A 15 años de haberse realizado la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro Brasil, los Estados Unidos y Australia continúan sin ratificar el Protocolo de Kioto para iniciar el proceso que detenga el calentamiento global.
La comunidad científica internacional, como en pocas ocasiones, está de acuerdo en la descripción de las causas y las consecuencias del calentamiento global, así como en las acciones que se deben tomar para revertir este proceso. A pesar de ello, el gobierno de Estados Unidos no accede a firmar este protocolo, ya que no esta dispuesto a limitar su producción y con ello sus ganancias, aún y cuando sea a costa de todo el planeta y de la población mundial.
El Protocolo de Kioto, es un protocolo Internacional que definieron en conjunto los países reunidos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), a fin de disminuir la emisión de gases, producto de la actividad económica humana que producen el calentamiento global. Estos gases son: Dióxido de carbono, Metano, Óxido Nitroso, Hidrofluorocarbonos, Perfluorocarbonos y Hexafluoruro de azufre, principalmente.
Este acuerdo implicaba que entre el año 2008 y 2012, el porcentaje de emisiones disminuyera al menos un 5%, en comparación a las emisiones hechas en el año 1990. Es claro que este acuerdo involucraba en primera instancia a los países más industrializados del mundo, puesto que son los que más emisiones de gases producen, de lo contrario no se lograría ajustar la disminución del 5% de las emisiones planteada en el Protocolo de Kioto.
El calentamiento global, es un fenómeno observado desde hace algunas décadas y que consiste en la elevación del promedio de las temperaturas medidas tanto en la atmósfera terrestre como en los océanos, y es resultado de la actividad económica humana que produce la emisión de gases ya mencionados, dando lugar al efecto invernadero. La temperatura del planeta ha venido elevándose sin parar desde finales del siglo XIX, pero en los últimos 20 años ha sido mayor este incremento.
El “efecto invernadero”, se refiere al fenómeno por el que estos mismos gases como parte de la atmósfera planetaria retienen parte de la energía que el suelo emite por haber sido calentado por la radiación solar. Este fenómeno afecta a todos los cuerpos planetarios que tienen atmósfera y de acuerdo al actual consenso científico, el efecto invernadero se está acentuado en la Tierra debido a la actividad económica humana. Este fenómeno evita que la energía del sol recibida constantemente por la Tierra vuelva inmediatamente al espacio, produciendo a escala planetaria un efecto similar al observado en un invernadero.
El resultado del último periodo de negociaciones entre los gobiernos logró que la Unión Europea aceptara el objetivo de un 8% de reducción de emisiones; Estados Unidos el 7% y Japón el 6%. Sin embargo, otros países tenían el compromiso de estabilizar sus emisiones como Nueva Zelanda, Rusia o Ucrania, incluso algunas otras naciones “con desarrollo industrial incipiente” tenían la posibilidad de incrementar las emisiones de gases como Noruega en un 1% y Australia en un 8%. Lo mismo sucedió con el reparto que se realizó entre los países de la Unión Europea, lo que dio lugar a que España pudiera aumentar las emisiones de gases en un 15%.
Es evidente, que la reducción de tan sólo un 5% de la emisión de gases con respecto a hace 17 años, es una meta mediocre. Por otro lado, resultó que las emisiones reales de Rusia cayeron como resultado de su colapso económico desde principios de los 90, inventó la concesión para el excedente de "derechos" de contaminación (conocido como "aire caliente") que podría ser vendido al mejor postor.
Así fue creado el nefasto “comercio de emisiones”, resulta ahora que las naciones industrializadas, pueden especular, comerciando con las emisiones de gases, que podrían producirse pero no se producen, en este punto donde están detenidas por ahora la implementación del Protocolo de Kioto.
A pesar de las propuestas de los grupos ecologistas, que indican en una gran variedad de estudios, cómo las naciones industrializadas podrían fácilmente exceder los modestos objetivos contenidos en el Protocolo a través de medidas de reducción solamente, los políticos de algunos países decidieron que necesitaban mayor flexibilidad para lograr sus objetivos. Ahora quiénes logren el desarrollo de una industria libre de emisión de gases, podrá recibir estímulos económicos por “desarrollo limpio”. La cuestión, es que nunca pierden, puede venderse todo y seguir obteniendo ganancias no importa que el planeta siga calentándose.
Es en este marco, que la administración Bush decidió no ratificar el Protocolo de Kioto y los negociadores de su gobierno encabezaron un grupo compuesto fundamentalmente por Australia, Canadá, Japón, Nueva Zelanda y Rusia para entorpecer los avances.
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