Número 240 semana del 13 al 19 de agosto de 2007

Importancia de las radios
comunitarias alternativas

Desde hace unos 20 años, las radios comunitarias se han venido fortaleciendo como espacios alternativos de comunicación creados expresamente para la participación de los sectores populares, dirigidos esencialmente a estos mismos, hoy en día las también llamadas radios libres conforman una herramienta importante en el abanico de las formas de lucha utilizadas por el movimiento democrático y emancipador, fundamentalmente en el trabajo de informar la realidad del país, en contraposición a la imperante desinformación existente en los medios masivos de comunicación dominados por los grandes capitales.

La nulidad de espacios en las radios oficiales, el contenido altamente enajenador de éstas y principalmente la falta de programación que hable sobre los problemas reales de la comunidad y que ayude a la solución de los mismos, genera la necesidad de la radio comunitaria, libre. Gran parte de la labor de la radio comunitaria consiste en la vinculación de comunidades territorialmente aisladas o de sectores a los que se busca acercar, pero no se les puede ya entender como radios exclusivas de una zona geográfica, sino más bien como medios que son hechos por la comunidad y que sirven a la misma.

Existen pues, radios propias de una comunidad territorialmente hablando, pero también radios de comunidades en los sentidos cultural, político, social, por ejemplo las radios con temáticas indígenas, revolucionarias o de información sobre diferentes temáticas de interés general; es decir, que las radios comunitarias en sí no sirven siempre para la organización, sino que pueden ser simplemente espacios abiertos para la transmisión de ideas de todo tipo, lo cual no deja de ser una pequeña victoria sobre la burguesía que busca imponer únicamente sus contenidos.

En México probablemente existirán una centena de radios libres con un alcance regular, principalmente gracias al internet como la Voladora Radio (Amecameca), Radio Plantón (Oaxaca), Kehuelga Radio (Distrito Federal), Radio Tierra y Libertad (Monterrey), Radio Insurgente (Chiapas), Radio Rebelde Maya (Yucatán), Radio Bemba (Sonora), Radio Huayacocotla (Veracruz), Xiranhua Kuskua Radio (Michoacán), etc. Pero no existe ninguna radio libre que pueda transmitir a nivel nacional y en la mayoría de los casos, las radios que hay se concentran en estados del sur como Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Veracruz, estados donde hay mayor pobreza y marginación.

Con la generalización del internet las radios alternativas han podido rebasar fronteras, sin embargo, su función es la misma, ser plataforma de expresión de los trabajadores, campesinos, indígenas, estudiantes, mujeres, etc. Actualmente podemos escuchar por medio del internet programas radiofónicos originados en España, Italia, Argentina y otros países, pero debido al limitado acceso de la mayoría de la población mexicana al internet, las radios establecidas en lugares específicos aún con limitada señal siguen teniendo importancia fundamental para la organización y expresión popular local.

Esta limitación corresponde a la problemática de pasar de la onda corta a una señal abierta, para esto el problema no es técnico, en relación a la potencia que pudiera tener un equipo de radio cualquiera, sino a las duras restricciones que la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT) impone para la transmisión de este tipo de radios, que van desde un fondo de garantía de más de 50,000 pesos hasta la prohibición de transmitir patrocinios o contenidos no convenientes para el Estado, cosa que no sucede con las grandes radios cuyo único fin es el lucro y que realmente no transmiten con el fin de beneficiar a la comunidad.

Las radios comunitarias prácticamente tienen que funcionar a “salto de mata”, por la política del Estado de negar los permisos para este tipo de radios, y por las acusaciones constantes de ser subversivas e ir contra el orden establecido, lo cual hay que reconocer que es totalmente cierto en el caso de algunas emisoras, pues de lo que se trata es precisamente de luchar contra un sistema que no respeta siquiera sus propios preceptos de “libertad de expresión” y “derecho a la información”. Aunque no está propiamente dicho, en la práctica es un delito ejercer la libre comunicación, pues quien lo hace es víctima de persecución.

Es por eso que todas las radios alternativas funcionan como “piratas”, es decir, que no tienen permiso gubernamental para operar; son clásicos los casos de las radios que de un día para otro abrieron la señal para agrandar la distancia de sus transmisiones y que inmediatamente contaron con la visita de la SCT siendo despojados de equipo y material, salvo en situaciones donde hubo gran organización política y condiciones para defender las radios.

Son famosos los casos de la radio Kehuelga que funcionó como órgano de difusión del movimiento estudiantil de 1999-2000 en la UNAM, y los más actuales que fueron Radio Universidad y Radio Plantón en la ciudad de Oaxaca, en donde incluso el pueblo llegó a apropiarse de radios oficiales sosteniendo su transmisión durante un tiempo, dando ejemplo de la utilidad de este medio no sólo para la difusión de las ideas democráticas, sino también para organizar de mejor forma la lucha de una población contra la opresión.

Aún bajo el constante ataque del gobierno y de los dueños de los grandes medios de comunicación, muchas radios piratas siguen existiendo y se siguen creando, pues el objeto de su existencia y razón de ser -la falta de libre expresión, de espacios populares y la misma injusticia social- no ha desaparecido y la cobertura que el mismo pueblo les da ha impedido su desaparición. Así pues, la radio popular existe porque es el pueblo mismo quien la sostiene. En los mejores casos, han sido justamente las radios con mayor base social las que se han salvado de ser cerradas.

Es así como la radio se convierte en un medio de comunicación efectivo aunque obviamente limitado, para la difusión de las necesidades y demandas de todo tipo de las grandes masas populares, ya que no siguen la lógica de una radio comercial ni tiene el mismo fin. Por eso es importante la defensa de las radios manejadas por el pueblo, sin seguir en sí la idea de tomar como fin el copar el espectro electromagnético por el movimiento, sino de utilizar lo que tenemos disponible para elevar la conciencia del proletariado y las capas populares, ayudando a organizarlas.
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