Número 231 semana del 11 al 17 de junio de 2007

Sobre las modificaciones
a la Ley Televisa

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), asestó lo que muchos han catalogado como "un golpe definitivo" a la Ley Federal de Radio y Televisión (LFRT) y a la Ley Federal de Telecomunicaciones (LFT) –mejor conocida como la Ley Televisa-, al invalidar cuatro artículos que suprimen la posibilidad de los concesionarios de ofrecer servicios adicionales sin participar en licitación pública y sin tener que pagar al Estado, así como la obtención de concesiones con vigencia de 20 años.

Pero, ¿Se asestó realmente un golpe definitivo a la Ley Televisa? ¿No hay pactos entre monopolios? Los argumentos que da la SCJN son: Que si el criterio económico es el que prevalece, accederían a los medios los que tengan más dinero, esto lleva a la concentración de la radio y la televisión en pocas manos, y ello permite a quienes tienen el control de los mismos ''manipular, moldear a la opinión pública en función de sus intereses e impedir que el público pueda contribuir de manera significativa al debate político''.

El debate en el pleno de la SCJN llegó al grado de que varios magistrados pusieron en “evidencia” la “mala actuación” del Congreso al otorgar –a través de la Ley Televisa- privilegios indebidos al duopolio televisivo. El ministro Genaro Góngora Pimentel, incluso se refirió que en ésta, con el pretexto de la reconversión tecnológica digital los legisladores permitieron que, además del negocio original de la radiodifusión, los dueños de las dos grandes cadenas televisoras tendrán hasta 65 por ciento del espectro electromagnético para utilizarlo en otros servicios de telecomunicaciones, como Internet, telefonía móvil, transmisión de datos y voz, entre otros.

Lucha monopólica por el control de las radiotelecomunicaciones

Entonces, ¿fue un golpe contundente contra el Televisa y Tv Azteca? ¿Por qué tardaron tanto en sancionar esta Ley? Y ¿quiénes serán los beneficiados? Este proceso es un destape de las contradicciones que hay entre General Electric y Grupo Saba (que desde hace algunos meses han intentado obtener la concesión de una tercera cadena televisiva, entre Azcárraga, Salinas Pliego y Slim (los dos primeros controlan el 90% del sistema televisivo en nuestro país, Slim el 90 y 95% en telefonía local e inalámbrica respectivamente). Con la Ley Televisa obtendrían el monopolio cuasi total del espectro electromagnético, por lo que cualquiera que pretenda una concesión para abrir un canal televisivo o una radio, ya no iría con el Estado, sino directo con alguno de los dueños privados.

Cualquier otra nueva cadena televisiva representaría –por muy mínima audiencia- pérdidas para el duopolio. Una estrategia que utilizarían, con la Ley Televisa, sería dar ellos las concesiones y compensar de esta forma las posibles perdidas, e incluso maximizar ganancias.

Es por esto que Televisa –que controla 258 estaciones de televisión- y su aliado temporal para esta causa, TV Azteca –que posee 179- han lanzado una ofensiva contra Grupo Saba, a quienes acusan de controlar el mercado de la distribución de medicamentos y propiciar la “muerte” de mexicanos enfermos; esta ofensiva se extendió posteriormente contra General Electric, dueña de NBC-Telemundo.

Resulta curioso que tras la visita de Calderón y su comitiva yunquista al Vaticano la SCJN saque a colación estas modificaciones a la Ley Televisa, pues el Vaticano es uno de los principales accionistas de la General Electric; con un canal en México de esta tendencia político-ideológica, ayudaría a posicionar, aún mejor, al PAN y a toda la gama de ultraderecha en el país, por ejemplo, en los espacios publicitarios durante campañas electorales, o los spots que han utilizado para condenar al movimiento social y distraer la atención de los problemas fundamentales que afectan a los trabajadores y al pueblo en general. Por lo que, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, el panista Santiago Creel Miranda, aseguró: "Vamos a asumir la responsabilidad como legisladores. Haremos el trabajo con cuidado, con profesionalismo, para que las cosas se hagan bien para todos, ya que deseamos tener una industria a la altura de los tiempos".

Es por todo esto, que el menos beneficiado es el pueblo mexicano, con o sin Ley Televisa las maniobras monopólicas de mercado impiden a éste tener acceso a tales medios. Los medios comunitarios del país serán condenados a desaparecer del contexto legal y retornar a la clandestinidad en la que operaron u operan desde hace muchos años. Ahora sólo queda la lucha proletaria y popular, la organización del pueblo mexicano, la protesta, porque una vez más la clase política sólo ha buscado el beneficio de los grandes monopolios.
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