Número 229 semana del 28 de Mayo al 3 de junio de 2007

Sobre la Huelga General en
el sector de la Educación

La participación contundente de las Universidades y escuelas en los paros del 2, 17 y 21 de mayo pone de relieve no sólo la capacidad de respuesta de los trabajadores contra las reformas a la Ley del ISSSTE, sino también la problemática añeja del sindicalismo universitario y la tarea pendiente de su democratización al seno de sus propias estructuras de dirección; ante esto las bases impusieron por la vía de los hechos su solución, rebasando a las direcciones charriles en los paros del 27 de marzo y 2 de mayo.

Sin embargo, esta misma situación también puso sobre la mesa el desfase de un movimiento estudiantil que en parte se mostró todavía dudoso y agobiado por sus contradicciones internas, mismas que de hecho se han centrado en la última etapa en los trabajos que desarrollan los proyectos de los distintos espacios de convergencia a nivel nacional que hoy existen, ya que una parte del sector se encuentra diseminada en ellos y otra parte no va más allá de la problemática local.

Esto también ha obligado a que las fuerzas concentradas en el Consejo Nacional de Huelga (CNH) no sólo se preocupen por la ausencia de lo que algunas veces llegan a ser masas enormes de estudiantes, sino que incluso comienzan a reclamar la reorganización del movimiento estudiantil, esta vez en torno a los paros cívicos nacionales, la labor de agitación en las escuelas y la construcción en sí de la Huelga Nacional. Esto se reflejó en la última reunión del CNH realizada en el Politécnico, en donde a pesar del lugar, los estudiantes realmente fueron una escasa minoría.

Lo anterior de ninguna forma quiere decir que los estudiantes hayan estado ausentes, de manera consecuente una serie de organizaciones, colectivos y grupos estudiantiles, entre ellos la Coordinación Nacional Estudiantil, estuvieron al pie del cañón tanto en la conformación de los consejos de huelga en las escuelas como en los cierres, tomas y paros realizados en este ferviente, combativo y más proletario mes de mayo, poniendo en algunas ocasiones el ejemplo a los trabajadores e incluso disipando sus dudas respecto al proceso.

El problema en realidad ni siquiera son aquellas posiciones sectarias que se evidenciaron durante los paros con posiciones reaccionarias y de boicot hacia las acciones de los trabajadores, académicos y estudiantes concientes, sino que ahora, los llamados a la unidad de los estudiantes en un solo referente de lucha no pueden sonar vacíos, tienen fundamento en la necesidad real y concreta de responder al llamado de los trabajadores universitarios, pero fundamentalmente al llamado del proletariado. La cuestión es hacer estos esfuerzos cada vez más grandes y con la participación y respaldo de la comunidad estudiantil.

Existe ya una Coordinación Nacional Estudiantil que tiene que empezar a formar parte activa del Consejo Nacional de Huelga, pero que al mismo tiempo le es casi obligatoria la labor concienzuda de convencer a la enorme base estudiantil de participar en los trabajos hacia la Huelga; las posiciones que hablan sobre la mayoritaria indiferencia de los estudiantes son hasta cierto punto ciertas, pero las soluciones desmovilizadoras y conciliadoras con las posiciones antiparistas son de nefastas consecuencias para el movimiento.

Todo lo contrario, entre más dudas podamos disipar, entre más colectiva se haga la discusión sobre la Huelga, entre más cercana sienta el estudiante la lucha del trabajador mejores resultados se obtendrán. Quedan claras las acciones oportunistas de los dirigentes charros, pero tampoco se puede desperdiciar en este momento la movilización de masas que éstos generen.

Al final, se quiera o no, la lucha de clases va en ascenso, por tanto el quid está en cómo incorporar lo mejor y más rápido posible al sector estudiantil y no en si debe incorporarse o no, o si debe movilizarse ahora; si hay una lección bien aprendida para los estudiantes, es que desmovilizarnos es pernicioso, por eso hay que evitar que estas posiciones influyan en nuestro ánimo, de manera que sobre la marcha de las acciones el movimiento estudiantil recobre nuevas fuerzas.

Por el momento tenemos dos tareas inmediatas, en las cuales se requiere trabajar para asegurar su éxito: la participación en el III Paro Cívico Nacional, el 1º de junio, y; la reunión de la Coordinación Nacional Estudiantil, el 16 de Junio en la ciudad de Oaxaca.

En este
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