Nuevos elementos se suman a la ofensiva del capital contra la clase trabajadora: la represión expresada en el desalojo del plantón que sostenía el movimiento de rechazados de nivel media superior y superior en el IPN, la detención de los trabajadores organizados del INEGI y el desconocimiento de las tres huelgas mineras que estallaron en el país.
Sin embargo, las nuevas embestidas del régimen forman parte de la desesperación con la que se pretende detener el ascenso de la lucha de clases. Desde las más pequeñas manifestaciones de descontento, hasta las mega-marchas y los paros cívicos, los trabajadores elevan la voz exigiendo mejores condiciones de vida.
En este aspecto los referentes nacionales, estatales, locales y sectoriales son de gran importancia, cada uno dota al movimiento de nuevos elementos revolucionarios a pesar de que el régimen pretende desligar estas luchas y minimizarlas, es claro que las problemáticas ambientales, económicas, sociales y de justicia son generadas por el capitalismo y que la solución real a ellas no está en el sistema.
A pesar de los diferentes orígenes de cada proceso y de que en algunos casos reivindican luchas muy específicas, estos coinciden en tres ejes fundamentales: el derrocamiento del impuesto Felipe Calderón, la lucha contra las reformas estructurales que pretende implantar la oligarquía financiera y la lucha contra la política represiva del régimen, expresada en la reclusión de los luchadores sociales, la represión selectiva y en masa, la persecución, el señalamiento de los movimientos.
Es precisamente parte de estas coincidencias que se desprende una de las tareas tácticas con mayor relevancia en este momento: la construcción de la Huelga General, para ello el movimiento se ha valido de una serie de acciones entre las que destacan los tres paros cívicos nacionales y la próxima realización del siguiente del 31 de agosto, pero no es solo la consigna la que nos hará arribar a esta tarea, son las tareas cotidianas, al seno de nuestras organizaciones, entre las masas, y en todos los frentes las que nos permitirán alcanzar con éxito estas tareas, es la propagandizacion, la difusión, los talleres, las caravanas que contribuyan al desarrollo del movimiento a nivel nacional, la construcción de comités, el empuje de las jornadas nacionales como la jornada de “sin maíz no hay país” y la Jornada en Defensa del Sector Energético.
Sin embargo, no solo son las tareas prácticas las que garantizarán el desarrollo del movimiento, aún hay necesidad de profundizar en el balance, las perspectivas, el alcance y las limitaciones del movimiento; esa es una tarea que corresponde a los actores políticos, a las organizaciones, grupos y sindicatos progresistas, democráticos y revolucionarios. Es preciso dotar del elemento consciente a las masas descontentas con este régimen de miseria y explotación, dar la batalla también en el frente ideológico y demostrar que la revolución tiene profundas raíces materiales, que forma parte del proceso del desarrollo histórico de las fuerzas de producción.
El proceso revolucionario es más que solo las reivindicaciones inmediatas, es la acumulación de los elementos objetivos y subjetivos, son las contradicciones del capital y el desarrollo de la conciencia de clase, que hoy se ve reflejada en las luchas contra la Ley del ISSSTE, contra las reformas estructurales, en defensa de los contratos colectivos de trabajo, etc., pero a las que aún les hace falta desarrollar.
He ahí la importancia de que estas luchas y los procesos en los que nos encontramos, maduren y se conviertan en poderosas herramientas del proletariado y las masas trabajadoras, también allí el papel de los revolucionarios debe destacar dando la batalla contra los elementos reformistas que pretenden desviar la lucha proletaria.
En resumen, lo que actualmente exigen las condiciones de la lucha de clases en nuestro país es empujar con mayor ahínco el plan semestral que el movimiento se ha trazado, darle vida por medio de la acción, mantener y reforzar el vínculo entre las luchas populares, trabajar en la perspectiva táctica y estratégica del movimiento de masas. |