Número 230 semana del 4 al 10 de junio de 2007

Construyamos el Frente Único
de Trabajadores

En México, los trabajadores contamos con importantes experiencias de lucha del movimiento obrero-sindical, experiencias que han derivado en esfuerzos de unidad bajo ejes de acción común; aún, a pesar de los problemas a los que se enfrentan, son un factor importante para la maduración de la conciencia de nuestra clase.

De este tipo de esfuerzos hay variados ejemplos, tanto desde el nacimiento del movimiento obrero en nuestro país -en la cuna del mutualismo con la Huelga de Cananea (1906) y la Casa del Obrero Mundial (1912)-, como los referentes más destacados; pasando por la etapa de la construcción del movimiento sindical y la lucha contra su corporativización (1921-1959), el periodo de insurgencia sindical que dio origen a diversos proyectos democráticos en la década de los 70´s y principios de los 80´s (Intersindical 1° de Mayo, Frente Amplio del Trabajo, Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, Unión Nacional de Trabajadores, etc.); hasta tiempos más recientes en donde la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, el Frente Sindical Campesino Indígena Social y Popular, los Diálogos Nacionales, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, la Asamblea Popular de los Pueblos de México, el Consejo Nacional de Huelga, vienen jugando su papel como promotores de la más amplia unidad de los trabajadores de la ciudad y el campo.

No obstante, las dinámicas que en determinados momentos han asumido los esfuerzos unitarios de los trabajadores, no siempre han correspondido o sabido corresponder a las exigencias políticas de los distintos periodos de la lucha de clases. Esta situación ha derivado en el retroceso político del proletariado y las masas trabajadoras a causa del viraje oportunista y conciliador de sus dirigentes, o en derrotas parciales que la burguesía ha sabido asestar aprovechando el infantilismo y el sectarismo.

Es importante construir una unidad que sirva para encausar las diversas luchas de los trabajadores bajo una sola táctica y un solo programa. Actualmente ha pasado de ser una aspiración política a una necesidad misma de nuestra clase, dado que la ofensiva del imperialismo sobre los trabajadores va en ascenso y amenaza no sólo con “hacer más vulnerables” nuestras condiciones de vida y de trabajo como lo denuncian las cúpulas sindicales; sino, fundamentalmente, con estrangular al movimiento sindical en su conjunto, arrinconándolo y arrebatándole sus conquistas a costa de lo que sea. De tal situación hablan, por citar algunos ejemplos: la política de contención salarial, el encarecimiento de la vida, el paro forzoso en aumento, la militarización del país, el aumento de impuestos sobre el ingreso obrero, la cruzada contra la seguridad social en todos los niveles, la campaña contra los regimenes jubilatorios y pensionarios de los trabajadores de ambos apartados, la marcha patronal contra los Contratos Colectivos de Trabajo, el descaro burgués para la aplicación de los Contratos de Protección, el uso faccioso de la legalidad por parte de las autoridades del trabajo y la intromisión del Estado en la vida de los sindicatos, viniendo a reforzar las cadenas del régimen sobre sus esclavos asalariados.

Ante este panorama, la construcción del Frente Único de Trabajadores (FUT), y su maduración como el referente organizativo de la clase obrera y los asalariados en su lucha contra el capital, se presenta en su etapa inicial como una tarea que requiere involucrar a los mayores contingentes de trabajadores que sea posible, tanto en la discusión de su necesidad y perspectiva.

Para nosotros, como Corriente de Trabajadores Revolucionarios y Partido Comunista de México (marxista-leninista), es una tarea construir entre la clase obrera, una labor tenaz, constante, planificada que pueda destacar las cualidades del FUT, las probabilidades de su constitución y consolidación; tenemos confianza en las fuerzas vivas de las posiciones democráticas, progresistas y revolucionarias al interior del movimiento, por pequeñas que sean aún, confiamos en la capacidad del proletariado y a ello es que le apostamos en nuestra labor.

Nuestra visión acerca del FUT radica en la construcción simultánea de cada una de sus palancas entendiendo que este es un frente de clase; por lo que, sus componentes no son sólo los trabajadores en abstracto, sino también: sus organizaciones, comités de fábrica, comités de huelga, cooperativas, comités vecinales y todo aquello que involucre actividades y formas de organización económica, deportiva, cultural o política del proletariado. Es decir, la construcción del frente obrero significa también la construcción de sus instrumentos de lucha inmediata, bajo una misma visión clasista y revolucionaria.

El frente obrero necesita en sus filas a los sindicatos, las cooperativas y todas las formas organizativas con que contamos los trabajadores actualmente; pero requerimos también tenerlos sujetos de manera voluntaria y conciente a la táctica de clase que da origen a su construcción, es decir, la de la acumulación revolucionaria de fuerzas para el combate final contra los explotadores. Esta táctica necesita cimentar su accionar bajo un programa político único para todo el movimiento, un programa que contemple las demandas económicas, organizativas y políticas de los trabajadores a fin de potenciar sus luchas y elevarlas hacia objetivos superiores.

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