La debilidad del gobierno de Felipe Calderón radica principalmente en que todas sus iniciativas han despertado un contundente rechazo entre la población de todo el país.
Desde su origen fraudulento, el sello de autoritarismo con que asumió el cargo, las primeras protestas por las pretensiones del recorte al presupuesto de educación y cultura, el rechazo a la escalada militarista, la incompetencia del gobierno en el caso del aumento a las tortillas, los crímenes cometidos por militares y la deplorable actuación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos: algunas destacadas acciones en las que el gobierno calderonista ha dejado su huella de ser un gobierno títere de los intereses de la oligarquía y el imperialismo.
Los intereses del capitalismo tanto nacionales como imperialistas orillan a la burguesía a adoptar medidas de gobierno que laceran las deplorables condiciones de vida de los trabajadores mexicanos en aras de mantener a las clases dominantes en su situación de privilegio, así se destaca que en México a medida que las fortunas de Carlos Slim, Azcárraga, Arambuluzavala y otros oligarcas están en aumento; los braceros, los desempleados y los salarios de hambre se hunden constantemente.
Con el actual gobierno, Calderón sigue la lógica del neoliberalismo continúa y se profundiza, pero las dificultades para seguir avanzando se incrementan, pues el legado que los anteriores gobiernos dejaron a Calderón, es el de un país envuelto en una creciente del movimiento de masas y un rechazo inmediato a las medidas económicas emanadas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.
Calderón es fruto de la naturaleza de un régimen capitalista en descomposición, que en su esfuerzo por encumbrar sus intereses de clase por medio de las reformas estructurales, necesitó desplazar a las fracciones titubeantes encabezadas por López Obrador para tener a un presidente títere de los monopolios, aunque en eso se fuera la credibilidad de la supuesta democracia del régimen.
El resultado de la política de los monopolios, es que hoy hay muy poco terreno por donde moverse sin que se provoque un nuevo movimiento de masas que cuestione las políticas del gobierno, por ello las dificultades para la realización de las reformas estructurales radica en el temor a los trabajadores, por lo que las distintas fracciones de los partidos burgueses están titubeantes a asumir el costo político que las próximas reformas puedan causarle al número de curules en cada elección, más que preocuparles las consecuencias que estas tengan en la vida de los trabajadores.
Los pasos que el régimen está amarrando son las abiertas negociaciones con estos partidos como ocurrió con la gubernatura estatal de Yucatán, cedida al PRI; las reuniones con gobernadores ofreciéndoles mediante la aprobación de la reforma fiscal capacidades de incrementar impuestos en sus estados; la impunidad en los casos de los gobernadores: Mario Marín, de Puebla y Ulises Ruiz, de Oaxaca, estos últimos con la amenaza de llevar los casos de prostitución infantil y violación de los derechos humanos y homicidio, respectivamente a los tribunales si no se ajustan a las medidas que Calderón exige en el marco de las reformas estructurales.
Otro elemento que salta a la vista es la astucia con que el equipo de Felipe Calderón filtró la propuesta de la reforma fiscal a los monopolios para su revisión y aprobación, esta maniobra le permitió un mejor consenso entre la oligarquía, pues ganándose su aprobación se ganan los votos que los monopolios tienen en las personas de sus diputados. El hecho de que la Secretaría de Hacienda anticipara para algunas organizaciones empresariales su proyecto de reforma fiscal, rompió el esquema de los cabildeadores que aprovechando su situación y con información privilegiada en su poder, entraban en contacto con las grandes empresas de vinos, refrescos, tabaco, telecomunicaciones, para ofrecer los servicios en las Cámaras y sus despachos privados a fin de librarlas de la carga de algún nuevo impuesto, los primeros en protestar fueron, en la Cámara de Diputados, Emilio Gamboa y en la de Senadores, Manlio Flavio Beltrones.
El evidente alejamiento que existe entre el régimen y las masas trabajadoras, la imposibilidad de resolver la más sencillas demandas de la población y la falta de credibilidad, hacen que la política del régimen se reduzca al mercadeo de cotos de poder o prebendas económicas a cambio de cierta estabilidad en la ruta de hacer realidad las reformas estructurales.
En el marco de esta inestabilidad del régimen se suman la fragmentación que en conjunto la burguesía presenta dentro de sus partidos: la competencia de Calderón contra Manuel Espino por el control del PAN; la rapiña interna del PRI entre madracistas, grupo Atlacomulco y diferentes gobernadores; finalmente un desdibujado PRD, que oscila entre los partidarios de López Obrador, los viejos cardenistas y los militantes salidos de control que se suman a los mandatos del régimen.
Hay una sola ruta marcada para los políticos burgueses y es la ruta oligárquico imperialista que ésta presionando por dentro, con la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), que en voz de su dirigente Luis Antonio Mahbub, advirtió que el presidente Felipe Calderón debe correr el riesgo político de aplicar el impuesto al valor agregado (IVA) a alimentos y medicinas en la propuesta de reforma fiscal que envió al Congreso, por tratarse de la mejor forma de aumentar la recaudación y permitiría reducir el impuesto sobre la renta (ISR) y por fuera, por medio del expresidente de la Reserva Federal estadunidense, Alan Greenspan, que declaró que: el deber de México es abrir la producción de petróleo a la inversión extranjera para evitar una "crisis fiscal enorme".
El hecho es que para consumarse las reformas, el régimen tendrá que enfrentar, en una situación de inestabilidad y fragmentación, a un movimiento de masas trabajadoras, que si bien tiene sus propias tareas y lados flacos, demostró el 14 de junio pasado que está madurando, resistiendo la represión y aprendiendo a sortear los embates del régimen, allí está nuevamente el plantón en Oaxaca, su mega marcha, la consulta de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y el andar paso a paso del Consejo Nacional de Huelga.
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