Dentro de los líderes mundiales en biodiversidad y especies endémicas, se encuentran: Colombia, Brasil, México, Perú, Ecuador, Venezuela y Bolivia, seguidos por Panamá, Argentina y Costa Rica. No en vano el imperialismo yanqui y los grandes monopolios dedicados a la producción de cosméticos y los laboratorios farmacéuticos, tienen en la mira la flora y fauna de estos países, con el fin de apropiarse de los recursos naturales, para industrializarlos y posteriormente ponerlos en el mercado.
Derivado de lo anterior, se ha estado llevando a cabo un proceso de patentización de plantas endémicas, esto se ha hecho, bajo el pretexto de que algunas especies están en peligro de extinción, lo cual resulta cierto, ya que gracias a la contaminación y a la destrucción sistemática del medio ambiente, producto de la depredación capitalista, la biodiversidad del planeta se encuentra en peligro. Sin embargo, la patentización de las especies, solo beneficia a los monopolios farmacéuticos, ya que el derecho exclusivo de su utilización y explotación es para ellos.
La patentización también implica, que nadie más que no sea el dueño de la patente, pueda cultivar, conservar semillas o algún ejemplar de las plantas, sin tener que pagarle regalías al dueño de la patente, de no hacerlo, la persona que incurra en esta falta comete un delito y de cualquier forma tiene que pagarle los “daños y perjuicios” causados contra las empresas.
Aprovechando los conocimientos de las comunidades indígenas sobre los contenidos medicinales de algunas plantas y el que se halla puesto de moda el uso de la herbolaria, la medicina naturista y tradicional, los monopolios farmacéuticos buscan hacer de esto una mercancía que les reditué grandes ganancias, sin que el provecho que se le saca a las investigaciones científicas para la prevención y tratamiento de algunas enfermedades llegue a la población más pobre, puesto que una vez puestos en el mercado, los medicamentos tienen un alto costo.
Tan solo una de las especies de nopal mexicano, es utilizado para elaborar los siguientes productos: shampoo, enjuagues, crema para manos y cuerpo, jabón, acondicionador, mascarilla humectante, crema de noche, gel para el cabello, gel reductor, gel para la ducha, loción astringente, mascarilla estimulante y limpiadora, jabones, pomada y cosméticos: sombras para ojos, rubor, lápiz labial con cochinilla, los cuales son producidos por varias empresas que ofertan sus productos tanto a nivel nacional como internacional, mientras a los pequeños productores de nopal, solo se les paga 7.50 pesos por cada ciento de nopal.
Dado que los recursos naturales de los países son considerados como patrimonio nacional, estos no pueden ser explotados por empresas extranjeras, sin embargo, estas se las han ingeniado para hacerse de los recursos naturales y aprovechar sus beneficios, en los últimos años se ha dado un saqueo ilegal de flora y fauna por parte de los monopolios farmacéuticos, quienes además de industrializarlos, ya han realizado las investigaciones necesarias para cultivarlas en otros países mediante proyectos de invernaderos.
Mediante estudios realizados por universidades extranjeras, Organizaciones no Gubernamentales que se dedican a “preservar la ecología”, así como organismos internacionales en pro del ambiente, es como se han extraído muestras de plantes endémicas de todo el mundo, dichas muestras van a parar directamente a grandes laboratorios como Aztra-Zeneca, Pfizer, Novartis, Bayer y otros productores mundiales de cosméticos y medicamentos.
Para legalizar el saqueo de los recursos naturales en México, el Estado ha creado el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), el cual se encarga de regular el registro de marcas y patentes, su misión es proteger la propiedad industrial y estimular la creatividad mediante investigación científica, cabe mencionar que el IMPI, es un organismo descentralizado del Estado, con personalidad jurídica y patrimonio propios, y cuenta con la autoridad legal para administrar el sistema de propiedad industrial en México, por lo tanto no es de extrañarse que a la hora de registrar marcas y patentes, se incline a favor de los grandes monopolios.
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