad represiva del régimen siguen lanzando a la lucha a más amplios sectores de trabajadores, los que son el elemento que provocó que San Lázaro una vez más se convirtiera en una fortaleza militar blindada del descontento de los trabajadores.

Esta continua movilización provoca que el aislamiento del régimen respecto a los intereses populares derive en adoptar la ruta del militarismo y la represión como norma de la política estatal en todos los niveles, para ello cuentan con el aval y el apoyo de los Estados Unidos mediante el Plan México.

A nueve meses de presidencia de Calderón, en su informe no tiene nada con qué arroparse del desprestigio de sus fracasos frente a las necesidades de las masas, la lucha contra el narcotráfico no logró disminuir ni el consumo ni la distribución de drogas, en el empleo, solo existen bajas en la plazas laborales, el encarecimiento de los productos básicos como la leche y la tortilla incrementan la pobreza de la mayor parte de la población.

Respecto a justicia social, la impunidad reina en cuanto al respeto a los derechos humanos, ni en los casos de Atenco, de la sierra de Zongolica y del la represión a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, en ninguno de estos se ha aplicado la justicia; al contrario los cerca de cien desaparecidos desde el gobierno de Fox pronostican una nueva versión de la guerra sucia.

A pesar de la crisis social y política en nuestro país, el gobierno de Felipe Calderón se empecina en transformar su fracaso frente a los trabajadores en un ejercicio de republicanismo y de división de poderes, para el gobierno aislarse en Los Pinos es un símbolo de los nuevos tiempos y de la “modernidad democrática”, cuando en el fondo es evidente que de frente, solo cumple los mandatos de la oligarquía nacional y extranjera, en tanto amenaza con militarizar por completo la vida social del país para todo su sexenio si es que logra mantenerse en el Poder. El principal contenido del discurso oficial al igual que el de todos los secuaces de la burguesía es la falta de consenso social para sostener su pregonado “Estado de derecho”, el aislamiento de Calderón y de los partidos políticos de los verdaderos intereses populares, la grotesca defensa del militarismo, el autoritarismo, la política económica subordinada a los imperialistas (inversión extranjera, reforma laboral, mercado abierto, despojo del campo, producción para las grandes potencias y consumismo de productos del exterior), la anulación de los derechos sociales del pueblo, cuyo rechazo internan como “crimen organizado” al cual sostienen que se le deben arrebatar sus espacios.
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