Para poder mantener su control económico, político y militar, sobre América Latina, el imperialismo yanqui hace uso de una de sus herramientas: los Tratados de Libre Comercio.
Los Tratados de Libre Comercio, involucran no sólo factores económicos y comerciales, sino también geográficos, según las normas establecidas por el Derecho Internacional, un Tratado puede firmarse entre dos o más naciones soberanas, o entre una nación y una organización internacional, por ejemplo la Unión Europea. En el caso de los tratados comerciales, el objetivo, es eliminar los aranceles de los productos entre los países que firman el tratado, en las normas internacionales, queda establecido que dichos convenios deben beneficiar a ambas partes, sin embargo, para el caso de los países latinoamericanos que mantienen tratados comerciales con los imperialistas yanqui, no es así, toda vez que los más beneficiados son éstos últimos.
Así mismo, queda establecido en el Derecho Internacional, que no debe ser bajo amenaza alguna que se firmen los tratados, esta es otra norma, que los imperialistas violan -esto a pesar de que son ellos mismos quienes han establecido las reglas del juego- toda vez que bajo la amenaza de no otorgar más préstamos y/o créditos ante el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional o el Tesoro de Estados Unidos, es como “convencen” a los representantes de los países latinoamericanos de firmar los tratados comerciales, que dicho sea de paso, los representantes y mandatarios latinoamericanos son fieles lacayos del imperialismo, a quienes poco o nada importan las consecuencias que los tratados puedan traer a los trabajadores y campesinos pobres de sus países.
Para el caso de los tratados comerciales, zona de libre comercio, unión aduanera y unión económica. El gobierno yanqui ha sido un fiel promotor del libre comercio, y fue con el Acuerdo General Sobre Comercio y Aranceles -mejor conocido como GATT, por sus siglas en inglés-, que se sentaron las bases para el comercio mundial, quedando en desventaja los países pobres, al no tener el mismo nivel de competencia en producción y circulación de mercancías en los mercados internacionales, que los países imperialistas, quienes producen sus mercancías a un menor costo y por lo tanto, ofertan a un menor precio sus productos, dominando así el mercado internacional.
Con el fin de obtener mayores beneficios, los países imperialistas, decidieron extender el GATT, creando la Organización Mundial de Comercio (OMC), a la cual, fueron prácticamente obligados a entrar todos los miembros del GATT, esto si querían competir en “igualdad de condiciones”. Con la creación de la OMC, entro dentro de los acuerdos multilaterales: la reducción de aranceles y subsidios a la exportación, reducción de límites de importación y cuotas, acuerdo para reforzar patentes, marcas registradas y derechos de autor, se extiende la ley comercial al sector servicios y liberalización de la inversión externa.
En este sentido, los países pobres resultaron ser quienes quedaron a merced de los monopolios y la oligarquía financiera, quienes con las normas establecidas, se convertían en fuente segura de inversión y de explotación, dando paso a la implementación de reformas estructurales.
Ahora bien, a pesar de las evidentes ventajas que tiene el imperialismo yanqui sobre los países latinoamericanos en cuestión de comercio, el gobierno yanqui ha implementado una serie de protecciones a sus productos, así como enormes subsidios en el sector agropecuario, ambas acciones, no hacen más que proteger los intereses de los monopolios, en detrimento de los pequeños productores latinoamericanos, quienes al no contar con apoyo de sus respectivos gobiernos, no pueden competir y se ven obligados cada vez más a la proletarización.
Uno de los tratados comerciales más sonados en los últimos años, es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, firmado entre Estados Unidos, México y Canadá, el cual, entro en vigor el 1º de enero de 1994, y para el siguiente año abre su capitulo agropecuario, con lo que el campo mexicano se verá aún más afectado por el libre comercio.
El imperialismo yanqui desde 2003, ha lanzado una iniciativa denominada Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), con la cual se pretende liberalizar el comercio entre todos lo países latinoamericanos subordinados a las normas que el imperialismo yanqui dicte. Además el ALCA, también sirve como barrera de protección, debido a que así asegura el control económico de la región, incluso en cuanto a materia de inversión externa se refiere, ya que América Latina se ve cada día mas invadida por capital europeo y asiático.
Los discursos yanquis sobre integración regional, van enfocados a que los países latinoamericanos se integren, pero, cada vez más a la economía yanqui, no solo el ALCA esta enfocado a esta cuestión, otro de los grandes proyectos económicos es el Plan Puebla Panamá (PPP), el cual esta enfocado a un mayor control y saqueo de los recursos naturales de los pueblos centroamericanos. Con la entrada del PPP en vigor, los países centroamericanos, se convertirán en una fuente segura de materias primas para las empresas trasnacionales, además de convertirse en un territorio donde proliferen las maquiladoras, donde el burgués explotaría a los trabajadores, a cambio de un salario miserable.
Por el momento el gobierno yanqui está en negociaciones con los gobiernos de Costa Rica y Colombia respectivamente para la firma de tratados comerciales, así mismo, mantiene pláticas con los gobiernos de Perú y Panamá, con el fin de dar pasos firmes en acuerdos comerciales, en la mira se encuentran Nicaragua, Uruguay y Ecuador. Sea mediante los Tratados de Libre Comercio, el ALCA o el PPP, el imperialismo yanqui trata de augurarse la fuente segura de ganancias que representan la mano de obra latinoamericana, y los recursos naturales de los pueblos, aunado a ello, esto representaría una mayor dependencia económica y de importación de alimentos, en pocas palabras, los países latinoamericanos, cumplirían su papel de neocolonias del imperialismo yanqui.
Cabe mencionar que algunas de las condiciones del gobierno yanqui para la firma de tratados comerciales con los países latinoamericanos, van enfocados a la implementación de reformas estructurales, apertura de inversión extranjera directa en energéticos e hidrocarburos, menor gasto social en educación, salud y vivienda, reformas a las leyes laborales. De ésta forma es como los pueblos latinoamericanos están viviendo la ofensiva del imperialismo yanqui.
Uno de los rubros que no puede quedar fuera de las negociaciones en los tratados comerciales, es el de la seguridad, disfrazados de combate al narcotráfico y la delincuencia organizada, se realizan operativos por América Latina por parte de efectivos militares yanquis, y se hacen acuerdos de seguridad, dentro de los cuales forma parte la ayuda en inteligencia, armamento y entrenamiento militar, ejemplo de ello es el Plan Colombia, la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte y ahora el Plan México que pretenden implementar en el país. Sin duda estos planes militares, nada tienen que ver con el combate al narcotráfico, en cambio, si tienen que ver en el combate a la lucha y organización popular de los pueblos latinoamericanos. |