Número 234 semana del 02 al 08 de julio de 2007

Pugnas entre Calderón y Ebrard

Hemos visto en los últimos días cómo suben de tono los dimes y diretes entre el Gobierno Federal y el Gobierno del Distrito Federal (GDF). En los diferentes temas han encontrado espacio para confrontarse. Últimamente, el tema es el drenaje de la Ciudad de México, haciendo ambos, berrinches, de si salen o no en la foto, de si van o no a cenar. La constante es el ocultamiento de los intereses que hay en esa confrontación.

Por una parte, Calderón, busca por todos los medios salir del desprestigio que tiene actualmente ante las masas, ya que todas sus acciones –desde el inicio de su gobierno– le ha resultado en derrotas políticas o por lo menos ha salido raspado; tal es el caso de la militarización del país, donde se ha dado un repudio ante el abuso de los militares que no están facultados para desarrollar tareas policiacas; otro ejemplo es la nueva Ley del ISSSTE, donde a pesar de las maniobras y de las cantidades millonarias invertidas en spots para hablar de las “bondades” de ésta, el repudio y la movilización en las calles aumenta en todo el país.

Pero Calderón no puede dar marcha atrás y sólo le queda legitimarse en la opinión pública, pues las presiones de los grandes monopolios nacionales e internacionales se han dejado ver, por ejemplo en su propuesta de Reforma Fiscal, donde diferentes organismos empresariales e internacionales le han pedido una reforma más agresiva.

Por otra parte, Ebrard, sin dejar de lado su campaña ya para el 2012, se ha posicionado a ser fiel a Obrador a sabiendas que debe ganar terreno dentro de las fracciones del PRD. Muestra de esto es su rechazo a “ceremonias o comidas” con Calderón, poniendo en frente que apoyará propuestas de Obrador porque dice: “siempre le recordamos con afecto, con cariño, con mucho respeto y nunca nos quitaremos de esa posición”.

Ebrard dice que cuenta con el apoyo del pueblo de la Ciudad de México, ¿se referirá a las familias que despojó de sus viviendas porque sus vecinos eran “delincuentes”? ¿O quizá a los trabajadores del GDF que trabajan en condiciones precarias, como los de Aguas o los del Metro?


El tema de la Reforma Fiscal, es de vital importancia para los intereses de ambos mandatarios. Y las rencillas se elevan en la cuestión del “federalismo fiscal”, ya que aún cediendo más presupuesto a municipios y estados, el DF no es reconocido como tal; y el que reciba mayor o menor presupuesto es importante para el proselitismo y el asistencialismo que ejerce el GDF. Ebrard, con cuestión a esto dice: “nos tienen atadas las manos” y ya promovió en la Asamblea Legislativa del DF una iniciativa de Constitución para el DF.

Reglamento de tránsito metropolitano


Una solución “brillante”, entre tantas que realiza para “desatarse las manos”, fue el nuevo Reglamento de Transito Metropolitano 2007, donde en lugar de promover la educación vial, trata de sangrar los bolsillos de los conductores que transitan por el área metropolitana de la Ciudad de México. Multas excesivas que promoverán más corrupción en la policía de tránsito con las llamadas “mordidas”, que también aumentarán costos.

Pero en última instancia, ¿a quién afectará en mayor grado el nuevo reglamento? A ningún otro más que a los conductores de bajos ingresos económicos, como los que trabajan para un patrón –dueño de taxis, microbuses o incluso líneas enteras de transporte-, quien deberá pagar la multa será el trabajador y la “cuenta” deberá llegar integra al patrón. Si echamos un vistazo a los numerosos corralones que existen en el DF, nos encontramos que están llenos de automóviles de modelos viejos, cuyos dueños prefirieron abandonarlos, ya que resulta más barato comprarse otro “carrito” que pagar las excesivas multas y los recargos que casi siempre llegan, pues nadie les avisó que su automóvil se encontraba en el corralón.

Estos “robos” legales los quieren encubrir con un sistema de puntos acumulables que empeorarán la situación de los “trabajadores del volante”, quienes pueden hasta perder su licencia de conducir -por su puesto, después de haberles extraído el máximo de su patrimonio- y con ésta su fuente de trabajo; a los burgueses qué les va a importar, si cuentan con choferes particulares.

Lejos de equiparse de sistemas de seguridad anti-asaltos, el GDF delegará a empresas privadas estas funciones. Deberá ser una obligación para los modelos 2008 en adelante contar con dichos sistemas, que su contratación oscila por arriba de los mil pesos, más costos por servicios. Esto se sumará a las altas tenencias, las revistas vehiculares, multas, “mordidas”, corralones y demás formas con las que extraen recursos del pueblo.

Y los problemas, ¿cuándo?

Lejos de resolver los problemas que afronta el país –y en lo particular el DF– como parte de una necesidad para el bienestar de la población, anteponen el proselitismo por verse como los que tienen al pueblo de su lado, mas erigiéndose como la tendencia política-burguesa que salvará los intereses de los monopolios: Estado de bienestar o fascismo. Lo cierto que de ningún lado pierden los monopolios, recordemos como Carlos Slim no tuvo ningún empacho de ofrecer su apoyo a Obrador y después a Calderón en las elecciones federales pasadas.

El trasfondo es evitar que los obreros y sectores populares luchen por sus reivindicaciones inmediatas y por sus demandas históricas: unos con asistencialismo, que trata de administrar los problemas aventando chisguetes de agua a las llamaradas del clamor popular y actuando de esta forma como bomberos de la revolución socialista; otros con la brutal represión a los movimientos en lucha y con agresivas políticas antipopulares, entregando en “charola de plata” los recursos naturales y humanos a quien resulte mejor postor de entre los imperialistas.

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