Número 236 semana del 16 al 22 de julio de 2007

Problemas de la juventud en Tultitlan

En Tultitlan, Estado de México, donde las fábricas se alzan altas, albergando a muchos obreros jóvenes que son explotados, son muchas las necesidades que se tienen y que hasta este momento no se les han dado salida y son muchas las injusticias que se cometen sin que se les haya puesto un alto.

La educación, por ejemplo, es un lujo que pocos jóvenes pueden pagar; con la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) a más de tres horas de distancia; la Universidad Nacional Autónoma de México y otras instituciones públicas, a mas de tres horas; con muy pocos bachilleratos que cuando no son privados -“patito”- son Centro de Estudios Tecnológicos Industrial y de Servicios (CETIS), Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicio, etc. -que tienen como fin asegurar mano de obra barata-, lo que si tienen cerca son las fabricas y si a caso algún Colegio de Bachilleres. Se ven muy limitadas las oportunidades de terminar una carrera universitaria, la opción que se tiene -lo mas cercano “para tener una buena carrera”- es el CCH-Azcapotzalco, que esta de una a dos horas de distancia, pero al cual solo entran los jóvenes que por sus facilidades económicas garanticen poder pagar con creses los libros, los cuadernos, los trabajos de investigación, los pasajes -que son elevados en su costo-, la ropa, el calzado, el alimento y todo aquello que se requiere para poder continuar los estudios.

La cuestión laboral es aún más difícil y cruel, pues los jóvenes en el afán de poder ayudar con el sustento familiar y el propio, soportan las injusticias, la explotación y la poca remuneración del trabajo que hacen aquí en Tultitlan.

Los obreros son los que menos oportunidades tienen junto con sus familias proletarias, con la paga del salario mínimo y tal vez el doble, pero por el doble de horas de trabajo, son alrededor de 60 a 100 pesos lo que reciben por 10 a 12 horas o más de jornada laboral; son pocas y muy precarias las prestaciones, sin tiempo para su recreación y descanso, el desgaste físico y psicológico aumenta a cada momento y seguir los estudios se vuelve imposible, sin olvidar la serie de accidentes que se generan en el trabajo bajo el riesgo de perder alguna extremidad y que no son compensadas.

También existen otros trabajos que representan una oportunidad para los jóvenes de salvarse de todo este calvario, pero no representan en forma alguna la garantía de un trabajo digno; una jovencita, por ejemplo, de 16 años que trabajaba en una gasolinera del rumbo, narra las condiciones de su trabajo: “No tenia siquiera sueldo base, no tenía contrato alguno que le garantizara conservar su trabajo al menos por algunos meses, ni prestaciones, ni siquiera un horario regular, aunque si tenía la seguridad de ser “castigada” por cualquier motivo insignificante, debía cubrir horas extras, entrar a las 5 de la mañana y salir a las 10 de la noche, el motivo de los castigos eran -por ejemplo- no vender el suficiente número de botellas de aceite y productos de distintas marcas como: Bardal, Quaquer Steit, Mexlub, Roshfrans, Topoy, etc., por los cuales las empresas no se hacen responsables de pagar por el servicio de venta; retrasos de 10 min. etc.” Con respecto a la ganancia, la jovencita dice: “Algunas veces sacaba hasta $200 por día de trabajo con las propinas; ya lo último, fue el despido injustificado y con eso un nuevo problema: el desempleo.”

El desempleo es otro problema más, pues son muchos los jóvenes que ingresan a las filas del ejército industrial de reserva, vemos muchos jóvenes salir de sus casas con la esperanza de poder encontrar trabajo y regresar por las noches sin resultado positivo. Tultitlan es un municipio de familias numerosas que a cada momento crece más, sin embargo, el trabajo es cada día más escaso.

Hay otro problema que aqueja a la juventud de Tultitlan: la falta de espacios para la expresión de sus ideas, existen varios grupos con distintas expresiones culturales, pero pocos espacios para poder desenvolverse y es que las casas de cultura, auditorios y otros, pocas veces son prestadas para eventos organizados por la juventud independiente a cualquier partido político electorero, mientras que organizaciones gubernamentales tienen preferencia.
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